Los secretos de La casa de papel

El creador Álex Pina y el director Alejandro Bazzano hablan de la serie del momento, cuya segunda temporada estará online este viernes. Los secretos del éxito, el trasfondo antisistema y la nueva era de producciones españolas que vuelven a cautivar al mundo
El creador Álex Pina y el director Alejandro Bazzano hablan de la serie del momento, cuya segunda temporada estará online este viernes. Los secretos del éxito, el trasfondo antisistema y la nueva era de producciones españolas que vuelven a cautivar al mundo
Yasmila A. Benicelli
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1 de abril de 2018  

Un plan perfecto. 2400 millones de euros. Un equipo. Nueve integrantes. Un profesor. Ocho ciudades. 63 rehenes. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Estos fueron los ingredientes del cóctel explosivo de La casa de papel, la serie española creada por Álex Pina que arrasa a nivel internacional. En el portal de IMDB, la mayor base de datos de cine, series, programas de televisión y videojuegos, está clasificada como "la mejor serie española de la historia". Además, estuvo seis semanas consecutivas en el primer puesto en consumo compulsivo de series en el mundo, según el Binge Report de TV Times, y se instaló rápidamente en la cultura pop, con furor en la redes, fiestas temáticas y los trajes de los protagonistas en los carnavales del mundo, incluida la máscara de Dalí.

Producida por Atresmedia en colaboración con Vancouver Producciones y estrenada en España, en mayo de 2017, a través de Antena 3, alcanzo el éxito internacional cuando llegó a Netflix meses más tarde. Originalmente, eran 15 episodios de 70 minutos divididos en dos temporadas, para su emisión en la tevé española: la primera, de nueve episodios y la segunda, de seis. La plataforma de streaming convirtió esos primeros capítulos en 13 episodios de casi 50 minutos, que siguen disponibles; y los seis pendientes se estrenarán este viernes, divididos en nueve.

"Mientras estábamos rodando, de alguna manera siempre estuvo presente entre nosotros que la serie iba a ser vista en 190 países -cuenta Alejandro Bazzano, uno de los directores de La casa de papel, a LA NACION revista-. Cada vez que surgía la duda de hacer o no algo, decíamos: 'tenemos que hacerlo bien porque esto va para 190 países'." Para Bazzano, director cubano que vivió un tiempo en Uruguay y está en España desde 2002, una de las claves del éxito fue cuidar al extremo los detalles, desde la elección del elenco hasta las propuestas de arte, fotografía, montaje y sonido. "Entrar en una plataforma como Netflix, al igual que pasa en la de HBO o Amazon, donde tú puedes ver varias veces la misma serie (y si hay algo que te deja dudas lo vuelves a ver), te obliga a ser más cuidadoso en ese sentido y no dejar cosas pendientes. En televisión, históricamente, no sucede eso; lo que no pudiste ver, te lo perdiste".

Nairobi (Alba Flores) y Tokio (Úrsula Corberó) integran la banda liderada por El Profesor, en la serie que ha motivado desde fiestas temáticas hasta disfraces de Carnaval
Nairobi (Alba Flores) y Tokio (Úrsula Corberó) integran la banda liderada por El Profesor, en la serie que ha motivado desde fiestas temáticas hasta disfraces de Carnaval

Robar 2400 millones de euros de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre es el plan orquestado por El Profesor, interpretado por Álvaro Monte, quien recluta a otros ocho ladrones para ejecutarlo. Entre ellos no se conocen. "La idea fue un producto de varias cosas -expone Pina-. Veníamos de hacer dos temporadas de Vis a Vis y antes, tres de El barco [fue el creador, productor ejecutivo y guionista de ambas]. En ellas habíamos trabajado en las emociones de un grupo de gente encerrada, lo cual era mucho mejor desde el punto de vista narrativo y dramático. Y la idea de llevar a una ficción seriada el género del 'atraco perfecto', que existía en cine, era un excelente vehículo para seguir trabajando en ese tema y en la ambigüedad moral de los personajes. Para poner todo esto en funcionamiento, necesitábamos una idea novedosa en el género del robo: imprimir billetes de curso legal". Las referencias utilizadas fueron mayormente de películas como Ocean Eleven. Al ser una historia original, la producción no encontró una serie relacionada al género de la cual pudiera inspirarse. "Hay muchas películas del género y en casi todas ellas hay un plan y un brillante creador del mismo -continúa Pina, que responde vía e-mail-. Eso es lo difícil de escribir y pensar. Diseñar un personaje con crédito y un plan perfecto. Pero ese hilo lo fuimos diseñando y teníamos algo más que es parte de nuestra sensibilidad como escritores: hacer unos personajes con un diseño original, lateral y poderoso". Así fue como le dieron vida a El Profesor, Berlín, Tokio, Río, Nairobi, Oslo, Helsinki, Moscú y Denver.

