Murió Jorge Mac Donough, un hombre que vivió para el polo

Jorge Mac Donough vivió para el polo
Jorge Mac Donough vivió para el polo
El criador, padre de Pablo y Matías, jugó hasta el final
Xavier Prieto Astigarraga
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26 de marzo de 2018  

Con quien sea que se hable en el polo , tendrá un grato recuerdo y elogios a Jorge Mac Donough, que vivió por y para este deporte.

De tan fanático que era, decía que moriría jugando. Así fue: un cabezazo de una yegua en una práctica en la cancha 4 del club Centauros y la posterior caída terminaron con su vida a los 73 años. Fue un notable criador y un calificado veterinario, pero la multitud que se reunió en su casa en la noche del sábado y la tarde del domingo, cuando se celebró una misa allí mismo, en Centauros, acudió más por su cariño a la persona que por la admiración al renombrado hombre del polo.

Así como fue gran criador de caballos con su establecimiento La Irenita, lo fue también de humanos y jugadores: su mujer, Mercedes Arriola, y él gestaron a Matías y Pablo, dos polistas de Triple Corona, y a Sofía.

Dos pasatiempos movilizaban a Jorge Mac Donough. Uno era la aviación: entre su campo y La Irenita, situados en Daireaux, hay unos 35 o 40 kilómetros y él solía cubrirlos en avión, por puro placer. La otra afición, por supuesto, fue el polo.

Llegó a tener 4 goles de handicap. Sus hijos, como lo desea todo buen padre, lo superaron, y con creces: Matías (45 años) tocó los 9, y Pablo (36), hoy integrante de La Dolfina, ha cumplido una década con 10 y cosechado ocho títulos de campeón argentino en Palermo.

Como veterinario se destacó en la técnica de trasplante embrionario, que comenzó a cultivar hace algo más de 20 años. Eso le facilitó ser un prolífico criador, al punto de que La Irenita, que manejaba junto a Matías y Pablo, llegó a tener unos 27 caballos protagonistas en el último Argentino Abierto. Y como emprendedor benefició a muchos en Brunéi, donde a fines de los ?80 convenció al sultán de reactivar el polo, y así, desde su función de manager, generó trabajo para jugadores y petiseros argentinos.

Entusiasta. Humilde al opinar pese a sus vastos conocimientos. Generoso: daba mucho y pedía poco. Todos, o casi, lo querían. "Un tipo increíble, gran persona en todos los sentidos. Siempre apoyándonos con los caballos. Se va a extrañarlo un montón. Una tristeza grande, una pérdida enorme para el polo", comentó Adolfo Cambiaso. Eduardo Novillo Astrada (h.), el presidente de la Asociación Argentina de Polo, pidió que se hiciera un minuto de silencio antes de cada partido, de cada práctica. "Murió en su ley, jugando. Ha dejado su huella en el polo. Gracias por todo, Jorge", destacó.

El sepelio está programado para hoy a las 15, en Parque Memorial.

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