0

No todo es lo mismo en la era de las cibertropas

Pablo Sirvén
Pablo Sirvén LA NACION
0
1 de abril de 2018  

El diputado Fernando Iglesias no se cansa de repetir que "no todo es lo mismo". Y tiene toda la razón cuando se insiste en igualar gravísimas causas judiciales que llevan años de investigación con enorme documentación acumulada y probada que involucra a altos funcionarios del gobierno anterior con el mero estado de sospecha bajo el cual se pone a miembros de la actual gestión, causas que si no se mueren a poco de iniciadas por su irrelevancia, deberán atravesar años de investigación para probar supuestos ilícitos del porte descomunal de los ya comprobados de la era kirchnerista, si es que existen.

Pero como se lo hice notar personalmente anteanoche en el programa Terapia de noticias, por LN+, Iglesias también suele caer en una falacia similar cuando chicanea sobre periodistas de investigación de este diario, fastidiado porque revisan papeles y ponen la lupa sobre los actuales funcionarios, como lo hicieron implacablemente -y lo siguen haciendo- sobre las conductas y los procederes de los que gobernaron hasta el 10 de diciembre de 2015 y ahora extienden ese "control de calidad" al mismísimo Mauricio Macri y a sus colaboradores, tanto como lo habrían hecho de haber ganado Daniel Scioli (que, de todos modos, sigue siendo foco de investigaciones periodísticas en curso, y en esta misma edición).

No hay, por lo tanto, un sesgo ideológico para un lado o para el otro. Quienes investigan periodísticamente con armas nobles, profesionales y obsesivos rechequeos, lo hicieron antes de igual manera que ahora y lo harán en el futuro. No confundir, eso sí, con el derecho de cada propietario de medio periodístico privado a fijar su política editorial, que puede asignarles mayor o menor relevancia a esos trabajos de acuerdo con sus valores ideológicos. Pero en la era de las redes sociales, donde todo se viraliza sin un control editorial definido, la importancia de estar o no en las primeras planas de las ediciones papel de los diarios empieza a tener un peso cada vez más relativo. En cualquier caso, aun en los medios que, por interés o por mera identificación, puedan sentirse más a gusto con el actual gobierno, todos están lejos de ejercer un "blindaje" informativo para protegerlo, otra de las tantas fantasías que se esparcen especialmente desde las usinas kirchneristas y de la izquierda.

Pero tampoco es lo mismo Hugo Alconada Mon que Víctor Hugo Morales, ni Maia Jastreblansky es igual a Cynthia García. Ni Iván Ruiz es lo mismo que Roberto Navarro. No. Unos agitan, la mayoría de las veces aviesamente determinadas banderas y agrandan o tergiversan datos con el exclusivo fin de pegarle al actual gobierno, en tanto que llenan de loas al anterior al tiempo que esconden debajo de la alfombra todas sus groseras irregularidades. El equipo de investigación de LA NACION, en cambio, hace su labor silenciosamente y sin el ánimo de ensalzar a unos y hundir a otros. Hizo bien Fernando Iglesias en reconocerlo finalmente (ver https://tinyurl.com/y7oqwh94).

Aunque el legislador lo dice con sesgo irónico, es muy bueno que ahora se juzgue a este gobierno con "la vara de Suiza". Es parte del cambio al que debe apuntarse. Y la crítica bienintencionada y las investigaciones serias y bien fundamentadas, lejos de debilitar al Gobierno, lo ayudan a autodepurarse de sus elementos inconvenientes y a elevar sus estándares de calidad, que redundarán en una mejora de la gestión y en una lucha implacable contra la corrupción.

Como lo demostró recientemente un informe sesgado de Amnistía Internacional intitulado "Trolling y agresiones a la libre expresión de periodistas y defensores de DD.HH. en Twitter Argentina" -sesgado porque nada dice sobre el mayor fraude de los últimos tiempos en el mundo virtual, como fue la manipulación y agitación de la "desaparición forzada" de Santiago Maldonado-, de todos modos, es bien evidente el comportamiento anómalo en las redes sociales de usuarios reales, trolls (cuya única función es provocar) y bots (cuentas automatizadas que replican y viralizan las consignas más agresivas) que defienden al actual gobierno con desagradable fanatismo y estilo similares al que exhibían antes los simpatizantes del kirchnerismo. El informe de Amnistía habla directamente del "accionar de cibertropas en Twitter" que buscan por medio de fake news (noticias falsas) un "efecto disciplinador", "conducen a la autocensura" y a "inhibir la expresión de perspectivas plurales". La acción de trolls durante la campaña electoral de 2017 también es analizada en LA NACION de hoy.

Consultadas tres altas fuentes directas del Gobierno y una más indirecta, relacionadas con estos temas reiteran que asignan una importancia residual a Twitter ya que no les interesa mayormente y que, en cambio, prefieren transitar más por Facebook e Instagram, que tienen mucho más alcance, con un estilo "buena onda", lejos del barro virulento que propone la primera de las redes sociales mencionadas. Que, en efecto, comprueban, como cualquiera puede advertirlo fácilmente, que hay esfuerzos coordinados de "grupos progobierno que se manejan por su cuenta, incluso sabiendo que no los promovemos ni aceptamos", pero que "se sienten poderosos porque se le da entidad a su accionar", aunque "no tienen la menor relevancia, ni a favor ni en contra. No suman nada". El informe de Amnistía tampoco se atreve a incriminar al Gobierno en estas acciones.

psirven@lanacion.com.ar

Twitter: @psirven

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.