Cuidado en la selección, a Messi le alcanzó media hora para salvar a Barcelona ante Sevilla

Lionel Messi va a al encuentro de su gran compinche Jordi Alba, en el empate ante Sevilla
Lionel Messi va a al encuentro de su gran compinche Jordi Alba, en el empate ante Sevilla Fuente: Reuters
Juan I. Irigoyen
(0)
31 de marzo de 2018  • 22:10

BARCELONA.- Ninguneados por Jorge Sampaoli, Dybala e Icardi enseñaron los dientes. Esta vez ajenos a los tiempos modernos, los delanteros de Juventus e Inter (tampoco su entorno) no protestaron en Instragram ni en Twitter; lo hicieron en la cancha. El Nº10 de la Vecchia Signora gritó el primero en el clásico frente al Milán (3-1), el Nº9 nerazzurro firmó un doblete ante el Hellas Verona. "Me encontré con Paulo en un restaurante y estuvimos charlando: le dije lo que pensaba de él, que es un excelente futbolista", reveló Diego Simeone.

Fue un intento del Cholo por ahuyentar los rumores que vinculan a Dybala con el Atlético de Madrid; terminó por ser una reivindicación para Dybala. Una situación similar vivió Banega. Sampaoli lo tiene presente en su libreta; sin embargo, el fútbol del volante del Sevilla se esfuma, inexplicablemente o no, cada vez que se calza la celeste y blanca. En la debacle de la Argentina contra España, jugó de enganche: tocó 50 pelotas, perdió ocho. Ayer, contra Barcelona, Montella lo colocó en el doble cinco junto a N'Zonzi. En el primer tiempo fue el jugador que más pases dio (35), también el que más pelotas recuperó (9). Era el dueño del partido, sí. Hasta que apareció Messi. Entonces, y como casi siempre, los flashes cambiaron de foco, del Nº10 blanco al Nº10 azulgrana. Nada personal con Banega.

Si Messi tiene un víctima favorita en España, ésa es el Sevilla (30 goles y 10 asistencias en 32 partidos). "Qué no juegue el chiquillo", rogaban en el Sánchez Pizjuán. En el banco, a veces con cara de circunstancia, otras a bostezos sin disimulo, más tarde con el ceño fruncido después del 2-0 del Sevilla, Messi miraba como a su Barcelona se le escapaba un invicto de 36 partidos en la Liga española (el récord de 38 pertenece a la Real Sociedad). "Qué no entre el chiquillo", insistía la hinchada del equipo andaluz. Y, cuando parecía que en Semana Santa se atendían a las plegarias de la hinchada sevillista, Valverde mandó a Messi a la cancha. Adiós a la victoria del Sevilla ante el Barça. Bastaron 30 minutos para silenciar a un Sevilla tan valiente como errático, mandamás ante un Barcelona roto, sin control ni pegada. "Messi ha levantado el partido y a Barcelona. Claro que Leo le cambia la cara a cualquier equipo", apuntó Vincenzo Montella, entrenador del Sevilla.

"¿Un equipo cambia con o sin Messi?", le preguntaron al técnico de Barcelona, Ernesto Valverde. "Con Leo todos los equipos son diferentes. Es decisivo en cada pelota que toca", resolvió el DT azulgrana. En la memoria de Valverde estaba muy fresco el duelo entre España y la Argentina (6-1), cuando Messi presenció la tremenda paliza desde el palco del Wanda Metropolitano. "Y no voy a hacer referencia a lo que pasó hace poco", añadió Valverde. Ivan Rakitic, próximo rival del equipo de Sampaoli en la etapa de grupos del Mundial de Rusia, también recordó la cachetada de la Roja. "Jugar contra España en España. No es nada fácil", apuntó el volante; "es el principal candidato a ganar el Mundial. Pero era un amistoso y con Messi todo hubiese sido diferente". La presencia del rosarino intimida. Lo saben Rakitic, Valverde, Lopetegui, Montella y, por supuesto, también la hinchada Sevilla. Ayer, entró "el chiquillo" y chau victoria.

Tras superar los problemas en el aductor, no fue casualidad el ingreso de Messi a falta de media hora para el silbato final. Aunque lo quería cuidar, Valverde también necesitaba que el rosarino entrara en competencia de cara al encuentro ante la Roma, por los cuartos de final de la Champions, el próximo miércoles. "La idea era que jugara para que vaya agarrando ritmo. Por precaución no empezó el partido. Y creemos que el miércoles va a estar disponible; va a estar bien", explicó Valverde.

Ausente en los últimos dos amistosos de Argentina, el último partido del Nº10 fue contra el Athletic el 18 de marzo. Ayer, 13 días después reapareció. Lo agradeció el Barça, lo lamentó Sevilla.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.