srcset

Revista Susana

País Vasco: guía para fans de la gastronomía y arquitectura

Guadalupe Rodríguez
(0)
28 de marzo de 2018  • 13:26

Si hay una palabra perfecta para definir a Euskadi, la denominación local del País Vasco, es identidad. Pocas comunidades tienen hoy tan fuertes costumbres, que sobrevivieron a través de los siglos a invasiones, guerras e influencias externas. Su lengua, su comida, su música, sus fiestas y también esa tranquilidad de pueblo que se vive hasta en las grandes ciudades, desde hace unos pocos años vienen llamando la atención de los viajeros más curiosos, que buscan destinos alternativos en una Europa ya retratada una y mil veces. Así, esta pequeña comunidad autónoma española, que es reconocida como nacionalidad histórica desde 1979, abre sus puertas al turismo con ofertas muy interesantes.

Bilbao, meca del arte y el diseño

Es la ciudad más grande, poblada y cosmopolita, pero no la capital. Acaba de ser nombrada la "Mejor Ciudad Europea 2018" por una organización internacional que entrega premios al urbanismo y está en constante evolución. Al pensar en ella, lo primero que viene a la mente es el alucinante edificio del Museo Guggenheim, ícono absoluto del lugar, construido por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry sobre la Ría de Nervión. Este museo de arte contemporáneo marcó el inicio de una transformación estética, social y económica de la ciudad, que dejó atrás su pasado gris como complejo industrial para atraer a los más grandes exponentes de la arquitectura mundial como Sir Norman Foster (diseñó el increíble sistema de metro), Santiago Calatrava (responsable del aeropuerto y un puente), Philippe Starck (creó la Alhóndiga, un antiguo almacén de vinos convertido en centro cultural), el argentino César Pelli (regeneró la zona de Abandoibarra) y Zaha Hadid (dejó proyectada la isla de Zorrotzaurre, un nuevo barrio que tendrá un importante foco cultural).

Pero no solo de arte y arquitectura vive Bilbao, sino que estas obras, que están en lo más alto de la vanguardia, conviven a la perfección con el Casco Viejo, más conocido como las Siete Calles, de marcado estilo medieval, donde restaurantes y bares de primer nivel se alternan con iglesias y monumentos antiguos como la Catedral de Santiago, la iglesia de San Antón, el Museo Arqueológico, Etnológico e Histórico Vasco, la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta o la Plaza Nueva. A través del puente de la Merced o de la Ribera, el Casco Viejo se conecta con Bilbao La Vieja, otra zona de la ciudad hoy convertida en distrito arty, ideal para experimentar la revolución gastronómica que se vive aquí. Otros de los puntos para visitar son El Ensanche, un paseo peatonal por la ribera; el mercado y su zona de bares; y en las afueras Getxo (a 14 km del centro en el Gran Bilbao, se llega con el metro), un municipio con lindas playas, palacios de finales del siglo XIX y chalets, un interesante puerto y el puente colgante de Bizkaia, sobre la Ría de Nervión, una joya arquitectónica declarada Patrimonio de la Humanidad, que fue inaugurado en 1893 al mismo tiempo que la Torre Eiffel, con la que tiene varias similitudes.

San Sebastián, alta cocina junto al mar

Vista de San Sebastián.
Vista de San Sebastián.

Llamada Donostia en euskera, esta ciudad sobre el mar Cantábrico ganó fama durante la Belle Époque, cuando la reina regente María Cristina, luego de la muerte de Alfonso XII, rey de España, estableció aquí su residencia de verano. Desde entonces, la realeza y las clases altas fueron llegando en busca de sol y sofisticación. La Bahía de la Concha (por la forma circular similar a una concha marina) incluye la Isla de Santa Clara, y dos playas de arena blanca y mar calmo, que están entre las urbanas más espectaculares de toda Europa. Lujosas mansiones se levantan en la primera fila frente al mar y el paseo de la costa está enmarcado por una baranda blanca ornamentada, que es todo un símbolo de la ciudad. Cerca hay otras playas muy requeridas entre los surfistas, en especial los franceses, donde incluso hay competencias internacionales. Las zonas de Sagués, Zurriola y Gros están repletas de bares, restaurantes y comercios de temática surfer.