Todos los actores y actrices tuvieron que participar de un casting, que resultó un proceso largo para los directores. Algunos candidatos tenían poca trayectoria actoral y eso generaba dudas en la producción. "Fue una mezcla de gente con mucho recorrido y otros nóveles -detalla Bazzano, en la entrevista vía por FaceTime-. Sin embargo, tú ves la serie y no notas la diferencia. Están todos en un nivel máximo". Por ejemplo, Esther Acebo, quien interpreta a la rehén Mónica Gaztambide, tuvo su primera participación en una serie. Y en el otro extremo, el actor en la piel de Moscú, Paco Tous, había protagonizado Los hombres de Paco [también creada por Álex Pina junto con Daniel Écija] y participó de una docena de películas y varias otras series. "Es una historia impactante -asegura Bazzano, que compartió la dirección, repartida según episodios, con Jesús Colmenar, Miguel Ángel Vivas y Álex Rodrigo-. Es un atraco, pero al mismo tiempo es mucho más que eso, porque ahí hay más de fondo, como una concepción de la vida. Porque no es robar por robar. Ellos en definitiva no le están robando a nadie, porque están inventándose su propio dinero. También, de alguna manera, hay de trasfondo una crítica al sistema en el que nos movemos, donde todo depende del dinero. Ellos no solamente están robando para sí mismos, sino que también le están dando un golpe al sistema. Entonces, de alguna manera, hay un golpe y una llamada de atención al sistema capitalista en el que estamos".

La producción trabajó muy sobre la marcha, a medida que se emitían los capítulos por televisión. Estó llevó a que el guion se fuera modificando capítulo a capítulo. "Trabajamos con muy poco tiempo y por lo tanto, con gran capacidad de reacción -explica el creador de la serie-. Constantemente, estamos montando y moviendo el timón en función de lo que vemos. Escribimos, rodamos y emitimos con lapsos de tiempo mínimos, así que nuestra reacción es inmediata".

Alejandro Bazzano durante el rodaje de una escena, en plena planificación del robo
Alejandro Bazzano durante el rodaje de una escena, en plena planificación del robo

Bazzano no había trabajado antes de esta manera. "Cuando Álex Pina me llamó para participar del proyecto, me dijo que a ellos, al equipo creativo, les gustaba armar los guiones y el rodaje muy cerca de la emisión de los capítulos, para tener un poco de feedback del público -narra el director de 55 años, que hace una pequeña aparición en uno de los capítulos de la segunda temporada-. Sirve para saber qué cosas están funcionando y qué no, algo que está muy bien, porque si ves que hay historias que no están funcionando, tienes tiempo de cambiarla, o al revés. Pero también tiene sus desventajas. Para los directores y el equipo en general, a veces es un garrón, como dicen ustedes, porque con tan poco margen, no se te puede caer nada. Todo tiene que ir a mucha velocidad porque la emisión te come. Tiene esas dos facetas. Veíamos un poco la reacción de la gente y eso hacía que los guionistas modificaran algunas historias y reforzaran otras. Había una escaleta de todas los tramas. Se sabía hacia dónde iban a tirar, pero a medida que fue cambiando la historia, algunos personajes llegaron a agarrar más fuerza mientras que las tramas de otros personajes fueron cambiando a gran velocidad. Todo, en función de lo que daba y de la respuesta del público".

Las repercusiones en la mayoría de los países no estaba en los planes del equipo. "Nadie se podía imaginar semejante éxito -continúa Bazzano-. Ahora me llegan noticias de amigos que tengo por todos lados, por ejemplo en Brasil, donde me cuentan que durante el Carnaval uno de los disfraces más frecuentes fue el de La casa de papel. También me llegó que la hinchada de Peñarol tiene ahora una canción con la misma música de Bella ciao [ Adiós, bella, en español, emblemático canto partisano contra el fascismo]. Y otro amigo me mandó una foto de una agencia de viaje que decía 'viaje a Tokio', con una foto de la máscara". En la Argentina hubo reacciones similares. La hinchada de Huracán compuso una canción con la música de Bella ciao, que empezó a cantar en marzo último. Boliches desde Tucumán -La Gringa Night Club- hasta Zárate -Complejo Apsara- tuvieron noches temáticas dedicadas a la serie. Y frases de la ficción pasaron a las redes sociales, como "empieza el matriarcado", de boca de Nairobi, y "soy la puta ama", de Alison Parker, una de las rehenes.

