Misión Mundial: los campeones ven posible la tercera coronación en Rusia 2018

Los campeones de los mundiales 1978 y 1986, con la copa del mundo
Los campeones de los mundiales 1978 y 1986, con la copa del mundo Crédito: Rodrigo Néspolo
Patricio Insua
Fernando Vergara
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31 de marzo de 2018  • 23:19

La imagen se le aparece una y otra vez, vuelve con el estrépito de una pesadilla y le provoca el mismo ardor que hace cuatro años. Camino al estrado de premiación del Maracaná para recibir la medalla plateada, Lionel Messi desfila con la mirada perdida delante del ese trofeo de poco más de 35 centímetros del altura. La instantánea que se multiplica es una metafórica síntesis visual. "Pasar por al lado de la copa fue terrible", reconoció hace pocos días el mejor jugador del planeta. Tan estrictos son los protocolos de la FIFA que si hubiese estado ayer en el predio de la Sociedad Rural Argentina, el capitán del conjunto nacional también debería haber pasado junto a la copa sin poder tocarla. El contacto solo les está permitido a los campeones del mundo. Es entonces que ante el pedido de la nacion la copa deja su caja blindada y en un marco tan celoso como fuertemente custodiado queda en manos conocidas para la producción fotográfica.

A seis kilómetros del Monumental, donde la Argentina la alzó por primera vez hace casi 40 años en las manos de Daniel Passarella, la copa del mundo se exhibió en Buenos Aires (antes estuvo en Tucumán y próximamente hará escala en Rosario) como parte del tour mundial con el que recorre 53 países antes de regresarla a Rusia, donde se inició la travesía y el 15 de julio, en Moscú, será otra vez el centro del festejo más anhelado. En el complejo ferial de Palermo, en el marco del evento organizado por la empresa Coca-Cola, estuvieron algunos de los jugadores que en 1978 y 1986 consiguieron la mayor gloria para el fútbol argentino. Tiempo de conocer sus sensaciones a 74 días de Rusia 2018: qué les preocupa del equipo, cómo ven a Jorge Sampaoli, qué opinan de las convocatorias y cómo creen que le irá a la selección.

Para Alberto Tarantini, la Argentina "tiene los mismos problemas que puede tener cualquier otra selección que lleva poco tiempo armándose con un nuevo entrenador, que no tuvo mucho tiempo para incorporar sus conceptos". Al momento de referirse a Sampaoli, lo menciona como "un técnico que vive el fútbol de una manera muy intensa" y resalta una premisa: "A los futbolistas les tiene que llegar un mensaje de tranquilidad". Se detiene en la gran cantidad de jugadores citados en los últimos años y que es el técnico el que definirá "si Icardi o Dybala deben estar o no". "Sampaoli vio y probó a muchos jugadores, con lo cual ya debe tener en la cabeza a la mayor parte del plantel", intuye el ex defensor del 78, al tiempo que manifiesta su confianza: "La Argentina tiene la obligación de intentar ganar el Mundial y a eso va a ir".

Tomándose tiempo para pensar cada respuesta, sin apurar la palabras, Ricardo Giusti, volante del 86, contextualiza la actualidad: "Hay muchos problemas para armar un grupo, algo que muchas veces pasa en las selecciones sudamericanas, que tienen a más del 90 por ciento de sus jugadores en el exterior. Eso hace todo más difícil, más traumático". Para el ex jugador de Independiente, los problemas que tiene hoy la selección no difieren demasiado de "lo que fueron los meses y las semanas previas de los equipos del 78 y, sobre todo, del 86". "En la selección las cosas suelen ser difíciles, y este momento no es la excepción".

