Extienden en el centro la restricción para ingresar con vehículos particulares

La medida regirá desde el martes; Retiro y el Casco Histórico, las nuevas áreas
Fernando de Aróstegui
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31 de marzo de 2018  

Tal como ya ocurre en el Microcentro, la restricción vehicular ahora se extenderá a dos nuevas áreas: el Casco Histórico y Retiro. Con el desaliento del uso de vehículos particulares el gobierno porteño busca fomentar el empleo del transporte público, la circulación a pie y en bicicleta, además de mejorar la seguridad vial y la calidad del ambiente.

Así, desde el martes el acceso de vehículos a estas dos nuevas zonas se verá restringido los días hábiles entre las 11 y las 16. Y sólo podrán circular por allí quienes tramiten un permiso. Éste será emitido sin cargo para quienes acrediten su domicilio en el área. En tanto que quienes vivan fuera de ella pero posean o alquilen una cochera allí deberán abonar $1.560 anuales para ingresar.

El plan ya disparó una polémica. Y mientras algunos vecinos y comerciantes celebraron la medida, otros la criticaron con vehemencia. El rechazo más violento provino de los garajistas y sus empleados, que perderán el negocio de las cocheras por hora, dado que los únicos clientes que accederán a pagar el permiso serán los que tengan contratos mensuales.

El transporte público, en tanto, podrá circular por estas nuevas áreas durante las 24 horas: colectivos, taxis, subtes y remises registrados en la ciudad no sufrirán restricciones. Además, todas las avenidas seguirán siendo de libre acceso para el tránsito general.

También quedarán exentos de pagar los permisos aquellos automovilistas con discapacidades, los padres, tutores o encargados de chicos que asistan a colegios de las zonas afectadas, los camiones de caudales y las empresas de deliver y mensajería, entre otros.

"¿Por qué tengo que pagar un permiso de $1.560 si la circulación por la vía pública es libre?", se quejó Fernando, que atiende un kiosco de la zona afectada, y cada día llega en moto desde Vicente López. Reclamó que si no quiere pagar ese costo, deberá circular en transporte público: "Pero en la moto llego al centro en 20 minutos, mientras que en transporte público ¡tardo una hora y veinte minutos!", comparó.

Distinta fue la opinión de María Calvo, vecina de Maipú a 800: "Es excelente la idea". Consideró que esta medida, sumada a la anterior eliminación de los colectivos y al arreglo de las veredas rotas, redundará en una mejora notable del entorno, que hasta hace poco sufría de una fuerte contaminación.

Sin embargo, Calvo agregó que la mayoría de los edificios del barrio no cuentan con cocheras propias, por lo que, como ella, muchos automovilistas alquilan un espacio en otro edificio. Y como para solicitar el permiso oficial deben pedirle un certificado al dueño, esto provocará que muchos contratos de alquiler "en negro" deberán blanquearse ante Estado. "Creo que esto redundará en un aumento de los alquileres", se lamentó.

La zona restringida pasará gradualmente de sus actuales 86 cuadras a 259, cuando esta disposición se extienda a la zona de Tribunales a partir de octubre. Por fin, en julio de 2019 el horario de todas las zonas se extenderá de 9 a 18.

Para controlar los ingresos a las zonas restringidas, a partir de 2016 el gobierno implementó un sistema de cámaras de reconocimiento de patentes, que permite multar a los infractores. Desde entonces, en el Microcentro disminuyó un 61% el ingreso de vehículos. En tanto que en las dos nuevas áreas el gobierno espera reducir la circulación en un 50%.

Además, con la incorporación del área de Tribunales, se estima que se reducirán anualmente unas 2.800 toneladas de CO2.

Cuando en 2016 este proyecto se aprobó en la Legislatura, el sindicato de los empleados de estacionamientos manifestó un fuerte rechazo. Y según calcularon, con la implementación del plan cerrarían sus puertas unos 450 garajes y se perderían unos 2500 puestos de trabajo.

"Un 60% de nuestros ingresos provienen de las cocheras por horas", dijo Domingo Hidalgo, encargado de un estacionamiento en Moreno al 400, Monserrat. A 12 cuadras de allí, Jorge Zaracho, encargado de un garaje en Suipacha al 900, Retiro, hizo el mismo cálculo.

"Nos van a dejar sin trabajo", se lamentó Eduardo Ávila, de 44 años, que desde hace dos décadas está empleado en un garaje en Moreno al 300, Monserrat, donde las cocheras por horas también son la principal fuente de ingresos, y agregó que es muchísima la gente que llega en auto desde el conurbano para hacer trámites y se queda sólo por un par de horas.

Juan José Méndez, secretario de Transporte porteño, apuntó que el plan se propone desalentar a esos automovilistas. En cuanto a la pérdida de empleos en los garajes, dijo que con la restricción vehicular en el Microcentro, allí surgieron muchas nuevas fuentes de trabajo por la aparición de bares, restaurantes y otros comercios. Según estadísticas de esa secretaría, desde 2012 la cantidad de locales gastronómicos aumentó un 10%, mientras que los de indumentaria creció un 9%.

Además, Méndez dijo que la limpieza ambiental provocó una valorización del Microcentro: "Mientras en 2008 el metro cuadrado valía us$2.800, ahora vale us$4.300".

El costo de la multa para quienes violen la restricción será de $1.300.

Entre los hoteleros de la zona las opiniones sobre la restricción están divididas: aquellos que cuentan con cocheras propias apoyaron la medida, mientras que quienes sólo cuentan con dársenas de estacionamiento, la criticaron con dureza.

"Estamos a favor", dijeron en el Hotel Regente Palace, en Suipacha al 900, Retiro, que tiene un garaje propio. "Cuando primero sacaron a los colectivos y luego se semipeatonalizó la calle, todo mejoró mucho porque hay más orden y menos ruido. Lo cual es muy positivo para los turistas que quieren salir a caminar", explicaron. Además, consideraron que el costo de los permisos "no es una exageración", y que los trámites para obtenerlos fueron "rapidísimos".

En otro hotel cuatro estrellas de la zona, que no tiene cocheras propias y trabaja con garajes vecinos, calificaron de "muy improvisada" la implementación del plan: "No pudimos cargar los permisos en el sistema porque nos pide el título de propiedad de los garajes". También reclamaron que un automovilista cualquiera ya no podrá traer o llevarse a un huésped del hotel sin ser multado. "La industria hotelera está golpeada y esta medida es otra traba más", se quejaron.

El restaurante Food Story, ubicado en Bolívar al 200, cerrada totalmente al tráfico vehicular,

"No vino bien la medida. Ahora podemos ubicar seis mesas en la vereda, que en general se llenan", explicó Patricio Llampa, encargado del comercio. En la misma cuadra, el restaurante El Nacional también tiene en la vereda media docena de mesas, todas ocupadas.

"Nos perjudica enormemente. Nuestros principales proveedores nunca llegan antes de las 10. Pero el año que viene, cuando la restricción arranque a las 9, voy a tener que contratar a un empleado para que llegue a las 7 y reciba los pedidos", se quejó Daniel Domínguez, que desde hace 15 años atiende La Vieja Pulpería, en Alsina al 500, en Monserrat.

Domínguez explica que su comercio no se verá beneficiado por un eventual aumento de clientes sentados en la vereda: "Mi habilitación es sólo para seis cubiertos, y no puedo agregar más porque la calle es muy angosta". Consideró que la medida no tiene "nada positivo". Aunque no perdió el optimismo y se consoló con un refrán tan viejo como el barrio: "Cuando se mueva el carro los melones ya se acomodarán".

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