EL AUGE ESPAÑOL Las producciones españolas pasan por su mejor momento desde aquel boom de los años 80, cuando se estrenaron Verano azul, una serie familiar escrita y dirigida por Antonio Mercero que seguía la vida de un grupo de adolescentes en las playas de Nerja, y Las aventuras de Pepe Carvalho, la historia de acción creada por Manuel Vázquez Montalbán que irrumpió en TVE, el canal estatal, con sexo a menudo explícito y algunos desnudos, y que fue dirigida por Adolfo Aristarain (con Eusebio Poncela, acompañado por Cecilia Roth). Luego, en 1989, se destacaría Brigada central, la primera serie con policías en acción.

Berlín (Pedro Alonso), el peor de todos
Berlín (Pedro Alonso), el peor de todos

En Netflix, hoy no solo es exitosa la La casa de papel. Se distinguen también Vis a Vis, Mar de plástico, Bajo sospecha, Merlí, Velvet, Las chicas del cable y Gran Hotel, entre otras. Todas tienen algo en común: la producción muy cuidada. "Creo que hay una tendencia entre las productoras españolas a producir cada vez productos de mejor calidad -opina Bazzano-. Hace unos años que se están empezando a vender aquí las series de otros países, eso hace que el nivel de exigencia sea mayor. Las influencias más grandes en el mundo de las series las están teniendo estas plataformas, de HBO a Netflix, con grandes producciones internacionales, sin cortes, con un capítulo detrás del otro. Ahora hay que competir y mejorar. Cada serie tiene que ser un poquito más audaz. La oferta es muy grande en cuanto a series. Entonces, para competir con toda esa oferta tienes que redoblar la inteligencia y todos los sentidos para producir cosas más interesantes y mejor acabadas, e invertir más en producción".

La fórmula del éxito, dicen ellos, puede ser resumida en: nuevas propuestas, personajes turbios y al mismo tiempo queribles (como Zulema en Vis a Vis o el mismísimo Berlín, de La casa de papel); ritmos acelerados (van directo a la acción para no aburrir al espectador) e imágenes más realistas (en Mar de plástico trabajaron con los paisajes de Almería para lograr transmitir un tono western, pero actual). Lo curioso es que estas grandes producciones son, al mismo tiempo, creadas con presupuestos bajos en relación a series de calidad similar de otros países. En una entrevista para Revista Diners, Ramos Campos, creador de Velvet y Gran Hotel, contó que "una serie media española se mueve en 450.000 euros por capítulo".

A su vez, en 2015, la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España presentó datos respecto de las ventas internacionales de la industria televisiva española, que superaron los 47 millones de euros. Dos años más tarde, la cifra se habría duplicado: un informe preparado por la consultora Deloitte para Televisión Abierta -un grupo conformado por los principales agente de la Televisión Digital Terrestre (TDT)-, destaca que España fue la cuarta potencia en exportar televisión durante 2017, detrás de Reino Unido, Estados Unidos y la Argentina. Según lo publicado, las ventas internacionales españolas fueron de 102 millones de euros.

El creador Álex Pina fue responsable también de series como Los hombres de Paco y Vis a Vis, además de guionista de la versión local de Caiga Quien Caiga. Desde los años 80 no se veía tanto furor por producciones españolas
El creador Álex Pina fue responsable también de series como Los hombres de Paco y Vis a Vis, además de guionista de la versión local de Caiga Quien Caiga. Desde los años 80 no se veía tanto furor por producciones españolas

El éxito en España es también interno. La cantidad de espectadores que vieron los finales de algunas de las series más reconocidas lo confirma. Y no fue La casa de papel la más popular, pero terminó con casi dos millones; Gran Hotel y Vis a Vis alcanzaron los 2,6 millones de espectadores; Mar de plástico superó los 3 millones; Bajo sospecha, 3,7 millones, y Velvet reunió a 4.302.000 espectadores para su final.

La casa de papel ha sido reconocida con muchos premios y nominaciones. En el Festival MiM Series, recibió el galardón a la Mejor dirección; en los Premios IRIS, ganó en la categoría Mejor guión; y en el FesTVal de Televisión y Radios de Vitoria, se llevó el premio a Mejor dirección y Mejor ficción para la crítica. Recientemente, a principios de febrero, fue premiada con los galardones de Mejor serie española y Premio del público en el Festival de Luchón. Tuvo cinco nominaciones en los Premios Feroz y cuatro en la XXVII Edición de los Premios de la Unión de Actores. Pedro Alonso, quien hace de Berlín, ganó en una de las categorías: Mejor actor secundario.

A raíz de su éxito, está abierta la posibilidad de una tercera temporada. Pero no confirmada. "La demanda en cuanto a seguidores existe -admite el director, que está por estrenar Presunto culpable-. Ahora hace falta que a una cadena le interese y diga: 'la queremos hacer'. Porque al final de todo, es un tema de dinero. Me imagino que si son un poco listos, deberían hacerla. Ojalá. A mí me encantaría volver a hacer La casa de papel."

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