Peligros de la "adicción tecnológica"

Andrés Oppenheimer
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28 de marzo de 2018  

MIAMI.- La crisis de Facebook se convirtió en noticia mundial tras las acusaciones de que la compañía permitió que una firma de análisis de datos vinculada a la campaña de Trump obtuviera información privada de 50 millones de estadounidenses antes de las elecciones de 2016. Pero esto puede ser solo el comienzo de una ola de críticas mucho más amplia contra Facebook y otras firmas tecnológicas.

En los próximos meses, probablemente veremos crecientes críticas contra Facebook y otras redes sociales y compañías de streaming por lo que podrían estar haciendo contra nuestra salud, más allá de las acusaciones sobre sus violaciones de la privacidad y su responsabilidad por no haber hecho lo suficiente para evitar las noticias falsas diseminadas por Rusia.

Las acciones de Facebook cayeron en picada después de que la compañía admitió que la firma de análisis de datos Cambridge Analytica había utilizado información privada de los usuarios de Facebook para ayudar a Trump a ganar las elecciones. Más de media docena de comités del Congreso de EE.UU., la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. y la Unión Europea están investigando el caso.

El año pasado, Facebook admitió que 126 millones de estadounidenses pudieron haber recibido noticias falsas provenientes de una empresa de desinformación rusa que se dedicaba a exacerbar las tensiones políticas y difundir propaganda a favor de Trump. Ahora, además, crecen las críticas de que Facebook, Twitter, Instagram, Netflix y otras grandes firmas tecnológicas tratan deliberadamente de convertirnos en "adictos tecnológicos".

Exempleados de grandes firmas tecnológicas de Silicon Valley han lanzado la campaña "La verdad sobre la tecnología" para educar sobre los peligros de la "adicción tecnológica". Citan estudios según los cuales estar siempre pegados a nuestros teléfonos inteligentes y tabletas puede causar depresión, déficit de atención y otros problemas psicológicos, especialmente a los jóvenes. La campaña de $57 millones -$7 millones en efectivo y $50 millones en tiempo de publicidad donado por varios medios- estará dirigida principalmente a estudiantes de 55.000 escuelas públicas de EE.UU. y sus padres.

Los fundadores de esta campaña acusan a Facebook, Twitter y otras grandes empresas de tecnología de crear intencionalmente aplicaciones para crear adictos a sus plataformas. Tristan Harris, exempleado de Google y cofundador de la campaña, me dijo que el valor de las acciones de las redes sociales no depende del número de sus seguidores, sino del "tiempo en pantalla" de sus usuarios.

En otras palabras, los inversores están principalmente interesados en cuánto tiempo pasamos dentro de una red social o plataforma de streaming. Es por eso que la principal tarea de los ingenieros informáticos de las grandes compañías tecnológicas es crear formas de mantenernos dentro de sus plataformas la mayor cantidad de tiempo posible, dice Harris.

Las empresas tecnológicas han tomado muchas ideas de los casinos, dice Harris. Por ejemplo, al igual que cuando jugamos con máquinas tragamonedas, las aplicaciones de nuestros teléfonos inteligentes están diseñadas para que tengamos que deslizar el dedo hacia abajo para recibir correos electrónicos o mensajes de Twitter.

"Cada vez que revisas tu teléfono, estás jugando en una máquina tragamonedas para ver lo que recibes -me dijo Harris-. Es una recompensa variable, porque a veces tienes nuevos tuits o a veces tienes nuevos mensajes, y otras veces, no. Y eso las hace intrínsecamente adictivas". Netflix y otras plataformas de streaming usan técnicas similares para mantenernos enganchados, dice. Mientras que en el pasado Netflix nos pedía que presionáramos el botón "sí" para ver el próximo episodio de una serie de televisión, ahora nos pone el próximo episodio automáticamente a menos que tomemos un paso activo para detenerlo.

Como resultado, muchas personas duermen menos horas -lo que es malo para su salud- porque ven series de televisión hasta altas horas de la noche, dice Harris. ¿Qué hacer? Harris no propone que nos desconectemos de la tecnología, sino que tomemos medidas defensivas, como desactivar las aplicaciones de notificación diseñadas para mantenernos constantemente enganchados a nuestros teléfonos.

Como semiadicto a las redes sociales, no veo mal la ola de críticas a las empresas tecnológicas por sus violaciones de la privacidad, la distribución de noticias falsas y la adicción a la tecnología. La tecnología es una gran cosa, y hace que nuestras vidas sean mejores, pero debemos controlarla, en lugar de permitir que nos controle.

@oppenheimera

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