La revolución de un visionario

El pensamiento estético de Aby Warburg, en una obra exigente y estimulante

1 de abril de 2018  

El libro fue publicado hace ya algunos meses por la Universidad Nacional de las Artes (UNA), pero merece ser destacado en medio de la avalancha de novedades editoriales que ya empieza a ofrecer este 2018 porque, tal como lo señala en el prólogo George Didi-Huberman, se trata de un viaje (y uno realmente fascinante) al núcleo del pensamiento de un hombre que revolucionó los conceptos de la estética: Aby Warburg y la imagen en movimiento, de Philippe-Alain Michaud, atizará la discusión entre especialistas pero, sobre todo, abrirá nuevas puertas al neófito interesado en el arte. Quien haya disfrutado de Botticelli en Florencia, sacará provecho de las reflexiones que Michaud hace acerca de todos los descubrimientos que la obra del pintor renacentista deparó al inquieto Warburg.

El trabajo de Michaud (formado en filosofía, doctor en Historia del Arte y responsable de la colección de films del Centro Pompidou) fue publicado por primera vez en 1998, y constituye una apasionada puesta en valor de las intuiciones y teorías de Aby Warburg (1866-1929), relegado a veces por sus sucesores, ya sea porque no llegó a formalizar sus conceptos del modo apreciado por el mundo académico, ya sea debido a su fragilidad emocional, que lo llevó a pasar años internado en clínicas neuropsiquiátricas.

Michaud recuerda que Warburg, padre de la iconología, abordó su objeto de estudio -las imágenes producidas durante el Renacimiento italiano, el modo en que juega en ellas la tensión entre inmovilidad y movimiento, la manera en que elabora la Modernidad los temas de la Antigüedad- dispuesto a hacer de él un método de conocimiento en sí mismo, con sus propias premisas dictadas por la esencia de la imagen misma. Un método que es "cinematográfico", no porque implique registro, proyección o soporte fílmico, sino porque, en parte, procede por yuxtaposición y contraste, por "montaje". "Ya no se trata solamente de comprender sino de producir efectos -explica Michaud- . Así, la historia del arte no será ya concebida como un discurso sino como una escena". A ese procedimiento llega Warburg, según Michaud, en el transcurso de los años: desde sus primeras investigaciones, a comienzos de los años 1890, centradas en la representación de las figuras en movimiento, hasta la ambiciosa tarea de asociación de imágenes sin texto que desarrolló en la década del 20 del siglo pasado.

Una cronología que subraya momentos cruciales en la vida de Warburg y un par de textos de su autoría -dedicados al viaje decisivo que lo puso en contacto con pueblos aborígenes americanos- completan esta obra exigente y estimulante.

Aby Warburg y la imagen en moviento, Philippe-Alain Michaud, Una

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