León Larregui habla del nuevo disco de Zoé y las canciones de protesta

“Sería irresponsable que en nuestra música no exista ninguna referencia a lo que está pasando en México y en Latinoamérica”, dice el líder de la banda mexicana
Diego Mancusi
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28 de marzo de 2018  • 15:46

Justo en el momento en el que se agazapa para dar el gran salto fuera de su México natal, Zoé elige como nombre para su nuevo disco uno de los términos más mexicanos que existen: Aztlán, el lugar mítico del que provienen los aztecas. “Sí, es una manera de tocar el tema de nuestra identidad, averiguar quiénes somos”, dice su líder León Larregui, de paso por Buenos Aires para la tocada fallida en el suspendido tercer día del Lollapalooza Argentina 2018. Aztlán, el álbum en cuestión, sale el 20 de abril y es el primero desde Prográmaton de 2013. Con él intentarán coronar años de esfuerzo y terminar de conquistar la Argentina, un país que se les hizo desear pero que ya da muestras de reconocerlos como la institución pop que son en su patria.

El tema adelanto, “Azul”, podría formar una “trilogía del desencuentro” con “Paula” y “Poli”: la que tuviste y se fue, la que no pudiste tener y la que se fue y ya te olvidó. ¿Será que el desamor nunca se agota como inspiración?

Siempre está presente en la música. El amor y el desamor siempre son fuentes de inspiración. Pero en este caso en realidad, más que me pasara a mí, le pasó a un amigo muy cercano que acababa de terminar con su esposa, y como que me tocó vivir eso con mi amigo y fue lo que me inspiró.

En el video usás un concepto distópico y frío, entre Black Mirror y Blade Runner . ¿Será que la ultraconexión de hoy nos lleva a la desconexión de mañana?

Yo no quería ilustrar la canción tal cual, quería buscarle un poco la vuelta porque si no quedaba un video de telenovela. El cine que más me prende es el de ciencia ficción, y llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo así. Entonces para darle la vuelta a la historia me fui al futuro, con unos cyborgs que toman conciencia de los sentimientos. También tiene que ver con esa película que se llama Her [Spike Jonze, 2013], donde un hombre se enamora de un sistema operativo. Me interesaba ese cuestionamiento de si en el futuro la inteligencia artificial llegara a tener sentimientos.

"Tampoco hemos sido una banda que se inspirara en la protesta", dice Larregui, "pero en este disco y en el anterior hay canciones que expresan esa situación de disconformidad con la violencia y la corrupción".

Ya llevás varios videos como realizador. ¿Te sentís afianzado en esa tarea?

Yo empecé a hacer videos cuando saqué mi primer disco solista. Yo solito me di la oportunidad, por decir de alguna forma. Siempre ha sido una pasión muy grande en mí, muy fuerte. Entonces, todo lo que he hecho de alguna manera lo considero ejercicios para el día de mañana aventarme a hacer algo completamente cinematográfico, como una película.

Hace un tiempo se publicó un artículo llamado “Generación Zoé” en el que el autor acusaba a la juventud mexicana de no involucrarse en lo social y escaparse a través de letras “de la vía láctea” como las suyas. Sin embargo, ustedes dijeron que en Aztlán va a haber canciones con cierto grado de protesta. ¿Se sienten comprometidos de alguna manera con lo que pasa en México y Latinoamérica?

Completamente. De hecho, sería irresponsable que en nuestra música no exista ninguna referencia a lo que está pasando en México y en Latinoamérica. Obviamente, traducido a través de metáforas, pero hay contenido. Ese artículo de 2012, un año después se confirmó que era totalmente falso. Esa generación que esta persona acusaba de que no estaba comprometida con nada fue la que empezó el Movimiento Yo Soy 132 [una iniciativa de origen estudiantil que surgió durante la campaña presidencial de 2012, reclamado -entre otras cosas- democratización y transformación de los medios de comunicación y cambios en los modelos educativos, económicos y de salud] en la campaña presidencial de aquella época. Tampoco hemos sido una banda que se inspirara en la protesta, pero en este disco y en el anterior hay canciones que expresan esa situación de disconformidad con la violencia y la corrupción.

Hace poco dijeron que las canciones de este nuevo álbum se están traduciendo al vivo bastante fielmente, sin muchos cambios. ¿Se permiten experimentar con el trabajo reciente? ¿Hasta cuando puede seguir mutando una canción de Zoé?

Depende. Cuando montamos las canciones para el vivo empezamos a hacer modificaciones. En este caso las canciones que hemos montado son nueve de las doce del disco, y suenan súper bien. No necesitan nada, suenan tal cual como en el disco. En otras canciones de otros discos tuvimos que ajustar el tempo o agregar apoyos musicales (por eso ya no somos cinco, sino siete). En el disco anterior, Prográmaton, sobreprodujimos un poco, con eso de meter cien canales y demás. Y cuando quieres traducir eso al vivo te enrollas, porque no hay cien personas para tocar: tienes que arreglártelas y sintetizas. En este disco siempre fue parte de la dinámica del proyecto mantener todo dentro de la banda de cinco personas. Eso marca la diferencia de cómo suena este disco respecto del otro: suena mucho a una banda tocando.

Da la impresión de que les costó entrar en el público argentino pero que finalmente esa lucha está dando frutos. ¿Cómo sentís esa evolución?

Ha sido una historia larga, de muchos años de venir a trabajar. Probablemente no tanto como nos hubiese gustado, pero de a poco hemos ido creciendo, piano piano, de a poquito. Y es parte de los objetivos de esta nueva producción: poder visitar mucho más estos países que nos gustan mucho, sobre todo Argentina, Chile y España.

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