Olivos: el nuevo polo gourmet a metros del río

Foodtrucks al aire libre, una hamburguersería cool, un deli, la parrillita de toda la vida, un bar secreto y un brunch dominical en el nuevo reducto de la zona norte. Sebastián Pani
Foodtrucks al aire libre, una hamburguersería cool, un deli, la parrillita de toda la vida, un bar secreto y un brunch dominical en el nuevo reducto de la zona norte. Sebastián Pani
Cintia Colangelo
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28 de marzo de 2018  • 17:11

Todo pasó en tiempo récord. Donde no había más que veleros y grúas abandonadas, aparecieron torres de lujo, empresas que se mudaron de este lado de la General Paz, nuevos vecinos y, con ellos, despuntaron propuestas insospechadas para un barrio residencial.

Escapada perfecta, a pocos minutos de la ciudad, el puerto de Olivos atrajo a dos de los chefs más respetados, Mauro Colagreco y Pablo Massey, que apostaron por la locación para desarrollar sus proyectos en el moderno complejo La Palmera. Les siguieron otros, con iniciativas diversas y la misma valoración del enorme potencial del lugar, ese compendio de río, verde y un mercado virgen de posibilidades.

Bike & Coffee

Cosas ricas en la estación

Bike Coffee, cosas ricas en la estación de tren Borges. Sebastián Pani
Bike Coffee, cosas ricas en la estación de tren Borges. Sebastián Pani Fuente: Lugares

Empezar la mañana con granola casera y un café recién tostado en una casa preciosa de 1890, con flores frescas y música suave, es un buen combustible para encarar el día. Un simple desayuno puede ser una experiencia en este nuevo deli de la renacida estación Borges del ex Tren de la Costa, que ya funciona en las estaciones Barrancas y Punta Chica (se pueden unir los tres en bici, a través de una ciclovía).

La carta abunda en jugos naturales (de naranja y zanahoria, de manzana y jengibre) y distintas preparaciones de café del tostadero propio, incluido un ice coffee. Con pastelería del lugar, destacan los croissants, los brownies, las mini cakes (carrot, milhojas, marquise), los scons y hasta macarons de varios gustos. También tienen buenas opciones para almorzar, desde ensaladas -muy recomendable la Marina classic, con salmón ahumado, rúcula, palta y espinaca- wraps y bocados tentadores, como la french toast con miel y frutos rojos.

La casa-estación, de inconfundible estilo inglés, fue restaurada con gran criterio estético, desborda de luz natural y es un espacio inmejorable para leer o trabajar, comer algo al paso y reunirse con amigos en su gran mesa comunitaria.

Bike & Coffee Ricardo Gutiérrez 911. Martes a domingo, de 8 a 20.

La Nelly

La de siempre

Parrilla La Nelly, un clásico frente al puerto. Sebastián Pani
Parrilla La Nelly, un clásico frente al puerto. Sebastián Pani Fuente: Lugares

El año pasado se jubiló uno de sus mozos, tras medio siglo de trayectoria, un poco menos que los 55 años de existencia de esta parrilla del puerto, fundada por el padre de Nélida Alfonso De Dominicis, alias "La Nelly", que va por la cuarta generación en manos de la misma familia. Sobrevive a las modas y a las tendencias, con una fórmula básica: cortes de carne tradicionales, sin estridencias ni rebusques modernos, en una ubicación privilegiada, frente al río y en un entorno de calma.

Ojo de bife de dos dedos de ancho, matambrito de cerdo, mollejas a punto, choripán (algunos pasan en auto y lo piden para llevar), provoleta y rabas son los que nunca defraudan. Para completar, ensalada mixta, papas fritas y las bodegas clásicas. De postre, los hechos en casa son los imbatibles: flan, budín de pan y panqueque de dulce de leche.

La paciencia es imprescindible durante los fines de semana. Primero, para esperar mesa, sobre todo si se quiere afuera; después, para lograr captar la atención de los mozos, que no paran de moverse entre las mesas.

La Nelly Juan Bautista Alberdi 200. T: 4794-4466. Todos los días, mediodía y noche.

