16 etiquetas para amar al Franc

Joaquín Hidalgo
Joaquín Hidalgo LA NACION
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1 de abril de 2018  

Estamos en una cava en Agrelo, Luján de Cuyo. Bajo la bóveda de ladrillos sólo hay espacio para novedades. De hecho, asistimos a la inauguración del impactante y lujoso Rosell Boher Lodge, cuyas puertas se abren por primera vez. Pero no es precisamente una novedad lo que capta la atención de los bebedores sentados a la mesa: en las copas vibra un Cabernet Franc 2003 que la casa elaboraba como un vino joven, sin madera, destinado al consumo inmediato. ¿Cómo es posible que esté en plena forma?

Esa es una de las magias de la variedad que para muchos aún es novedad: su capacidad de embellecer con los años, algo que en Saint-Émilion, Francia, conocen de memoria.

Lo que sucede con un buen Cabernet Franc la primera vez que se lo bebe es un shock: hay en este tinto una combinación atípica de fruta roja y trazo herbal, con un paladar apretado como un chupín a estrenar, que abre un camino distintivo en nuestra góndola. Pero hace 15 años, cuando el Franc era un completo desconocido por aquí y solo había dos o tres ejemplares, este vino anticipaba un camino para llegar a amarlo.

Ahora, elogiado entre los entendidos y con estrella ascendente entre los consumidores, el Franc descollan en la góndola. ¿Cuáles probar? Por ejemplo, el heredero de aquel 2003, reformulado en Casa Boher (2015, $335); y en la misma sintonía de estilo afable Fabre Montmayou Reserva (2015, 270), el flamante Terrazas Reserva (2016, 335), Lagarde Guarda (2014, 550), Durigutti Reserva (2014, 430), Marcus Gran Reserva (2014, 650), Angélica Zapata (2012, 660) y Trapiche Gran Medalla (2014, 880).

En un plan más herbal y de frescura marcada, los números seguros son La Celia Pionner (2015, 275), otra casa que elaboraba Franc en 2003, Desquiciado (2015, 265), Trivento Golden Reserve Black Edition (2013, 550), Zaha Toko Vineyard (2013, 550), Kaikén Ultra (2014, 560), Numina (2015, 460) y El Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard (2013, $1150). Y si bastara para despertar el embrujo, aún se puede buscar aquel 2003 en la cava del flamante lodge, donde reposan algunas botellas.

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