Las emociones del tenis, en píxeles y datos: Del Potro, bajo el análisis del reconocimiento facial

Marcelo Gantman
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2 de abril de 2018  • 23:59

La cara de Juan Martín Del Potro mostró sorpresa como expresión dominante en el primer set. Sus gestos reflejaron alegría y mucho foco los sets siguientes. Un estado de felicidad absoluta en la entrevista luego del partido. Esos son los datos centrales que surgieron del reconocimento facial de Delpo tras el cruce de cuartos de final contra Milos Raonic. Una batalla de 2 horas y 52 minutos desmenuzadas como si los emoticones explicaran el tenis. El análisis biométrico es una tecnología que ya se usó en el pasado Abierto de Australia y que también encuentra posibilidades en nuestro país con desarrollos locales.

"La biometría es el reconocimiento de las personas por un rasgo físico. La transmisión en alta calidad de ESPN nos permitió aplicar algoritmos de aprendizaje profundo para reconocimiento facial y medir sentimientos de Del Potro, su rival y hasta del público. Aplicamos puntos con la forma de una cara a los píxeles de video. Cuando el algoritmo advierte que los puntos comienzan a moverse y dibujan una trayectoria, esos movimientos contrastan con una base de datos que revela las emociones de las personas. Nosotros trabajamos con 33 puntos en la cara y con nueve categorías de emociones. Estas expresiones faciales sueltas no tienen valor, pero si a esos datos los cruzamos con un volumen de información relevante, se pueden sacar conclusiones valiosas", cuenta Augusto Clement, especialista en biometría desde hace 15 años y actualmente a cargo de Sumato ID, una empresa que se dedica a estos desarrollos. Su tarea la complementa Antonella Vistali, ingeniera industrial y al frente de Loopa, una compañía especializada en análisis de datos.

En la pasada Sloane Sports Conference (el principal simposio sobre big data aplicado al deporte organizado por el MIT) los analistas de datos del Abierto de Australia expusieron un caso sobre el armado de perfiles emocionales de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray. El objetivo fue determinar qué influencia tiene la expresión de sus emociones para predecir si ganarán o no el punto siguiente. Según sus estudios, el tenis es un deporte en cual los jugadores consumen el 80 por ciento de su tiempo en preparar su estrategia antes de las acción. Para eso armaron un "dataset" con 1.700 expresiones faciales de tenistas hombres y mujeres provenientes de imágenes televisivas de 505 partidos del Australian Open. De ahí surge la idea de que en tenis lo más importante es "la cabeza". ¿Y si todo eso ahora se pudiera medir y transformarlo en datos para ser analizados? La biometría hace su aporte para desentrañar los misterios de este juego.

"El aprendizaje profundo permite trabajar con personas y con objetos. Podríamos correr el algoritmo sobre la raqueta para medir velocidades, momento del impacto, condiciones climáticas en las que se juega, características del rival. En el béisbol ya se hace con el bateo. Un algoritmo que trabaja con material de video rápidamente llega al 90 por ciento de conocimiento de lo que analiza y luego puede ir perfeccionándose. La revolución cognitiva que viene tiene mucho para explorar. Depende sobre todo de que los especialistas del deporte sepan qué es lo que tienen que buscar..", apunta Clement.

Una visión en píxeles y puntos de las expresiones de Del Potro, el fastidio de Goran Ivanisevic (entrenador de Raonic) y la gestualidad de los espectadores cuando siguen un partido, no derivan en diagnósticos a distancia y un conocimiento exacto de esos mundos interiores."El algoritmo detectó que Del Potro es muy expresivo - dice Clement-. Se le detectaron muchas emociones: alegría, enojo, disgusto, miedo, sorpresa. Pero eso que se aprecia es apenas una capa de imagen. El valor real está cuando el dato cuantitativo le gana al dato cualitativo. Eso es el big data aplicado al deporte: cuando la gran cantidad de información, tomada con herramientas confiables, permite generar una tendencia y sacar conclusiones".

Del Potro se marchó en semifinales luego de ser campeón en Acapulco e Indian Wells. Los sensores detectaron temprano en Miami que estaba al borde de sus fuerzas. Sin fecha fija de retorno, ya volverá a dar la cara.

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