Carne

Todo por una hamburguesa

El fenómeno de Carne, la apuesta de Mauro Colagreco. Sebastián Pani
El fenómeno de Carne, la apuesta de Mauro Colagreco. Sebastián Pani Fuente: Lugares

Detrás del fenómeno hay un nombre y apellido: Mauro Colagreco. El chef consagrado, el creador de Mirazur en la costa francesa -N° 4 del mundo, según el ranking The World's 50 Best Restaurants, con dos estrellas Michelin-, volvió a la Argentina con el deseo de hacer algo simple, de escaparle a la alta cocina y servir sólo un plato: hamburguesa. No una cualquiera, sino la mejor.

Recurrió a 8 ingredientes: carne de pasturas, pan, panceta, huevo, lechuga, tomate, queso cheddar y pepinillo. A la tradicional de carne, le sumó una versión vegetariana, que cosecha muchos adeptos. Está hecha con gírgolas a la plancha, especialmente cultivadas por una cooperativa de productores de la provincia de Buenos Aires.

El menú, de no más de seis renglones, incluye papas fritas crocantes -riquísimas-, ensaladas del día con verduras orgánicas y cerveza artesanal Nonthué, elaborada en Berisso. Los aderezos también son de autor; el ketchup está hecho con tomates orgánicos y la mostaza es de Dijon, mientras que el pepinillo es envasado el mismo día de su cosecha.

Cada ingrediente es cuidadosamente seleccionado y proviene de pequeños emprendimientos, la mayoría de La Plata, una devolución de gentilezas de Colagreco a sus pagos. La panceta, de Tandil, y los quesos del neuquino Mauricio Couly son algunas excepciones con razón.

Dentro del local hay una revista que cuenta el origen de los productos, la historia detrás de cada uno. Así la gente sabe lo que consume, no hay secretos. Quizás ese sea el mayor logro de Carne: la apuesta por la trazabilidad. También lo es, claro, la cola desde el mostrador hasta la avenida Libertador -cada cliente recibe un beeper y espera en la mesa hasta que el pedido esté listo para retirar- y la apertura inminente de nuevas sucursales. Tras el éxito de la marca en la casa matriz, en La Plata, Mauro eligió en 2016 este lugar porque detectó la demanda de comida de calidad en el barrio. Lo que se dice, un hombre de buen olfato.

Carne Av. del Libertador 2417, complejo La Palmera. T: 5184-7223. Todos los días, de 12 a medianoche.

Korova

Un bar inesperado

Korova, bar secreto para los amantes del buen beber. Sebastián Pani
Korova, bar secreto para los amantes del buen beber. Sebastián Pani Fuente: Lugares

Hay que tocar el timbre en un paredón lleno de graffitis, sin cartel. Del otro lado, un patio arbolado, terraza, un living y una barra iluminada con los protagonistas: aperitivos, gin, vodka, ron, sake y una colección de botellas de bitters con gotero que parecen pócimas secretas.

Es un bar en el sentido estricto de la palabra. Sólo sirve cócteles, nada de comer. La pasión por el cine de "Popi" Peña, su ex dueño, motivó el nombre, inspirado en el Korova bar que aparece en La naranja mecánica de Stanley Kubrick. Hace poco tomó la posta Martín Ferrari, quien antes fue cliente y fanático del trago insignia de la casa, el Old Fashioned (bourbon, azúcar, angostura y un toque de naranja en una preparación detallista que lleva diez minutos y sirven en un vaso de cristal tallado).

La carta tiene varias páginas, con tragos clásicos (Tom Collins, Manhattan, tres tipos de Martini y otros tres de Negroni), tragos "dulces pero fuertes" y otros llamados "delicias frutales". El Carolina Jar es uno de sus orgullos. Lo preparan con vodka, lima, pomelo, naranja, maracuyá, hielo picado y un final de angostura para atenuar el dulzor.

Korova bar. Crédito: Sebastián Pani

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Hay una sección especial de whiskys, con 130 etiquetas, muchos single malt, entre los mejores escoceses, marcas americanas y algunos japoneses que casi no se consiguen.

Acompaña una buena selección de música -indie, funk y jazz- y un ambiente íntimo, lejos del exhibicionismo, para los que disfrutan de beber. Los precios son más que razonables, lo que permite hacer varias rondas.

