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El Gobierno pone paños fríos y niega una crisis

Para la Casa Rosada "es natural" que existan discrepancias
Jaime Rosemberg
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3 de abril de 2018  

Por un momento, los funcionarios que acompañan al Presidente desde su primera elección ganada, hace trece años, creyeron estar de nuevo en 2005, cuando Elisa Carrió demolía a Mauricio Macri en los medios de comunicación.

Luego de varias horas de silencio, en la Casa Rosada intentaron bajar la tensión con la líder de la CC-ARI, que en su fulgurante retorno televisivo acusó al propio primer mandatario de "no tener idea lo que es ser decente para hacer política" porque "viajó toda la vida en helicóptero y avión privado". Nadie quiere que la sangre llegue al río y los interlocutores habituales de Lilita dentro del Gobierno comenzaron con la delicada misión de poner paños fríos.

"La relación entre ambos está perfecta, las discusiones son normales en un espacio desde el que se ponen en marcha tantos cambios a la vez", afirmó a LA NACION el asesor presidencial José Torello, amigo del Presidente y, a la vez, de buena relación con la volcánica diputada, enojada por la amenaza de quitar los pasajes aéreos para los legisladores porteños y bonaerenses, decisión a cargo del presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, avalada por el propio Macri.

Por lo bajo, cerca del Presidente defendieron la decisión de no avalar el canje de tramos aéreos por dinero, porque "está mal", pero afirmaron que la relación entre Carrió y Macri "va por otros carriles, no somos el Ejército y no vamos a castigar a nadie", afirmaron cerca del primer mandatario, mientras cerca del jefe de Gabinete, Marcos Peña, afirmaban que las declaraciones de la líder de la CC-ARI "no se analizaron" de manera especial.

Las renovadas críticas que Carrió hizo al ministro de Justicia, Germán Garavano, y al presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, tampoco sorprendieron. "Dijo lo mismo que viene diciendo en privado, eso no quiere decir que compartamos sus críticas", afirmaron fuentes oficiales. En el Gobierno tienen en claro que las relaciones entre Carrió y Garavano "terminaron de romperse" por discrepancias en torno del juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA, y con Angelici había una especie de "paz no declarada" sin agresiones, que se rompió ayer.

Desde ambos sectores aseguraron que nadie del Gobierno llamó ni llamará a la diputada para pedirle explicaciones. El comunicado emitido por Carrió al anochecer fue una muestra, para el Gobierno, de que la conciliación era un objetivo compartido. "Si la preocupación del periodismo son tres cosas que dijo Carrió, es que vamos bien", ironizó otro alto funcionario.

Puertas adentro del bloque Cambiemos no ocultaban su malestar con la medida y le daban la razón a Carrió. "Monzó lo propone porque desde la Casa Rosada le piden austeridad, pero el Presidente defiende a [Juan José] Aranguren y nos manda al muere a nosotros, que ponemos la cara por el Gobierno", afirmó uno de los diputados que perdería su beneficio, y que estará mañana en la Cámara baja para defender a otro ministro cuestionado por la oposición, el titular de la cartera de Finanzas, Luis Caputo.

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