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Nadie está preparado para el día después de Emanuel Ginóbili

Diego Morini
Diego Morini LA NACION
En San Antonio saben que queda poco del bahiense pero nadie puede imaginarse el momento en que el argentino diga
En San Antonio saben que queda poco del bahiense pero nadie puede imaginarse el momento en que el argentino diga Fuente: AP
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2 de abril de 2018  • 23:59

Nadie sabe bien qué pasará cuando se termine esta historia y la incertidumbre dominará la escena. Si bien el 20 de los Spurs insiste en que no tiene claro qué sucederá con su futuro cuando deje de picar la pelota, lo realmente impactante es advertir que nadie está preparado para el día después de Emanuel Ginóbili . Caminar por las calles de San Antonio permite leer con claridad cuál es el sentimiento de la gente: saben que queda poco del bahiense pero nadie puede imaginarse el momento en que el argentino diga "se terminó".

Es que creer que la incidencia de Ginóbili en el universo NBA está vinculada únicamente a lo que produce dentro de la cancha es mirar apenas una pequeña porción de lo que representa el argentino en los Estados Unidos. Es el prototipo del deportista que quiere cualquier franquicia y es el ejemplo de deportista que pretende mostrarle al mundo la organización deportiva más poderosa del planeta. Cuatro anillos con San Antonio, respetado por sus compañeros, por su entrenador, por los rivales, inspiración para los jugadores jóvenes propios y de otras franquicias, amado por sus aficionados, querido por el público en general, un personaje que en cuanto tiene una chance pondera a su familia, que se comunica en redes sociales y que nunca estuvo envuelto en escándalos desde que llegó a la competencia. ¿Cómo pensar a los Spurs, a la NBA o al básquetbol argentino sin el sello Ginóbili?

Por eso hasta es extraño creer que el propio Manu no crea en los legados y que esté convencido que se olvidarán de su huella o la de Popovich, Duncan o Parker. Es verdad que el transcurso del tiempo todo lo puede, pero en este caso hay una marca de fuego. Si en la ciudad lo adoran y no se cansan de repetirlo, si se desbordan de pasión cuando lo ven tirarse de cabeza para recuperar una pelota y con 40 años y se llenan de rabia cuando advierten que Kawhi Leonard no regresará a jugar, porque el jugador y su entorno no están listos para el retorno.

No fue el jugador perfecto, no fue el personaje más espectacular de la historia de la NBA, no apareció en infinidad de videos reventando un aro con volcadas, no fue seleccionado siempre para el All Star Game, no tiene el glamour de LeBron James, James Harden, Kevin Durant o Stephen Curry, sin embargo, ellos, las máximas estrellas del show, respetan como a casi nadie al 20 de los Spurs. Proclaman Magic Johnson, Shaquille O'Neal y Larry Bird, un lugar para el bahiense en el Salón de la Fama. Entonces, ¿cómo creen que se puede estar preparado para el día que Ginóbili no juegue más?

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