Korova bar Ramseyer 1475. Martes a domingo, de 20 al cierre. Sólo efectivo.

Gastronómada

Foodtrucks y comida callejera

Gastronómada, la feria de foodtrucks en el puerto. Sebastián Pani
Gastronómada, la feria de foodtrucks en el puerto. Sebastián Pani Fuente: Lugares

Un clima de festival se vive frente al río cada fin de semana. Con banderines, guirnaldas de luces, mesas al aire libre y una docena de coloridos trailers-cocina estacionados, la feria Gastronómada es un plan multitarget para disfrutar de este nuevo predio en el puerto. Varios de los foodtrucks presentes -como La Comarca, de Matías Pellegrini, uno de los organizadores-, hoy asociados y con ley que los ampara (desde 2016), vienen trabajando juntos desde el festival Lolapalooza, un hito en el rubro fast food de pie. El derrotero hasta el puerto de Olivos tuvo varios volantazos, entre pasos esporádicos por ferias gastronómicas y las dificultades para ofrecer sus productos en el espacio público. Desde el año pasado, éste es su reino y nadie los molesta.

Los sábados y domingos, salvo que amenace lluvioso o muy inestable, muchos pasan a picotear y beber, con actividades para chicos y bandas en vivo. La oferta de cocina es variada y va rotando cada fin de semana: shawarma, tacos y quesadillas, paletas de helado, crêpes y raclette. Las hamburguesas, contra lo que uno imaginaría, casi no se encuentran.

Los elegidos son el sándwich de langostinos o las rabas de Waimea, el sándwich de tapa de asado tiernizado con compota de cebolla y mostaza de Old Germain, el de bondiola braseada a la cerveza negra con barbacoa de El Peregrino o la pizza de cebolla caramelizada y queso azul de La Comarca. Algunos llevan sus growlers para recargar cerveza artesanal o se sientan con su equipo de mate en las reposeras. A un costado, hay dos grúas coloridas intervenidas por el artista holandés Nase Pop.

Gastronómada Camacuá y el río. Sábados y domingos de 12 a 18. Entrada gratis. Puede suspenderse por mal clima.

La Panadería de Pablo

Brunch a la porteña

Bagel de salmón gravlax, cream cheese, pickles y pepino en La Panadería de Pablo. Sebastián Pani
Bagel de salmón gravlax, cream cheese, pickles y pepino en La Panadería de Pablo. Sebastián Pani Fuente: Lugares

La panadería-bistró de Pablo Massey se mudó del sur (San Telmo) al norte, cambió el blanco por un negro más nocturno -el interiorismo estuvo a cargo de Horacio Gallo-, sumó una espectacular terraza y un público deseoso de buencomer en la zona.

Los domingos la carta está dedicada al brunch, esa costumbre importada que mezcla el desayuno y el almuerzo, ideal para la modorra dominguera, con muchos platitos dulces y salados para combinar en cualquier orden y acompañar con limonada, Bloody Mary o Aperol Spritz.

Algunos se animan a los huevos (en versión americano, revuelto gramajo o benedictinos), siguen con la ensalada Caesar de langostinos y la guacamole toast con huevos soft y panceta crispy. De los sándwiches, el de pollo grillado es furor (pan brioche, tomate, lechuga, panceta y huevo). Si no, están el bagel de salmón gravlax (curado durante 72 horas, con pickles de pepinos caseros, cream cheese y salsa de eneldo) y el vegetariano, de burrata, láminas de pepino, palta, rabanitos y aceite de eneldo, en pan multicereal.

Se puede optar por algo más consistente, como los ravioles de calabaza asada con pistou de tomates y manteca de salvia, el salmón rosado o la entraña al josper (un horno a leña y carbón de origen catalán). De los dulces, vale la pena probar el banana bread, con crema batida y salsa tofee, el flan 3 leches y los churros con dulce de leche.

Durante la semana hay menú ejecutivo y las noches de los jueves, DJs, tragos y pinchos en la terraza.

La Panadería de Pablo Corrientes 421, complejo La Palmera. T: 3583-0439. Lunes a sábado, de 10 a 1. Domingo, de 12 a 20.

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