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TODO SEA POR ELCOLEGIO

Padres, docentes y alumnos del San José emprendieron una conmovedora cruzada para evitar el cierre de una institución que es patrimonio histórico.Guarda tesoros invalorables y por ella pasaron figuras tan disímiles como Hipólito Yrigoyen y Jorge Rafael Videla
Mariano De Vedia
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23 de agosto de 1998  

El San José fue creado el 19 de marzo de 1858 por el padre Diego Barbé en torno de la iglesia de Balvanera, cuando Buenos Aires contaba con 120.000 habitantes. Barbé llegó acompañado por un maestro, el hermano Joannes Aróstegui, y un joven estudiante, Juan Magendie, que más tarde llegaría a rector. Arribaron a Buenos Aires con el propósito de fundar un colegio cerca de alguna iglesia dedicada a la Virgen, en una misión encomendada por el padre Miguel de Garicoits, fundador de la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Betharram, conocida como de los Padres Bayoneses, por tener su sede central en la ciudad francesa de Bayona.

Una placa colocada el año último por la Junta de Estudios Históricos de Balvanera en el solar que hoy ocupa el bar Costa Verde recuerda la primitiva sede del colegio, que al comenzar las clases de 1859 se mudó a la misma manzana de la iglesia, con entrada sobre la ex calle Cangallo.

Hoy ocupa toda la manzana y la historia le reconoce el mérito de haber formado a un sinnúmero de estudiantes llegados del interior, para quienes el San José, que los albergaba como pupilos, fue algo más que un simple lugar de estudios.

En 1861, Mitre visitó el colegio y destacó la organización de la enseñanza secundaria. Inspirado en los planes de estudios del San José, creó dos años después los colegios nacionales surgidos en su presidencia.

Al año siguiente, en 1862, ingresó el alumno Hipólito Yrigoyen, cuando tenía 10 años, junto con su hermano Martín, que llegó a ser coronel, enviado por su padre, que a dos cuadras del colegio atendía un taller de composturas para carretas del interior estacionadas en el Once.

Más cerca en el tiempo, la coincidencia quiso que el mismo día en que LA NACION anunciaba la decisióndel cierre del colegio, postergada para el día siguiente por sus autoridades ante el compromiso de la comunidad educativa de buscar alternativas para que Sanjo siguiera funcionando, en las mismas páginas se informó de la prisión preventiva dictada a otro ex alumno que fue presidente de facto, Jorge Rafael Videla.

Resulta llamativo que además de Videla también ostente el título de ex alumno Julio César Strassera, el fiscal que pidió su condena perpetua en el juicio a las juntas militares, en los tiempos de Alfonsín.

La lista de ex alumnos es inagotable: el dirigente radical Ricardo Balbín, el arzobispo Santiago Luis Copello, el obispo Juan N. Terrero, el perito Francisco P. Moreno, el general Enrique Mosconi, los escritores Roberto Payró y Agustín Cuzzani, el oftalmólogo Pedro Lagleyze, el ex gobernador bonaerense Alejandro Armendáriz, los historiadores Félix Luna y José María Rosa, los dirigentes Ramón Santamarina, Pedro Pagés, Adolfo Bioy, Juan María Mathet y Guillermo Alchouron -todos ellos presidentes de la Sociedad Rural Argentina-, el empresario Ovidio Bolo, los propulsores de Mar del Plata Pedro Luro y Patricio Peralta Ramos y muchos otros, entre los que se encuentra Gabriel García Moreno, productor de programas de rock y hermano del consagrado Charly García.

Todos conocieron los rincones y los misterios que esconde el colegio. Como el observatorio astronómico, ubicado en el mirador levantado en 1871.

Desactivado hace 25 años, el observatorio fue restaurado en 1982, aunque mantiene las piezas de principios de siglo. Hoy está a cargo del licenciado Ricardo Castiñeiras, egresado hace 16 años, y se lo utiliza para dar clases de astronomía tanto a chicos del colegio como a interesados de afuera.

"Trabajamos en proyectos científicos junto con otros observatorios e intercambiamos datos con instituciones de Bélgica, Japón, Venezuela y los Estados Unidos", dijo Castiñeiras.

En las primeras comuniones de 1891 el San José inauguró su propia capilla, de estilo gótico, encargada al escultor francés José Peuch, que llegó de París para tallar un retablo de doce metros en roble americano, que es la cara más preciada del altar.

