Shubhankar Sharma, el indio invitado al Masters de Augusta que encontró su vocación en una sala de parto

Shubhankar Sharma halló su deporte después de haber jugado al cricket y al fútbol, como cualquier chico en la India
Shubhankar Sharma halló su deporte después de haber jugado al cricket y al fútbol, como cualquier chico en la India Fuente: AFP
Gastón Saiz
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2 de abril de 2018  • 23:59

AUGUSTA.- Hay varias formas de hacer méritos para zambullirse en el distinguido field del Masters. Pero uno de ellos genera un particular orgullo: consiste en sumar buenas actuaciones cercanas a abril y ser invitado especialmente por Augusta National. El último ejemplo es el indio Shubhankar Sharma, aquel que sorprendió en el último WGC México Championship, certamen que finalmente quedó en manos de Phil Mickelson.

El caso Sharma da la pauta de que el golf saluda desde cualquier lugar del planeta, pero la organización del Masters también está atenta a la aguja de los ratings televisivos: basta con decir que la India es el segundo país más poblado del mundo, con 1266 millones de habitantes, y que este nuevo talento es un anzuelo imposible de soslayar en términos de audiencia. "El golf es un deporte global y a lo largo de nuestra historia hemos ofrecido otras invitaciones a jugadores internacionales de gran proyección que lo merecían y que no estaban clasificados de manera directa. Como demuestran sus resultados, Sharma es un jugador joven sobresaliente y estamos deseando verlo en Augusta", explicó el presidente Fred Ridley.

Estos tickets especiales están reservados únicamente a golfistas no estadounidenses y son muy exclusivos, no se entregan todos los años. Entre las más recientes de las últimas realizaciones se destacan las de Ryo Ishikawa, invitado en dos ocasiones (2009 y 2013) y Thaworn Wiratchant (2013). ¿Pero qué le deparó la vida a Sharma, de 21 años, para quedar esta semana bajo la mirada del mundo del golf en el primer Major de la temporada?

Todo se debió a las singularidades de un parto. Cuando Shubhankar tenía apenas siete años, su madre dio a luz a una nena gracias a la asistencia de un prestigioso médico de Nueva Delhi de apellido Lahiri. Era el padre de Anirban Lahiri, el golfista más sólido de la India de la última década. El ginecólogo manejó con mucha idoneidad aquel embarazo difícil, y su tarea dedicada despertó la gratitud del padre de Sharma, de nombre Mohan y coronel del ejército. La amistad entre ambos provenía desde jóvenes, cuando compartían la misma base militar: "Mi mujer tuvo algunos problemas con la tensión durante el embarazo y el doctor Lahiri fue muy amable y profesional. Durante las charlas que mantuvimos, le comenté que mi hijo acababa de cumplir siete años y me dijo que el golf era un deporte excelente. 'Lleva a tu hijo al golf y te darás cuenta de lo bueno que es para los niños', me recomendó".

El padre de Sharma fue clave para su crecimiento en el golf
El padre de Sharma fue clave para su crecimiento en el golf Fuente: AFP

Por aquel entonces, Anirban -nueve años mayor que Sharma- ya era uno de los mejores jugadores juniors del país. No había antecedente golfístico alguno en la familia de Shubhankar, pero Mohan fue consecuente con los consejos de su amigo el doctor y compró un set de palos. "Al principio yo iba con él al campo de golf y de vez en cuando me dejaba pegar algún golpe. Después de unos dos meses me regaló un hierro 2. Fue mi primer palo", recuerda el jugador.

De repente, Sharma sintió que jugar al golf le revolucionaba los sentidos, una emoción distinta del cricket y el fútbol, sus deportes habituales hasta entonces en la infancia. El clic mental llegó a los 12, cuando decidió encaminarse al profesionalismo, y apenas cuatro años después dio el salto al campo rentado con la complicidad de su padre, que hasta decidió retirarse del ejército para acompañarlo. "Pensaba que era la mejor manera de aprender a competir bajo presión", explica el nuevo talento, que combina una mentalidad muy fuerte con una humildad a toda prueba. Hoy lidera con prestancia la carrera de Dubai, en el Tour Europeo.

Ahora, recién superados los veinte, hizo abrir los ojos de Augusta National y sus principales compatriotas resaltan sus virtudes. Jeev Milkha Singh, de su mismo club en la ciudad norteña de Chandigarh, destaca su swing, pero sobre todo su manera de moverse, actuar y comportarse sobre el fairway, como un joven de maduración acelerada. "Está claro que llegará lejos", aventuró el primer indio en participar en el Tour Europeo, en 1998. Y Anirban Lahiri es bien gráfico: "Tiene la cabeza muy bien puesta sobre los hombros". Una imagen que describe su aplomo para ganar entre diciembre y febrero pasado en Johannesburgo y Kuala Lumpur, en la gira del Viejo Continente. El mismo que necesitará para atender las demandas del Masters.

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