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Winnie Mandela (1936-2018): la cara femenina del apartheid que terminó manchada por el escándalo y la violencia

Winnie junto con Nelson Mandela, cuando el líder sudafricano salió de la cárcel en 1990
Winnie junto con Nelson Mandela, cuando el líder sudafricano salió de la cárcel en 1990 Fuente: AFP - Crédito: Ulli Michel
Alan Cowell
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3 de abril de 2018  

Winnie Madikizela-Mandela, cuyo lugar en el panteón de los liberadores de Sudáfrica se vio manchado por escándalos de corrupción, secuestros, asesinatos y un adulterio que terminó con su matrimonio legendario con Nelson Mandela , murió ayer a primera hora en Johannesburgo. Tenía 81 años.

Su muerte en el hospital Netcare Milpark fue anunciada por su vocero, Victor Dlamini. Según informó, Winnie murió "después de una larga enfermedad por la que debió hospitalizarse varias veces desde comienzos de año".

Cautivadora, inteligente, compleja, pasional y elocuente, Madikizela-Mandela (Madikizela era su apellido de soltera) se volvió conocida gracias a su matrimonio con el venerado Nelson Mandela. Fue un vínculo duradero, pero que no careció de ambigüedades.

Winnie supo constituir su propio electorado entre los más pobres y desposeídos de Sudáfrica, y los líderes del posapartheid que sucedieron a Mandela nunca pudieron ignorar su influencia sobre un amplio sector de la sociedad.

Madikizela-Mandela tenía participación política como miembro del Parlamento, donde representaba al partido dominante Congreso Nacional Africano (CNA), y seguía ejerciendo una especie de primacía sobre la vida de Mandela, a pesar de su separación. "Nadie lo conoce mejor que yo", le dijo a un periodista británico en 2013.

Sin embargo, a Winnie le molestaba cada vez más que sus credenciales antiapartheid se vieran eclipsadas por la estatura y la celebridad global de su marido. En los últimos años luchó en vano por ser considerada nuevamente como la "madre de la nación", un mote que adquirió durante los largos años de encarcelamiento de Mandela.

Mientras Nelson estaba preso en la isla Robben, frente a Ciudad del Cabo, donde pasó la mayoría de su reclusión de 27 años, Winnie actuó como principal contacto con los seguidores de su marido. Contra todo, el flujo de la información fue escaso: sus visitas al penal no eran frecuentes y nunca permitió el contacto físico con él.

Con el tiempo, su reputación se vio dañada por acusaciones de ejercer una brutalidad extrema contra supuestos traidores de su causa y un radicalismo que parecía lo contrario de la búsqueda de inclusión social de Mandela.

No obstante, Winnie intentó mantenerse en la órbita del líder. Cuando finalmente lo liberaron en febrero de 1990, estuvo a su lado enarbolando un puño apretado como saludo de victoria.

Resistir las dificultades

Nomzamo Winifred Zanyiwe Madikizela nació en una familia noble de la tribu Pondo, hablante de la lengua xhosa, en Transkei. Su primer nombre, Nomzamo, significa "la que resiste las dificultades".

Según la Fundación Nelson Mandela, su fecha de nacimiento fue el 26 de septiembre de 1936, aunque otros informes hablan de 1934. Su padre, Columbus, fue un alto funcionario de su tierra natal de Transkei y ella era la cuarta de ocho hermanos. Su madre, Gertrude, murió cuando Winnie tenía 8 años.

Winnie asistió a una escuela metodista y a la Escuela Hofmeyr de Trabajo Social de Johannesburgo, donde se hizo amiga de Adelaide Tsukudu, la futura esposa de Oliver Tambo, compañero de derecho de Mandela, que más tarde lideraría el CNA en el exilio. Consiguió una beca de Estados Unidos, pero prefirió quedarse en Sudáfrica: fue la primera trabajadora social negra del hospital Baragwanath de Soweto.

Un día de 1957, Mandela pasó manejando frente a la parada de colectivo en que esperaba ella. "Me impresionó su belleza", escribió él en su autobiografía, Un largo camino hacia la libertad. Mandela, que se acercaba a los 40 años y tenía tres hijos, le declaró en su primera cita que se casaría con ella. Al poco tiempo se separó de su primera esposa, Evelyn Ntoko Mase. Se casó con Winnie el 14 de junio de 1958.

Madikizela-Mandela quedó en primer plano en 1964 cuando su marido fue sentenciado a prisión perpetua por traición. Fue "prohibida" oficialmente con restricciones draconianas, sin posibilidad de trabajar, circular libremente o ser citada en los medios.

En 1969, cinco años después de que su marido fuera detenido, la arrestaron por un lapso de 17 meses, 13 en confinamiento solitario. Fue golpeada y torturada. Escribió que la experiencia "fue lo que me cambió, lo que me brutalizó tanto que aprendí lo que es odiar".

Después de que los negros se rebelaran en el municipio de Soweto de Johannesburgo en 1976, Winnie fue encarcelada nuevamente sin juicio, esta vez por cinco meses. Después se la envió al exilio en un municipio lúgubre de las afueras de la ciudad blanca de Brandfort, en el Estado Libre de Orange.

La exclusión de la vida normal le pasó factura a Winnie, que empezó a tomar mucho alcohol. Cuando volvió a su casa de Soweto en 1985 sin respetar el exilio que le habían impuesto, se transformó en una figura belicosa, determinada a asumir el liderazgo de lo que resultó la etapa decisiva y más violenta de la lucha. Desde su punto de vista, su papel era endurecer la confrontación con las autoridades.

"Juntos liberaremos este país, con nuestras cajas de fósforos y nuestros collares", le dijo a una multitud en abril de 1986. Se refería al suplicio del collar, forma de ejecución arbitraria en que se quemaba un neumático alrededor del cuello del traidor. Su severidad le hizo ganar el apoyo de los jóvenes radicales.

A fines de la década de 1980, Madikizela-Mandela cedió las dependencias anexas de su residencia de Soweto a una banda de patrulla cuyos integrantes se presentaban como sus guardaespaldas. En 1991 fue condenada por ordenar el secuestro en 1988 de cuatro jóvenes de Soweto. Cuando lo hallaron, el cuerpo de uno de ellos, de 14 años, estaba degollado. El jefe de la guardia de Winnie fue condenado por homicidio. A ella la sentenciaron a seis años de reclusión por secuestro, pero la Justicia sudafricana redujo su pena a multas.

Para entonces, su vida había empezado a perder el rumbo. El Frente Democrático Unido, un grupo vinculado al CNA que servía de paraguas a organizaciones que luchaban contra el apartheid, la expulsó. En abril de 1992, Mandela, mientras negociaba un acuerdo con el presidente blanco Frederik de Klerk, anunció que se estaba separando de su esposa.

Dos años después, Mandela fue elegido presidente y le ofreció un puesto menor como viceministra de arte, cultura, ciencia y tecnología. Pero ante rumores de coimas y desvío de fondos gubernamentales, se vio forzada a dejar su cargo. En 1996, Mandela atestiguó en la corte que su esposa estaba teniendo una historia amorosa con un colega: fue el fin de un matrimonio que había durado 38 años.

Traducción de Jaime Arrambide

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