Mundial Rusia 2018. No todo está perdido: razones para ser optimistas con la Argentina de Messi

Santiago Segurola
Santiago Segurola PARA LA NACION
"Lo Celso es probablemente la mayor garantía de calidad en el medio campo argentino"
"Lo Celso es probablemente la mayor garantía de calidad en el medio campo argentino" Crédito: Fernando Massobrio
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28 de marzo de 2018  • 11:42

Nada evitará el efecto depresivo de la goleada en Madrid, pero nada será peor para Argentina que la búsqueda de soluciones mágicas. A dos meses del comienzo del Mundial, no tiene sentido hablar de proyecto, convicciones y nuevos jugadores. Por el equipo ha pasado todo el mundo en los dos últimos años -los favoritos de cada uno de los entrenadores, los reclamados por la prensa, los prestigiosos a escala mundial y las estrellas indiscutibles- pero la situación no ha variado sustancialmente.

Argentina es un equipo inestable, con notables carencias defensivas y un grave déficit de ingenio en el medio campo, como se reveló en frente a España. Detectar los problemas y mejorar esos aspectos en la medida de lo posible, será obligatorio en el Mundial. Pensar en optimistas alternativas en las vísperas del Mundial, difícilmente funcionará. Y es un pésimo negocio cargar más responsabilidad a Messi de la que ya se le atribuye. Quizá será mejor atender a las cualidades que tiene el equipo, algunas de las cuales se han mostrado contra Italia y en mucha menor medida contra España, y no recrearse en el pesimismo.

Se puede hablar con toda razón de desastre en Madrid. Ahora dirigida por Julen Lopetegui, la selección española jugó con el empaque que le ha caracterizado frente a Bélgica, Francia, Italia y Alemania. Aunque el resultado invita a desvirtuar cualquier posibilidad de rescate, Argentina le dio serios problemas a España en el primer tiempo. Durante medio partido fue un rival más que competente. Jugó con bastante soltura, obligó a una gran actuación de Sergio Ramos y Piqué y desveló las excelentes posibilidades de Meza y Lo Celso.

Es tan importante encontrar una rendija optimista como detectar y corregir los errores de una noche dramática. Lo Celso es probablemente la mayor garantía de calidad en el medio campo argentino. Por ahora es un joven jugador en busca de su lugar más conveniente en los sistemas de Emery en el París Saint Germain y de Sampaoli en Argentina. En Madrid fracasó el combo Biglia-Mascherano. Ni generaron juego, ni sostuvieron al equipo. Dieron la impresión de haber dejado muy atrás sus mejores años. Lo Celso ha emergido como el perfecto aspirante a esa posición. Añadiría creatividad, energía y más recorrido ofensivo al equipo, sin desdeñar las cualidades defensivas que no se le suponen pero que empieza a manifestar en el PSG.

Meza figuraba ayer en casi todos los comentarios de la prensa española. Debutó y convenció, que no es poco en medio del socavón argentino. Si se parece al jugador profundo, vertical y descarado que pareció en Madrid, no cuesta mucho pensar en Lo Celso, Meza, Messi, Di María, un medio centro de corte más defensivo y un delantero centro, a elegir entre los muchos que casi siempre están a la cabeza de los goleadores en Europa, desde Higuaín hasta Icardi, pasando por Agüero.

Con todos sus defectos, el problema de Argentina pareció en el primer tiempo más de reajuste que de jugadores. Los mejores no estaban en el sitio más conveniente y algunos titulares, Biglia y Mascherano principalmente, emitían preocupantes señales de declive. Si el partido tuvo alguna virtud para Argentina, fue la precisión de la fotografía final: una inexistente línea media, tanto para las operaciones defensivas como para la creación atacante, y una defensa integrada por dos laterales (Bustos y Tagliafico) sin experiencia internacional, un central (Rojo) que rara vez juega en el Manchester United y del que nunca se ha sabido si es lateral, stopper o ninguna de las dos cosas y dos porteros (Romero y Caballero) que disfrutan de muy pocos minutos en sus equipos desde hace años. No es la mejor receta para la seguridad en la portería. Sobre estas cuestiones defensivas, y especialmente sobre la elección de los especialistas más convenientes, tendrá que trabajar, y acertar, Sampaoli. Quedó claro en Madrid. Por dolorosa que fuera la catástrofe, a Argentina le vendrá mejor acudir avisada al Mundial que llegar con problemas sin detectar.

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