Además del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, la ciudad es conocida por ser un polo gastronómico sumamente innovador. Muchos de los chefs más reconocidos son vascos y 5 son los restaurantes que tienen estrellas Michelin, exponentes de lo más alto de la cocina local: Akelarre y Arzak tienen 3 estrellas cada uno, y Kokotxa, El Mirador de Ulía y Amelia (el chef y dueño es argentino), una. La tradición por la comida y las materias primas de gran calidad son dos de los secretos detrás del éxito de la cocina de Donostia, meca de los famosos pintxos (pinchos) -similares a las tapas españolas pero mucho mejores-, que se pueden probar casi en todas partes, en especial en la Parte Vieja, situada al pie del monte Urgull, entre el puerto y la desembocadura del río Urumea, que fue reconstruida luego del incendio de 1813. Sus calles están llenas de tiendas y bares, pero también aquí están la Basílica de Santa María del Coro y la iglesia de San Vicente, el Museo San Telmo y la Plaza de la Constitución.

En los alrededores de San Sebastián hay varias playas y pueblos de pescadores hermosísimos para conocer, a no más de 30 minutos, como Hondarribia, Zarautz, Zumaia y Getaria, este último muy interesante porque es el sitio donde se elabora el txakoli, un vino blanco, joven, afrutado y ligeramente espumosa, típico de los viñedos junto al mar; y también porque aquí, en 1895, nació el diseñador de moda Cristóbal Balenciaga y hay un museo que reúne sus creaciones.

Puente de María Cristina, sobre el río Urumea, en Donostia.
Puente de María Cristina, sobre el río Urumea, en Donostia.

Valles y vinos

Si bien el País Vasco no tiene capital oficial, Vitoria-Gazteis es la sede administrativa, donde está el Parlamento y el Gobierno vasco. Es una ciudad amigable con el medio ambiente en todo sentido, con más de 42 km2 de espacios verdes por habitante donde viven garzas y ciervos, y una ruta para andar en bici (se alquilan a 15 euros por día) que rodea todo la ciudad. Otros ejemplos de sustentabilidad urbana son el Palacio Europa, un centro de convenciones con una fachada vegetal, con más de 33.000 plantas autóctonas que reproducen los distintos ecosistemas de la zona y una huerta vertical donde se plantan verduras de temporada; y el genial Mercado de Abastos, con ecopuestos, un aula para catas y cursos de cocina, y ocho gastrobares donde picar todo tipo de pinchos, versiones riquísimas de la clásica tortilla y hasta sushi.

Al sur de Vitoria-Gazteis, está Laguardia, que forma parte de La Rioja, la mejor zona para cultivar vinos de toda España. Solamente una parte de la región, la Rioja Alavesa, pertenece al País Vasco, y es ideal para probar vinos exquisitos. Laguardia es un pequeño pueblo amurallado en lo alto de una colina. Como tiene una ubicación estratégica, durante siglos se construyeron túneles y sótanos bajo las casas que hoy son sitios utilizados por las bodegas para hacer un vino diferencial. Los viñedos, arraigados en las laderas, resguardan algunos de las marcas que darán los vinos más caros y especiales con esta denominación de origen.

Bien al norte, cerca de Bilbao, está Gernika (o Guernica), el centro político-histórico del País Vasco, famoso por el cuadro que Pablo Picasso pintó por encargo del Gobierno Republicano solo tres meses después del ataque, donde se muestra el sufrimiento y la tragedia que ocurrió el 26 de abril de 1937 cuando las fuerzas alemanas e italianas, apoyando a Franco, bombardearon la ciudad, destrozándola. La razón de la elección de este punto fue que aquí se encuentra la Asamblea de Bizkaia, lugar de reunión de los líderes políticos vascos, y el Árbol de Gernika, todo un símbolo político, donde bajo sus ramas se otorgó la autonomía al pueblo vasco en la Edad Media. Este sitio es perfecto para entender la historia de esta comunidad y el surgimiento del movimiento de independencia, como también el Museo de Euskal Herria y el Museo de la Paz. Los lunes hay un mercado, de los más importantes y emblemáticos del territorio, donde se juntan granjeros y productores de los fértiles campos del interior para ofrecer sus productos.

