Objetivo Mundial: Giovani Lo Celso y Manuel Lanzini pescan en el río revuelto de los volantes

Giovani lo Celso entrena junto a sus compañeros en Madrid
Giovani lo Celso entrena junto a sus compañeros en Madrid Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Ambos disfrutan de una muy buena consideración de Sampaoli, que valora su valentía y atrevimiento para buscar pases y gambetear
Andrés Eliceche
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26 de marzo de 2018  

MADRID.- En un costado del campo de entrenamiento, Manuel Lanzini trabaja con uno de los kinesiólogos de la selección: el choque con Candreva, cuando al partido contra Italia le quedaba poco hilo, lo lleva todavía en su hombro derecho. Por más que quiera, no tiene sentido que se saque las zapatillas que lleva puestas y se calce los botines: no podrá practicar. Al otro lado, Giovani Lo Celso escucha indicaciones del entrenador. Y después va a lo suyo: se parará por la derecha en la práctica contra los sparrings, bien cerca de quien reemplazó en Manchester: Lionel Messi. Al del West Ham y al del PSG, aunque en este momento se muevan a una distancia amplia, los acerca un elogio: el de Sampaoli, que los subió unos cuántos escalones en su lista, ahora que la silenciosa pelea por estar entre los 23 que irán a Rusia se acelera. ¿Segundas espadas de Messi? Todo puede ser.

Lanzini insiste, quiere probar, estimulado por la impresión que su tercer partido en el equipo nacional le generó al DT: "Es una debilidad", asumen en la intimidad del cuerpo técnico. Convocado en el inicio de esta era, tuvo 9 minutos contra Brasil y 60 ante Singapur en junio, pero una serie de lesiones lo sacó de las nominaciones posteriores. El técnico aprovechó cada viaje a Europa para visitarlo y conversar: le encanta su gambeta hacia adelante, una característica que falta en la mayoría de los volantes que citó. En su segunda temporada en el fútbol inglés, este ex River de 25 años creció: lleva 23 partidos (21 como titular), con 3 goles y 8 asistencias. Ante Italia marcó el primero suyo en la selección, en el partido que significó su regreso. Y lideró la estadística de las recuperaciones, con ocho: como en el gol de Banega, que se inició con un quite en ataque de Manu. Si no fuera por esa propensión a lesionarse (se perdió ocho juegos del West Ham en la temporada 2017/18 por estar en la enfermería), su apellido ya volaría a Rusia. ¿Jugará ante España? Difícil por el dolor que siente, a pesar de que el entrenador quería verlo tirar una pared con Messi.

Como en Lanzini, el cuerpo técnico leyó en Lo Celso "valentía" para asumir protagonismo ante la ausencia de Messi. El rosarino volvió a su vieja posición de enganche, la que ocupaba en Rosario Central y Unai Emery, su técnico en PSG, le modificó. Sampaoli cree que los franceses lo desperdician haciéndolo jugar hasta de volante central, como pasó contra Real Madrid en la derrota por la Champions League en el estadio Santiago Bernabéu: él lo ve capaz de liderar el ataque cuando Messi no está y asociarse al N° 10 cuando coinciden. "Jugar con Leo es un privilegio", confió Lo Celso. A punto de jugar su cuarto partido en la selección, el chico de 21 años se destaca por su tranquilidad fuera de la cancha. Volante interior por derecha o por la izquierda, se le exige que empiece a dar un paso más al frente y tire ese uno contra uno que asombró en su aparición en el Gigante de Arroyito.

En el río revuelto de los volantes, Lanzini y Lo Celso tienen la caña lista para pescar un lugar en el Mundial de Rusia.

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