La Vespa, el tesoro italiano que aún zumba en Pakistán

Amin, que pinta piezas de Vespa reparadas, lee un periódico afuera de su taller en Karachi, Pakistán
Amin, que pinta piezas de Vespa reparadas, lee un periódico afuera de su taller en Karachi, Pakistán Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro
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2 de abril de 2018  • 19:05

A medida que las motocicletas baratas fabricadas en China inundan las carreteras de Pakistán, los fanáticos de las clásicas motos Vespa luchan por encontrar piezas de repuesto y preservar modelos que se remontan a una época más tranquila.

El vehículo de dos ruedas italiano de Piaggio fue el máximo símbolo de estatus para los aficionados a la motocicleta pakistaníes en los años 60 y 70, cuando las bicicletas superaban a las motos en las carreteras y solo un puñado de personas podían permitirse importar artículos de lujo de Europa.

Los miembros de un club de Vespa se reúnen al amanecer para dar un paseo en Lahore
Los miembros de un club de Vespa se reúnen al amanecer para dar un paseo en Lahore Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

Un mecánico enciende un faro en una Vespa, después de repararlo en un taller en Karachi
Un mecánico enciende un faro en una Vespa, después de repararlo en un taller en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

El periodista Arif Balouch, de 48 años, posa con su Vespa modelo 1980 en Karachi
El periodista Arif Balouch, de 48 años, posa con su Vespa modelo 1980 en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Partes de carrocerías de Vespa se ven fuera de un taller en Karachi
Partes de carrocerías de Vespa se ven fuera de un taller en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Un trabajador pinta un guardabarros restaurado para una moto en un taller de restauración y reparación de Vespa en Islamabad
Un trabajador pinta un guardabarros restaurado para una moto en un taller de restauración y reparación de Vespa en Islamabad Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

Un velocímetro roto de una Vespa abandonada, en una esquina de la calle en Karachi
Un velocímetro roto de una Vespa abandonada, en una esquina de la calle en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Una vieja Vespa en una calle de Karachi
Una vieja Vespa en una calle de Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Shahzad posa con su vieja Vespa en Karachi
Shahzad posa con su vieja Vespa en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Un tendero y entusiasta de la Vespa tiene su colección de mini recuerdos, en su tienda de autopartes en Karachi,
Un tendero y entusiasta de la Vespa tiene su colección de mini recuerdos, en su tienda de autopartes en Karachi, Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Un emblema de Vespa, en la tienda de repuestos de un taller de restauración y reparación en Islamabad
Un emblema de Vespa, en la tienda de repuestos de un taller de restauración y reparación en Islamabad Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

Partes de una Vespa en estantes en un taller de restauración y reparación en Islamabad
Partes de una Vespa en estantes en un taller de restauración y reparación en Islamabad Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

Una Vespa restaurada y pintada al estilo de arte camión de Pakistán está estacionada junto a otras de colores tradicionales en un taller en Islamabad
Una Vespa restaurada y pintada al estilo de arte camión de Pakistán está estacionada junto a otras de colores tradicionales en un taller en Islamabad Fuente: Reuters - Crédito: Caren Firouz

Un hombre monta una Vespa en una calle en un barrio en Karachi
Un hombre monta una Vespa en una calle en un barrio en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

Una vieja Vespa está encadenada en una casa en un vecindario en Karachi
Una vieja Vespa está encadenada en una casa en un vecindario en Karachi Fuente: Reuters - Crédito: Akhtar Soomro

En las últimas dos décadas, la propiedad de motocicletas se han disparado en Pakistán. Se trata de rodados de origen chino o japonés, montadas localmente y que inundan las carreteras en un país donde gran parte de la población tiene menos de 30 años.

Pero para gente como Zubair Ahmad Nagra, que dirige el club Vespa en la ciudad oriental de Lahore, las motocicletas nuevas y más eficientes en combustible tienen poco atractivo.

En cambio, él maneja una Vespa, que fue importada por su padre en 1974. "Fue el primer vehículo motorizado propiedad de mi padre", reveló Nagra y agregó: "Lo he disfrutado desde entonces".

Muchos propietarios a largo plazo encuentran que poseer una Vespa en Pakistán es un trabajo que requiere amor y dedicación, con repuestos originales escasos y solo un puñado de mecánicos lo suficientemente capacitados para restaurar los originales.

En Lahore, cerca de la frontera con India, los propietarios de Vespas a menudo tienen que conformarse con piezas de baja calidad fabricadas en la India o solicitan a los mecánicos que hagan nuevas piezas de carrocería desde cero.

Farrukh Shahbaz, que hace 14 años heredó una Vespa azul de 1961 de su padre, tuvo que repararla tres veces, pero atesora la memoria y el amor que su progenitor tenía por la máquina.

"Mi padre me dijo que venía embalada en una caja de madera", dijo Shahbaz, de 50 años.

En la frondosa capital Islamabad, una vez que el opresivo calor del verano mengua, un puñado de diplomáticos occidentales se pueden ver zumbando en sus Vespas de colores pastel.

Nagra, el director del club de admiradores de Lahore, dijo que una compañía local había anunciado que las Vespas estarían a la venta en Pakistán a partir de este año con los últimos modelos.

Nagra dijo además que la Vespa fue el segundo mejor regalo que Italia le dio al mundo, "primero fue pizza", mientras recordaba haber conducido desde Lahore hasta el paso fronterizo chino en Khunjerab , a unos 4.693 metros sobre el nivel del mar en las montañas Karakoram .

"No nos han decepcionado ni una sola vez", dijo.

Fotos de Ahtar Soomro y Caren Firouz

Texto de Reuters

Edición fotográfica de Dante Cosenza

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