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El inversor deberá readaptarse aun mercado cada vez más sensible

La volatilidad no es un rasgo que vaya a desvanecerse en el corto plazo; más allá de la coyuntura, hay diferentes opciones según el perfil que tenga el ahorrista
Sabrina Corujo
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1 de abril de 2018  

Los inversores no logran encontrar tranquilidad. Nada que deba sorprender. Excusas para reaccionar (o sobrerreaccionar) hacia arriba o hacia abajo se suceden. Pueden ser de carácter político, económico o corporativo, e incluso se podría sostener que no importa qué tan real, concreta o relevante sea la noticia o el dato. Por ende, lo que se debe entender es que el mercado está por demás sensible y no es un rasgo que vaya a desvanecerse en el corto plazo.

La volatilidad -si se mide por el índice S&P500- se mantiene arriba de 20 y no hay dudas de que contrasta con los niveles de entre 9-13 que mostró a lo largo de 2017. Y este piso más alto llegó para quedarse. Incluso no es un rasgo exclusivo del mercado americano, o más aún de los mercados desarrollados.

Por razones heredadas de la coyuntura, y en parte propias, el mercado local profundiza esa característica. El Merval presenta hoy un promedio de volatilidad a 30 días que supera el 30%, cuando en enero era menor a 20%. Mismo salto que presenta la volatilidad promedio a 10 días. Mientras que, como signo de cautela, que se dispara desde la coyuntura actual, los negocios cayeron. El volumen transado en papeles en la Bolsa porteña cayó cerca de 40%, de un promedio que superaba los $ 1000 millones diarios a uno de poco menos $650 millones. Baja que no solo se observó en el mercado local, sino también en las operaciones de las acciones en el NYSE, reflejando que el apetito de inversores extranjeros no desapareció, pero sí se aplacó.

El Merval acumula en el año una suba mayor al 3,5%, pero en marzo cayó más de 5,6%
El Merval acumula en el año una suba mayor al 3,5%, pero en marzo cayó más de 5,6% Fuente: LA NACION

Por otra parte, la concentración se profundizó. En promedio, solo cinco papeles explican el 35% del total de volumen que suma cerca de 75 cotizantes con operaciones diarias; y se extiende a 10 acciones esa participación asciende a más del 50%. Se destacan, entre otros papeles, el volumen concentrado en BYMA (promedio diario de $60 millones), GGAL, CEPU, e YPFD.

En este escenario, los análisis sobre qué hacer están a la orden del día. No obstante, es real que respetar esas recomendaciones cuando el mercado cae o sube de forma abrupta es complejo. Pero, hay que tratar. De hecho, no comprar ni vender bajo sentimientos de euforia o pánico es una de las primeras sugerencias. No son buenos consejeros.

Otra recomendación apunta a la importancia de la diversificación. Básicamente, y como diría un viejo dicho popular, "no poner todos los huevos en la misma canasta". La premisa de "a mayor diversificación, menor riesgo" es clave. Son tiempos en los que el mercado "paga" ser selectivo.

La información es otro recurso de valor agregado en momentos de alta incertidumbre: ayuda a diferenciar lo que es relevante para los precios de lo que es sobrerreacción no justificada en el dato. Mientras que, por último, es clave el perfil del inversor. Las estrategias deben ser armadas acordes a un determinado horizonte de inversión y riesgo.

De hecho, en las carteras siempre se puede "jugar" con la participación de cada instrumento según la exposición al riesgo que se quiera obtener y el plazo de permanencia, pero claramente hay activos que no aptos para cualquier inversor. Acá una correcta evaluación de qué tipo de inversor es un buen punto de partida para armar una posición.

En la jerga financiera, estos perfiles se encuadran dentro de tres opciones: conservador, moderado y agresivo. Determinar el riesgo surge desde la edad, pasando por el nivel de ingresos, patrimonio y la capacidad de ahorro, y hasta expectativas de retorno como horizonte de inversión, entre otros datos.

La volatilidad saltó en el mercado local, reflejando que no es un rasgo exclusivo de EE.UU.
La volatilidad saltó en el mercado local, reflejando que no es un rasgo exclusivo de EE.UU. Fuente: LA NACION

El primero apunta a aquellos cuya tolerancia al riesgo es baja y prefieren la seguridad a la rentabilidad. Encuadran en este perfil las Letes en dólares y letras en pesos (aunque dependiendo del momento). Los bonos cortos en dólares o algunos fideicomisos o fondos comunes de inversión (FCI).

Un inversor moderado está dispuesto a asumir ciertos riesgos a cambio de una rentabilidad un poco mayor. Entre los posibles instrumentos, abarca los primeros, pero suma más opciones de títulos soberanos, subsoberanos y corporativos, o incluso acciones en donde a la hora de elegir los fundamentals juegan un rol importante. También se amplía la oferta de FCI como algunos otros activos.

Un inversor agresivo es aquel que busca retornos altos y está dispuesto a asumir riesgos para ese objetivo. Los activos posibles en estas carteras son los mismo, pero se "juega" con la participación de cada uno de ellos, a la vez que se pueden sumar instrumentos como futuros y opciones.

Con todo, más allá de la coyuntura, hay diferentes opciones según el perfil del inversor. No se agota en una sola combinación, y menos en un solo activo.

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