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Prevenir accidentes de tránsito y sus consecuencias

Frente al fin de semana largo, no está de más recordar algunos consejos fundamentales para salir a la ruta y viajar con seguridad
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29 de marzo de 2018  

Los dispositivos de seguridad disminuyen la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito en el 71
Los dispositivos de seguridad disminuyen la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito en el 71 Fuente: Archivo

Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).

Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.

Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.

En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.

En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.

Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.

En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.

En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.

Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.

Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.

Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).

Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.

Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.

En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.

En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.

Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.

En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.

En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.

Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.

Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.

Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).

Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.

Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.

En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.

En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.

Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.

En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.

En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.

Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.

Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.

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