Un metegol entre los campeones de los mundiales 1978 y 1986
Un metegol entre los campeones de los mundiales 1978 y 1986 Crédito: Rodrigo Néspolo

Hablar, convencerse y trabajar son los tres pilares que marca el hombre que fue un bastión del mediocampo de Carlos Bilardo. "Si está al frente de un seleccionado como el argentino es porque debe tener la capacidad suficiente y debe saber qué es lo que falta, dónde debe cambiar algunas cosas y qué es lo que tiene que hacer", apunta sobre Sampaoli. Y se suma al planeta Messi: "Tenemos a un jugador que es especial, por lo tanto hay que conformar un equipo para aprovecharlo y todavía tenemos setenta y pico de días para hacerlo". Pese a los inconvenientes, a las dudas y la incertidumbre que pueda vislumbrarse, y aun ante la potencia de Alemania, Brasil y España, las tres selecciones que destaca, Giusti es muy optimista "con lo que pueda hacer este equipo en Rusia. La Argentina está dentro de los favoritos".

Junto con Passarella y Maradona, Sergio Batista es el otro campeón del mundo que también fue después técnico del seleccionado. "No me preocupa lo que pasó contra España, es algo atípico y la Argentina va andar bien en el Mundial. Las dudas que puede tener el entrenador son de uno o dos jugadores, pero seguro que la lista ya la tiene". Para la pelota para ubicar a la selección en un escalafón de favoritos y coloca antes a España, Brasil, Alemania y Francia, pero confía en la potencia argentina para quedarse con la copa.

Sonríe y le brillan los ojos a Daniel Bertoni a lado de la copa, la que alzó en el Monumental. Sabe lo que implica conseguirla y lo que viene después, un reconocimiento siempre vigente, un brillo que nunca se oxida. "Es importante que se defina la lista, eso le va a dar tranquilidad a los jugadores. Ese tiempo será clave para definir bien el estilo y con qué intérpretes", advierte. Y no reduce todo al plano futbolístico y físico, sino que también se detiene en "el aspecto mental y psicológico" y también "en la fuerza anímica que tiene que sacar Sampaoli después del golpe de la derrota contra España". Entiende que con el Mundial tan cerca no hay tiempo para cambiar, sino que se debe afianzar la idea en la que se confía. "Hay que respetar a los jugadores. Se han referido peyorativamente a algunos de ellos, y a mí como futbolista me duele", empatiza. Y enseguida menciona el caso de Higuaín: "¡Quién te dice que hace el gol de la final!". Bertoni sintió eso en su propio cuerpo, una vibración que cuatro décadas después todavía lo estremece al recordarlo. "No va a ser sencillo, pero con el mejor jugador del mundo y un equipo alrededor podemos ser campeones del mundo".

Oscar Garré considera que "la selección no tiene demasiados problemas pero tampoco está segura" y emparenta este presente al que vivió en los meses previos al Mundial de México "con un rendimiento que lejos estaba del ideal y por eso se asemeja mucho a esto". La unión del grupo la presenta como una premisa ineludible, porque considera que desde esa fortaleza grupal se va a consolidar un plantel que tiene "jugadores de gran jerarquía y en los momentos complicados sacan algo más". "Sampaoli está en un momento difícil porque el cargo de entrenador de la selección es un puesto difícil", asegura sobre quien considera "un técnico de categoría". Está seguro que el de Casilda ya debe tener definido el equipo y la lista casi completa, "con alguna mínima duda en algún puesto". "Tenemos al mejor del mundo, hay que conseguir juego colectivo. Con eso no hay dudas de que vamos a hacer un buen Mundial. La Argentina puede ser campeón", se ilusiona.

Cada una de las críticas y las burlas que recibió, José Luis Brown las acalló con un Mundial 86 brillante y el primer gol de la final. El Tata se remonta a esa situación personal y la que atravesaba el equipo campeón hace 32 años en la previa a la Copa el Mundo para confiar en el equipo y apoyar a los jugadores más apuntados. "No habrá mucha tranquilidad ahora, pero la vamos a lograr. Los jugadores están preparados y a mí me encanta cómo trabaja Sampaoli y estoy seguro de que las cosas van a ir muy bien porque hay material para ser campeón", sostiene con efervescencia.

Los campeones del 78 y el 86 acercan una gloria que cada vez queda más atrás. Son parte de un grupo selecto al que sueñan con sumarse los 23 hombres que irán a Rusia, ahí donde Messi ya no está dispuesto a pasar por delante de esa copa sin poder aferrarse a ella...

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