La historia del Colegio San José no podría relatarse sin mencionar el Museo de Ciencias Naturales, creado en 1914. "El museo se formó a partir del interés de los sacerdotes llegados de Francia, que comenzaron a guardar en sus habitaciones muestras y variedades de animales que para ellos eran atípicas", precisó la profesora Mabel de Coni Molina, su actual encargada y de entrañable vinculación con el San José, ya que es nuera, esposa, hermana y madre de ex alumnos del colegio.

El actual rector del secundario, Héctor Vigil, cursó los doce años del primario y del secundario en el San José. Egresó en 1977 e integra la promoción número cien del colegio. Además de profesor de historia, fue entrenador de rugby y acompaña en la conducción del colegio al director general, Luis de Risso, también ex alumno, egresado en 1975 y licenciado en psicología. Ambos llevan adelante desde febrero del año último la primera conducción en manos de laicos en toda la historia del colegio, junto con el administrador, Alberto Porretti.

"Nadie quiere que el colegio pierda el carisma betharramita. La gente está enojada con la cara visible de la congregación, pero nadie concibe el colegio sin la congregación. Es como cuando uno está enojado con su papá; está enojado, pero no quiere otro papá", resumió Vigil.

Si la Congregación de los Padres Bayoneses resuelve finalmente aceptar la continuidad del colegio, llegará el momento de poner manos a la obra y revertir el golpe de credibilidad que sacudió a la institución.

Más que un punto de llegada, el hecho de haber tocado fondo parece haber sido un punto de partida. "Es como irse al descenso. Sólo si todos se unen y tiran para el mismo lado se podrá volver a primera", graficó un ex alumno.

En una propuesta presentada a las autoridades de la congregación en sobre cerrado, trabajaron sin descanso durante 20 días los padres de familia y ex alumnos, con el apoyo de los docentes y alumnos de todos los niveles de enseñanza.

En el último operativo nacional de evaluación, que consistió en exámenes de lengua y matemática tomados por el Ministerio de Educación a los chicos de quinto año de todo el país, el San José se ubicó séptimo en la clasificación general y quinto entre los colegios privados, pero la solidez del proyecto pedagógico no impidió que la Congregación de los Padres Bayoneses dijera basta.

El superior provincial de la comunidad religiosa, padre Bruno Ierullo, anticipó el 14 de julio que la congregación dejaría de financiar el déficit crónico que el colegio arrastra desde comienzos de esta década. En ese período, a partir de la merma de alumnos, a un ritmo de cien estudiantes por año, la comunidad religiosa desembolsó 2,5 millones de dólares para que el San José pudiera seguir en carrera.

Hay una amplia colaboración del personal docente para mantener al colegio en actividad. Renunciaron al plus del 35% en sus sueldos y aceptaron desplazar la fecha de pagos, para no provocar rojos

Ierullo explicó que si bien la Congregación de los Padres Bayoneses no reclama al colegio el pago de la deuda, ya no tiene recursos para seguir sosteniendo las pérdidas. El déficit del colegio se produce porque el monto de los ingresos por las cuotas -unos 250.000 dólares por mes- es similar a los egresos. Lejos quedaron los tiempos en que el colegio funcionaba a pleno, con una población de 1500 alumnos.

La renuncia al subsidio, a fines de 1990, fue quizás el primer paso hacia la adversidad. Esa decisión permitió aumentar las cuotas, con la esperanza de ampliar los servicios, pero la hiperinflación de entonces hizo trizas los pronósticos de las autoridades del colegio. Comenzó así una fuga de alumnos que sólo se revirtió el año último cuando se decidió convertir en mixto el primer grado.

Este año fueron 780 los inscriptos en todo el colegio (170 en jardín de infantes, 359 en primaria y 251 en secundaria). Los aranceles varían según el nivel de enseñanza: 140 pesos es la cuota promedio que se cobra en jardín y pre-escolar y entre 220 y 270 es el arancel del primario. En el secundario, el monto es de 300 pesos para los chicos de primer año y de 360 para los alumnos de segundo a quinto.

Lo que se recauda con las diez cuotas mensuales y la matrícula de inscripción no alcanza para pagar los doce meses de sueldo y el aguinaldo. Este desfase de dos meses suma unos 500.000 pesos mensuales y las propuestas para garantizar la continuidad del colegio buscan cómo cubrir ese rojo.

Parte del déficit podrá ser cubierto por el subsidio estatal, que el Gobierno de la Ciudad está a punto de otorgar nuevamente. El beneficio permitiría ahorrar 16.000 pesos mensuales en el pago de sueldos al personal docente de planta y la suma superaría los 160.000 pesos durante el año.

