Partidos por la mañana: un horario que despista a los hinchas, pero que los jugadores conocen bien

Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
Patricio Insua
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1 de abril de 2018  • 16:52

River había ganado el partido, Marcelo Gallardo se había referido ante la prensa a golazo de Lucas Pratto y los jugadores de Defensa y Justicia habían expresado su desazón por no haber podido sostener el buen arranque que les había permitido ponerse en ventaja. Incluso, los micros con los planteles ya habían dejado el estadio Norberto Tomaghello. Poco movimiento quedaba en la zona baja cuando dos hombres se acercaron en una moto hacia una de las puertas que quedaban abiertas. La consulta desencajó a quien la escuchaba: "¿Se puede sacar entradas para el partido de hoy con River?". "Se jugó a la mañana. Ganó River 3 a 1", fue la respuesta del empelado del club.

Pese a no ser un horario habitual para que los hinchas se acerquen a la cancha o sigan el encuentro por radio o televisión, las 11 de la mañana es un momento del día de plena actividad para los futbolistas. Los entrenamientos de cada semana se desarrollan en ese horario. Aunque esta vez no se trató de una práctica, claro, sino de un partido que le sirvió al Millonario para ratificar su fortalecimiento y le significó al Halcón acumular su tercer partido sin victorias en la Superliga.

El día había comenzado bien temprano para cada uno de los integrantes del plantel de River, porque el cronograma armado por el cuerpo técnico había programado el desayuno para las 8 en el comedor de la concentración del Monumental. Esa primera comida del día no tuvo nada de especial, sino que cada futbolista la realizó de acuerdo a su costumbre. A las 9 partieron rumbo a Florencio Varela y después de 50 minutos se metieron en el vestuario visitante del estadio de Defensa y Justicia, donde volvieron a consumir algunos alimentos, principalmente frutos secos.

Por su parte, los dirigidos por Juan Pablo Vojvoda no alteraron en nada la rutina. Se despertaron a las 8 y desayunaron en el predio de Bosques para luego, pasadas las 9:30 y ya en la cancha, agregar frutas y jugos. "Es el horario en el que entrenamos y en el que jugábamos en las inferiores, por eso no es raro para nosotros un partido a esta hora", aseguró Leonel Miranda. De todas maneras, algunos futbolistas reconocieron que les gusta más jugar a la tarde o por la noche. "Pero si es por gustar, me gustaría jugar en el Camp Nou", bromeó uno.

La potencia de River en la transición entre la mañana y el mediodía del domingo de Pascua fue demasiado para el Halcón, que pese a que se había puesto rápido 1-0 arriba no pudo ante un equipo que desde el triunfo ante Boca en Mendoza tomó un impuso que no se detiene.

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