En Costa Rica, un exrockero ahuyenta la tentación populista

El oficialista Carlos Alvarado, de centroizquierda, se impuso en las elecciones presidenciales frente al polémico predicador evangélico Fabricio Alvarado
El oficialista Carlos Alvarado, de centroizquierda, se impuso en las elecciones presidenciales frente al polémico predicador evangélico Fabricio Alvarado Fuente: AP - Crédito: ARNULFO FRANCO
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3 de abril de 2018  

SAN JOSÉ.- Costa Rica estuvo cerca de ser gobernada por un pastor evangélico que se opone al matrimonio igualitario y fue crítico con las mujeres en su campaña. Pero, en un resultado que sorprendió a muchos, el oficialista Carlos Alvarado Quesada venció en las elecciones presidenciales de anteayer y ahuyentó así el fantasma del populismo.

Periodista y exrockero de 38 años, Quesada obtenía casi un 61% de los votos, según cifras parciales con más del 95% escrutado. Su rival, el exdiputado Fabricio Alvarado Muñoz lograba poco más del 39% del respaldo. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunciará hoy los resultados definitivos.

"La opción de Fabricio representaba un salto al vacío y los costarricenses mostraron una vez más que son reticentes a los cambios extremos. La forma en que Fabricio mezclaba religión y política, sus declaraciones hostiles hacia las minorías sexuales y hacia las mujeres hicieron que muchos terminaran viendo como riesgosa su opción de gobierno", explicó a LA NACION el costarricense Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas sobre América Latina en el Cato Institute.

En la misma línea se expresó Francisco Barahona, politólogo y analista de la Universidad de Costa Rica. "Es una excelente lección que ha alejado el peligro del populismo fundamentalista", consideró. "Pero es una llamada de alarma para los políticos, para la Asamblea Legislativa, para la institucionalidad, para que se aboquen a la lucha contra la pobreza, pues son los menos favorecidos quienes más favorecen ese tipo de discurso", agregó.

Aunque la campaña de Alvarado Quesada se vio afectada por los casos de corrupción y fracasos económicos del gobierno de Luis Guillermo Solís -donde fue ministro de Trabajo y de Desarrollo Social-, logró aglutinar a sectores progresistas del país que reaccionaron a promesas ultraconservadoras de su rival.

Los polémicos dichos de Alvarado y las posiciones sobre el matrimonio igualitario acapararon la campaña electoral y otros temas fundamentales quedaron eclipsados. Pero en los próximos cuatro años Alvarado Quesada enfrentará varios desafíos. "Deberá hacerse cargo del creciente déficit fiscal -que representa el 6,2% del PBI-, de la criminalidad, que fue récord en 2017por el avance del crimen organizado, de la pobreza y del desempleo, que es alto entre los jóvenes", explicó Hidalgo.

En su primer discurso tras conocerse los resultados oficiales, Alvarado Quesada dijo que apostaba por la unidad y trabajaría por reducir el déficit fiscal y la pobreza y pondría énfasis en descarbonizar la economía para combatir el cambio climático.

Sin embargo, para impulsar su agenda deberá entenderse con una fragmentada Asamblea Legislativa, donde su partido es la tercera fuerza política y está muy lejos de la mayoría.

Además, según Hidalgo, para impulsar la economía el nuevo presidente deberá tomar medidas que van en contra de su instinto. "Alvarado representa a una socialdemocracia de viejo cuño. Es alguien que prefiere las medidas estatistas y se muestra reticente a bajar el gasto público, que está fuera de control", explicó el especialista.

Cuando asuma en mayo por un período de cuatro años, el periodista de 38 años se convertirá en el presidente más joven en la historia reciente de Costa Rica, la democracia más antigua del continente.

Aunque las encuestas hacían prever un resultado ajustado entre el Partido Acción Ciudadana (PAC, centroizquierda) y el confesional Partido Restauración Nacional (PRN), la historia anteayer fue otra.

En la primera vuelta del 4 de febrero, Fabricio Alvarado, exdiputado por Restauración Nacional, había sorprendido a todos al ganar con un 24,99% de los votos, impulsado por su oposición a la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que pidió a Costa Rica habilitar el matrimonio gay.

Su contrincante, sin embargo, defendió el pronunciamiento del tribunal y, dados los resultados de la segunda vuelta, el mensaje de los costarricenses parecía claro.

De hecho, aunque tradicionalmente la segunda cita con las urnas conlleva una mayor abstención, en esta ocasión se elevó la participación en unas décimas: votó el 66,91% del censo.

Poco después de hacerse públicos los resultados, el evangélico no dudó en reconocer su derrota.

"No estamos tristes, porque hicimos historia, porque nuestro mensaje tocó las fibras más profundas de nuestro país", dijo Fabricio Alvarado. "Seguiremos defendiendo los valores de este país, seguiremos trabajando por defender la ética, defender la Costa Rica grande en la que todos creemos y a la que todos amamos", añadió, y señaló que todo apunta a que su partido tenga la segunda fracción legislativa más grande en la próxima Asamblea Legislativa.

Un presidente atípico

Carlos Alvarado, presidente electo de costa rica

Edad: 38 años

Profesión: licenciado en Comunicación

  • Un club selecto: Casado y con un hijo pequeño, este periodista, politólogo y excantante de una banda de rock se convirtió en el presidente más joven de Costa Rica y entró al selecto club de líderes que llegaron al poder antes de los 40 años
  • Carácter: Su carácter reservado y flemático fue utilizado por sus rivales para dudar de su capacidad en la toma de decisiones

Agencias AFP, Reuters y AP

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