A menos tiempo para el Mundial, más incertidumbre y escepticismo

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
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27 de marzo de 2018  • 19:00

Lo más claro que tenía Sampaoli era la inconveniencia y el riesgo de enfrentar a España . Es la clase de rival que sirve para saber dónde se está parado, pero que también te puede dejar tumbado y con la confianza erosionada. A eso estaba expuesto el seleccionado argentino y lo sufrió con una dura goleada. Está claro, es mejor que estas bofetadas ocurran ahora y no en el Mundial . El problema es que Rusia está demasiado cerca y es mucho lo que hay por arreglar.

¿Por qué la Argentina no está en el lote de favoritos a ganar el Mundial, como lo reconocen hasta los referentes del plantel y lo certifica una derrota tan contundente como un 6-1? En primer lugar, si es por partidos como el disputado ante España, porque no lo tuvo a Messi. Sin el N° 10, todo parece más difícil e incierto, por si hacía falta comprobarlo una vez más. Pero no todo se reduce al rosarino.

Los seleccionados que sí son candidatos en Rusia tampoco tienen a Messi, pero cuentan con otros argumentos que la Argentina no dispone a dos meses y medio del debut. Por ejemplo, una formación perfilada y una idea de juego asimilada. Estos dos aspectos dan la autoridad con que se movió España a lo largo de los 90 minutos. La Argentina pasó de un aceptable primer tiempo al descalabro del segundo. La falta de equilibrio se paga caro en el primer nivel internacional.

Sampaoli: "Argentina no pensó en el partido"

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Lo anormal hubiera sido otra cosa. Que con Bustos, Tagliafico, Meza y Lo Celso asomándose a sus primeros partidos con la selección; con la falta de sincronización entre Otamendi y el reaparecido Rojo; con el divorcio de Higuaín con el arco, y con un Caballero que fue un remedo del que atajó contra Italia, la Argentina hubiese estado a la altura de España.

La realidad no es que la Argentina le pueda hacer partido durante un rato, como ocurrió en la primera etapa, a esta España que tiene todo muy bien cosido entre el libreto y sus intérpretes. La cruda evidencia es que los 90 minutos fueron demasiado tiempo para competir a la par. No alcanza con el entusiasmo y la vocación de ser protagonista. España castigó de todas las maneras posibles: con elaboración y de contraataque. Una lección total.

¿Y ahora? A menos tiempo para el Mundial, más incertidumbre. Vendrán días en los que habrá crecer en medio del descreimiento y escepticismo generalizado. Sampaoli se vuelve con más dudas que certezas, con varios casilleros aun sin completar. De Messi para abajo, casi todo es susceptible de revisión. Nos habíamos quedado con algo positivo contra Italia, quizá obviando que la Azzurra es historia, que su actualidad es que no se clasificó al Mundial y que en los últimos dos no pasó la primera rueda. El presente es el esplendor de España y las sombras que cubren a la Argentina.

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