La sombra de De Vido detrás del desguace de Radio El Mundo

La trama en torno a la empresa conduce a exfuncionarios de Planificación, como José María Olazagasti y Claudio Uberti
Hugo Alconada Mon
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1 de abril de 2018  

El paulatino desguace de Radio El Mundo sacó a la luz una madeja de vinculaciones y negocios que abarca a exfuncionarios del Ministerio de Planificación, los tribunales federales de Comodoro Py y empresarios que ganaron fortunas gracias a la "diplomacia paralela" con Venezuela, según reconstruyó LA NACION durante las últimas semanas.

Esa madeja muestra como protagonista central a la familia santafesina Vignati, dueña del Grupo Gens, de notable crecimiento durante el kirchnerismo, y la presencia apenas solapada de múltiples colaboradores oficiales y oficiosos del exministro de Planificación, Julio De Vido.

La agonía de la histórica AM 1070 durante los últimos años complicó, sin embargo, los planes de reinsertarse en el sector privado del exsecretario privado de De Vido, José María Olazagasti, y afectó los negocios del operador judicial, Alfredo "Freddy" Lijo, quien tenía a los Vignati entre sus clientes.

En rigor, la radio es un muestrario de relaciones más o menos cercanas a De Vido. Allí trabajó una hija de Claudio Uberti, el funcionario del Ministerio de Planificación que debió renunciar por el "caso Antonini" cuando apareció una valija con US$800.000 tras un vuelo de "Presidencia" en el Aeroparque. Y entre los visitantes de la emisora, recuerdan los empleados, estuvo su lugarteniente en el Ministerio, Roberto Baratta.

Para los Vignati, el primer paso ocurrió en diciembre de 2014, cuando adquirieron una participación accionaria tras recibir un ofrecimiento de Juan José Levy, otro empresario de controvertida expansión gracias a los negocios con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Levy, sin embargo, no aparece en los papeles de la radio, sino su hermano Carlos, quien a su vez vendió sus acciones a fines de 2015, mientras el kirchnerismo abandonaba la Casa Rosada y los Levy mantenían una disputa familiar con acusaciones sobre desfalcos comerciales y presuntos delitos cometidos en los negocios que obtuvieron en Venezuela con De Vido y Olazagasti.

Para entonces, la radio ya mostraba problemas financieros, comerciales y laborales, y el gerenciamiento quedó en manos de Leandro Facundo Martínez, quien se presentó primero como "apoderado", y asumió como presidente en enero de 2015.

¿Quién es Martínez? Dentro de la radio lo señalan como el abogado que representa los intereses del Vasco Olazagasti y de su hermano Lucas, algo que niega el exfuncionario que durante años desplegó su red de contactos por Venezuela.

"No tengo nada que ver con la radio. No soy ni fui accionista, ni director, ni puse un peso, ni Martínez es mi representante, ni nada de nada", dijo Olazagasti a LA NACION. "Estuve a punto de trabajar ahí, pero cuando Julio [De Vido] empezó a tener problemas judiciales, todo se complicó. ¡Así que ni siquiera sé dónde queda la radio! ¡No me metan en quilombos!", reclamó. Junto con Martínez, también desembarcó como directora Silvana Andrea Stochetti, una abogada que antes pasó por Edelap, AES Argentina y Enarsa -todas empresas energéticas que operaban bajo la órbita de Planificación Federal-, y que figura como socia minoritaria de Freddy Lijo en la sociedad Finaig Consultores SA.

Lijo también negó ser accionista y sostuvo que Stochetti ingresó a la emisora por su cuenta. "Yo fui a la radio, sí, pero porque atendía como abogado a los Vignati en un tema que tenían con el Afsca, pero nada más que eso", indicó a LA NACION, mientras que los Vignati adjudicaron su llegada a una propuesta de Carlos Levy. Martínez y Stocchetti contaron incluso con tarjetas de presentación como presidente y directora de Radio El Mundo, cuyas copias obtuvo LA NACION. Pero duraron poco. Para mediados de 2016, ya los había reemplazado Julián Mansilla, de paso turbulento por la extinta revista El Gráfico, también por la señal TN del Grupo Clarín y ahora televisa fútbol pago a través de TNT Sports.

Pero Mansilla tampoco duró mucho. En enero de 2018 entregaron el mando a Eduardo Martín Rodríguez Flores, quien se presentó con la sociedad "ArteArgentina SA" y venía de afrontar sus propias turbulencias y acusaciones de vaciamiento. Entre otras, en una emisora de Chaco, en Radio América -de Sergio Szpolski- y otra de Córdoba. ¿Cuál? LV2, la emisora que la Justicia determinó que pertenecía a otro ladero de De Vido en Planificación Federal: el ya condenado exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime. En diálogo con LA NACION, sin embargo, Rodríguez Flores rechazó todas las acusaciones. "No estamos vaciando la radio, ¡al contrario! Estamos trabajando para sacarla adelante". En la misma línea, negó haber participado en la radio cordobesa, mientras que dijo que en Chaco fueron "víctimas de un señor llamado Jorge Milton Capitanich", mientras que atribuyó las "versiones" e "informaciones falsas" a su disputa "con los sindicatos".

Allí no terminaron los rostros nuevos. También ingresó como "asesor" Alberto Mac Mullen, que en los 90 apareció en el "caso Armas" como abogado del expresidente de Fabricaciones Militares, Luis Sarlenga y, más reciente, como defensor de un acusado de dar dádivas a Jaime, y de uno de sus supuestos testaferros, Lisandro Damián López. Para entonces, los Vignati ya se habían abierto de Radio El Mundo, según ellos, desde mayo de 2016. Mientras tanto, Rodríguez Flores instaló un dormitorio en la emisora, donde se instaló con su familia, y trabajan más de 70 personas. Pero eso puede cambiar pronto. Intimado por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), podría perder la licencia.

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