Un poco de historia

Los vascos y su idioma, el euskera, existen desde muchísimo antes del resto de las lenguas europeas. Vivían en Aquitania, en los pirineos, un territorio que fue cambiando de manos hasta que el Reino de Castilla, en la Edad Media, tomó el control. De esta manera, parte fue absorbida por España, otra por Francia (País Vasco Francés, que no tiene autonomía) y fuera quedó Navarra (donde se halla Pamplona), como su propio reino. Los fueros vascos, como se denomina a sus leyes, se establecieron en esa época con los distintos reyes hasta que fueron abolidos en 1876. Este hecho dio comienzo al movimiento nacionalista que reafirmó con creces la cultura vasca, creó su bandera y tomó gran impulso después de la Guerra Civil Española (1936-1939), hasta que Franco tomó el control de España y en su intento de unificar el país hostigó a los vascos, prohibiendo su idioma y sus costumbres. Esta actitud no hizo más que acrecentar el sentimiento y en 1959 nació ETA (Euskadi Ta Askatasuna, "País Vasco y Libertad"), un movimiento que comenzó promoviendo la identidad vasca, pero terminó siendo un grupo paramilitar durante 50 años hasta que el 2011 anunció el término de la lucha armada.

Más info

  • Similar a "ir de tapas", un clásico madrileño, en el País Vasco a esta acción de tomar algo en distintos bares se le llama "ir de potes, potear o de poteo". El Casco Viejo de Bilbao es el lugar indicado para probar "zuritos" (cerveza) o "txikitos" (vino) en diferentes lugares.
  • Las sidrerías son una tradición vasca muy especial. Se trata de restaurantes especializados en sidra ubicados por lo general en el campo, donde se comparte la comida y se bebe sin límite sirviéndose directo de los gigantes barriles de madera.
  • Ubicado en el País Vasco Francés, a solo 40 km de San Sebastián, está Biarritz, un destino de playa lujosísimo, famoso por sus aguas terapéuticas y por sus restaurantes de primera línea. Fue un pueblo pesquero tranquilo hasta que Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, construyó su residencia de verano junto al mar.
  • La mejor manera de recorrer el País Vasco es sin duda en auto, para poder conocer la costa pero también entrar por caminos alternativos en el interior rural, menos turístico pero con paisajes increíbles.
  • Otra opción es viajar en tren desde París, Madrid o Barcelona, y también entre las distintas ciudades y pueblos vascos.

Viñedos de Txakoli en Getaria.
Viñedos de Txakoli en Getaria.

El deporte es muy importante para la comunidad, existen diferentes versiones de la pelota vasca: con la mano, pala o cesta-punta, que se denomina Jai Alai ("fiesta alegre" en euskera).

Dónde dormir

Sercotel Gran Bilbao: cuatro estrellas, en el barrio de Miraflores, a 5 cuadras del centro histórico (AR$1800 la habitación doble por noche). Meliá Bilbao: entre el Palacio Euskalduna y el Museo Guggenheim, con un excelente restaurante (desde AR$1854 la noche). Petit Palace Arana Hotel: el más antiguo de Bilbao, en pleno Casco Viejo (AR$2130 la habitación para dos). María Cristina: inaugurado en 1912 y totalmente renovado, este hotel en San Sebastián es un clásico con decoración Belle Époque (desde AR$4100 la noche). Akelarre: sobre el mar, con las mejores vistas, tiene un restaurante con estrellas Michelin (AR$7546 la habitación doble con vista al mar).

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?