El secretario de Educación porteño, Mario Giannoni, tiene en sus manos la aprobación del sub-sidio estatal y la presidenta de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, Magdalena Faillace, debe resolver sobre la propuesta que le acercaron ex alumnos del colegio para declarar monumento histórico nacional al centenario edificio. Esta posibilidad es consierada un arma de doble filo. Si bien por un lado preservaría al colegio de una posible venta, limitaría futuras reformas edilicias, que muchos consideran indispensables a la hora de modernizar la oferta educativa. En eso coincidió el rector Vigil, al señalar que "la declaración de monumento histórico no reporta nada económicamente y, en cambio, podría trabar, por ejemplo, la apertura de módulos funcionales más modernos".

Vigil precisó que la sede que ocupa la Congregación de los Padres Bayoneses en Alsina y Piedras, en un edificio que perteneció a las monjas clarisas, es hoy monumento histórico nacional, porque en su patio descansan los restos de los patricios caídos en las Invasiones Inglesas, pero la institución religiosa no recibe partidas para su mantenimiento.

Ala hora de buscar alternativas que permitan al colegio obtener recursos genuinos, algunos memoriosos recordaron un antiguo proyecto elaborado hace casi tres décadas, que proponía construir un estacionamiento subterráneo en los subsuelos del San José. El alquiler de aulas y patios es una modalidad que el colegio practica desde hace varios años. En el último receso escolar de invierno, una semana después de desatado el conflicto, el Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) alquiló las instalaciones del San José por 10.000 pesos para un curso destinado a directivos y docentes, que reunió a centenares de maestros y profesores.

Según el relato del profesor Vigil, la fidelidad del personal docente para con el San José está fuera de toda prueba.

En la última reunión, los 170 maestros y profesores, incluidos el personal administrativo y de maestranza, sugirieron correr las fechas del cobro de sueldos del 4 al 10 de cada mes, para darle al colegio más tiempo en el cumplimiento del pago. Ello evitaría el descubierto bancario, dado que en los primeros días del mes no cuenta con la recaudación total del cobro de los aranceles.

"Hay que rescatar la actitud del personal. Hace tres años todos renunciaron al plus del 35 % que el colegio pagaba por encima de la remuneración básica, en señal de adhesión a los inconvenientes económicos que ya se advertían. Pero lo más importante es que todos firmaron el compromiso y todos siguen hoy en el San José. No se fue ninguno", dijo Vigil.

Ese reconocimiento no sólo tiene valor afectivo, sino también monetario. La renuncia de los docentes al plus del 35% le significó al colegio un ahorro de 900.000 dólares en los últimos tres años.

Del 14 de julio, fecha en que la congregación transmitió su intención de cerrar las puertas, a la reanudación de las clases, tras el receso de invierno, el San José sufrió once deserciones. Pidieron el pase cuatro chicos de jardín, seis de primaria y uno del secundario.

La cifra no es alarmante. Pero es un dato que no se puede soslayar, sobre todo si se repara en que el mismo día en que los diarios informaron sobre la decisión del cierre del colegio, las familias comenzaron a recibir volantes e información por correo sobre otros colegios dispuestos a recibir a los chicos del San José.

Pero la mayoría mantiene la confianza. Hubo una señora que se acercó al colegio por la difusión del conflicto. Sin embargo, anotó a su hija de cuatro años en el jardín de infantes.

Si muchos sostienen que la apertura del colegio a las niñas, concretada sólo este año en primer grado, llegó con atraso, Vigil tiene una explicación.

"Hace dos años hicimos una encuesta para ver las expectativas de la gente. Las familias que tienen sus hijos entre primero y quinto año del secundario se opusieron al ingreso femenino en un 90 por ciento. Entre quinto y séptimo grado, la posturas se dividieron en un 50 por ciento. Y desde el jardín hasta cuarto grado, el 90% estaba en favor de hacer el colegio mixto. Por eso respetamos las distintas opciones y optamos por el ingreso gradual de las mujeres", comentó Vigil. La emergencia actual podría hacer que se extienda el proyecto mixto hasta séptimo grado.

Con la premisa de que el cierre del colegio afectará la economía del barrio, los propios alumnos también salieron a buscar firmas y no dejaron comercios por recorrer.

Entre ellos, el bar Costa Verde, en la esquina de Bartolomé Mitre y Azcuénaga, frente a la iglesia de Balvanera, en una de cuyas mesas, un sábado a la mañana, surgió la idea de difundir el lema El Sanjo sigue vivo, que acompaña las proclamas y gacetillas que las comisiones de trabajo hacen llegar a los medios de prensa para mantener el reclamo por la continuidad del San José en la opinión pública.

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