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Córdoba: cómo es el programa que les explica el cuarteto y el mate a los estudiantes extranjeros

Los estudiantes extranjeros se integran a través del mate
Los estudiantes extranjeros se integran a través del mate Fuente: LA NACION
Gabriela Origlia
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2 de abril de 2018  • 13:18

CÓRDOBA.- "Cordobesiando" no integra la currícula de ninguna facultad de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) pero podría serlo con el nombre "Introducción a la vida cotidiana". Es un programa impulsado por los propios estudiantes hace cinco años y que apunta a integrar a los extranjeros que cursan intercambios o son alumnos regulares. Una vez a la semana -en juntadas abiertas y voluntarias- se reúnen y charlan desde aspectos del cursado hasta de cuarteto, historia de la provincia y comidas típicas.

Hellen Gamarra llegó de Abancay (Perú), a estudiar Medicina. Terminó y regresó pero recuerda con entusiasmo el "Cordo". "Me vienen a la cabeza momentos muy lindos y algunos que empezaban incómodos por palabras que no conocíamos o que usábamos de otro modo, pero siempre terminaban a las carcajadas".

Los estudiantes que organizan el "Cordobesiando" lo hacen ad-honorem, ponen plata de su bolsillo, por ejemplo para "presentarles" el mate a los visitantes, llevarles diferentes tipos de yerba, facturas y criollos o para hacerles probar comidas típicas. Hace dos años que la UNC no los ayuda económicamente.

Néstor García, egresado de la Facultad de Arquitectura, es el actual coordinador. En la primera reunión de este año hubo "muy buena convocatoria". Fue una mateada al aire libre, donde se presentaron y después se armaron pequeños grupos para que la conversación fuera más fluida.

Los talleres incluyen distintos aspectos de la vida universitaria y cotidiana. "La idea es que se integren todos", aporta Antonella Vannini, integrante del grupo impulsor 2013. Nació cuando ella estaba de intercambio en el estado brasilero de San Pablo y, con unos amigos, pensaron cómo podían facilitar la integración.

Víctor Quesada Cubo, español de Granada, fue recibido hace tres años por el "Cordo" cuando llegó a estudiar Medicina. Ya de vuelta, no olvida la "buena bienvenida" de la primera reunión y cómo cada una "era un momento esperado para compartir cultura y ocio con quienes forjaba una amistad".

Rescata las excursiones, "los asados, mates, boliches, bailes o incluso las comidas en el comedor universitario y las largas filas que daban para conversar". El aprender "a bailar cuartetos y tango" está entre sus clases preferidas.

Los estudiantes comparten experiencias
Los estudiantes comparten experiencias

Eberson Sarmento (23 años, de Río de Janeiro) estudia traducción de portugués y lenguaje de señas y hace el intercambio en Lengua Castellana: "Todos me recibieron muy bien; siempre que necesito ayuda la encuentro". Espera, antes de irse, haber aprendido a cebar mate (lo toma amargo y no le gustó el tereré) y lo entusiasman las panaderías: "No sé cómo voy a vivir sin los criollos cuando vuelva". Lo enloquece el tránsito -"los conductores no respetan a los peatones", sostiene- y disfruta de la "vida animada de Córdoba porque siempre hay algo que hacer".

Los impulsores del "Cordobesiando" subrayan que para los voluntarios es también un espacio de práctica profesional, donde cada uno desde su carrera aporta al equipo. Dos veces lo expusieron ante especialistas en gestión cultural y se llevaron su aprobación. "Éramos estudiantes con buenas intenciones y pudimos darle una forma oficial. No había antecedentes de un proyecto así nacido desde los alumnos y entre facultades", dice Vannini.

Rodrigo Martínez Bueno, mexicano de la Universidad Autónoma de Puebla, hará un semestre de Cine y Televisión. Lo sorprende una Ciudad Universitaria "abierta y no cercada" como en su ciudad y que los edificios estén "intervenidos, con consignas políticas; están vivos, se pueden gozar visualmente y enterarse de cosas o de la situación del momento en que se hicieron los murales".

Entre lo académico y lo social

A los extranjeros los inquieta la masividad de la UNC y les lleva algún tiempo familiarizarse con la modalidad del cursado pero destacan que la escala la hace "interesante" por los cruces que permite.

Thanisa Weirnet (24 años, brasilera de Río Grande do Sul) llegó hace tres semanas para seguir Psicología. "El 'Cordo' es muy útil porque integra a todos con todos". En el primer encuentro la sorprendió el mate cebado con jugo de naranja y dulce: "Nunca había probado uno así". En lo académico agradece conocer a alumnos de su misma carrera que "facilitan" manejarse dentro de la institución.

Los chicos de afuera aprenden sobre las costumbres cordobesas
Los chicos de afuera aprenden sobre las costumbres cordobesas

Igual que sus colegas extranjeros destaca la vida al aire libre, el compartir en espacios abiertos. Entre los talleres hay de Historia -Gamarra menciona cuánto disfrutó las visitas a Alta Gracia, Cerro Colorado, la Quebrada del Condorito, las estancias jesuíticas-, de música y de lunfardo. Todos, sin excepción, hablan del fernet y del cuarteto. "Lo probé y no me gustó, pero a la tercera vez estaba muy bien", ríe Sarmento.

El comedor universitario -ofrece un menú estudiantil a $ 4- genera "admiración" en Martínez Bueno: "Acá es un derecho y en México es un privilegio. Allá pagamos a espacios concesionados unos $ 60. Es algo increíble que acá sea así".

"El Cordobesiando es magnífico, los chicos abren los brazos y nos hacen sentir no sólo parte de la comunidad universitaria, sino de la sociedad de Córdoba y del país. Aprendemos mucho de los diferentes usos y costumbres, de lo heterogénea que es la Argentina. Es como una hermandad", agrega.

Tanto los que pasaron por la experiencia como quienes la están realizando afirman que el espacio es ideal para "mezclarse" y conocer más de la ciudad que los recibe. Agradecen a sus pares el tiempo y las ganas que ponen en llevar adelante las reuniones. "Es una atención muy agradable, muy buena para replicar", señala Weirnet.

"Estoy seguro que mi estancia en Córdoba no hubiera sido la misma sin el grupo Cordobesiando, que nos acogió, nos enseñó sus costumbres y a desenvolvernos en la ciudad. Fue un vínculo de unión", describe Quesada Cubo.

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