Un test permite evaluar estados de conciencia por el ritmo cardíaco

Jaco Sitt, neurocientífico argentino que trabaja en París
Jaco Sitt, neurocientífico argentino que trabaja en París
Lo desarrollaron investigadores argentinos; es más sencillo y accesible que los disponibles
Nora Bär
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3 de abril de 2018  

¿Cómo saber si un paciente tiene restos de conciencia o está totalmente inconsciente cuando le es imposible comunicarse? La respuesta a esta pregunta puede ser crucial para decidir los pasos a seguir en el tratamiento, pero si bien existe un conocimiento acabado de la actividad cerebral para determinarlo, a veces no se cuenta con los instrumentos de avanzada o la pericia técnica para realizar este tipo de evaluación.

Ahora, dos investigadores argentinos que trabajan en el Hospital Pitié-Salpêtrière, de París, pueden haber dado con una forma de sortear estos obstáculos: diseñaron un test sencillo que permite discriminar entre diferentes desórdenes de conciencia registrando el latido cardíaco.

"Medimos la actividad cardíaca de 127 pacientes en estado vegetativo [no pueden moverse o responder, pero respiran sin asistencia mecánica] y de mínima conciencia [presentan por lo menos un comportamiento que manifieste la presencia de conciencia] mientras recibían un estímulo auditivo", cuenta Jacobo Sitt, neurocientífico argentino que firma el trabajo que publicó Annals of Neurology junto con Federico Raimondo (primer autor) y Diego Fernández Slezak.

"Este estímulo auditivo tenía dos niveles de complejidad: uno muy básico y rápido, que sabemos que se puede procesar de manera inconsciente, y otro más complejo, que involucra la memoria, ya que la persona tiene que acordarse de cómo fue el último estímulo y detectar que hubo una irregularidad. De este segundo nivel sabemos que genera una respuesta en el cerebro únicamente si el paciente está consciente", agrega.

Lo que los científicos pudieron constatar fue que luego del segundo estímulo se modificaba el ciclo cardíaco, pero solo en pacientes con restos de conciencia.

"En estos últimos se produce una aceleración instantánea del ritmo cardíaco -destaca Sitt-, pero no en los vegetativos".

Hasta ahora, las herramientas que se empleaban para evaluar desórdenes de conciencia (como el electroencefalograma, la resonancia magnética funcional o la tomografía por emisión de positrones) eran todas "neurocéntricas"; es decir, estaban orientadas a detectar alteraciones en la actividad cerebral.

Los investigadores se preguntaron si era posible diseñar una prueba más sencilla. "Hoy sabemos que el cerebro está continuamente monitoreando nuestro cuerpo, la actividad cardíaca, el metabolismo -explica Sitt-. Hay buena evidencia de que esa interacción bimodal, desde el cerebro hacia el cuerpo y desde el cuerpo hacia el cerebro, se modifica cuando algo del mundo exterior captura nuestra atención. Le propuse a Federico que viéramos en nuestros pacientes cómo el cuerpo reacciona frente a estímulos exteriores para encontrar evidencias que nos permitan saber si esa persona está consciente o no".

Haber generado esta herramienta es, en palabras del científico, "un golazo". El diagnóstico de mínima conciencia per se es un gran predictor de recuperación. "Las chances de que esas personas se recuperen son mucho más altas", destaca Sitt, que ahora trabaja junto con Raimondo con otras señales fisiológicas, como la respiración o la modulación del tamaño de la pupila, para desarrollar una herramienta amplia que permita evaluar estados de conciencia en la cama del paciente.

Para Adolfo García, del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (Conicet-Ineco-Fundación Favaloro), que no participó en el estudio, "El resultado es muy promisorio en dos niveles. En lo clínico, aporta nueva evidencia sobre la importancia de medidas multidimensionales (en este caso, cerebrales y cardíacas) para mejorar la predicción de afecciones del sistema nervioso. En el nivel teórico, suma elementos para caracterizar las interacciones entre el cerebro y el cuerpo durante el fluir de la cognición humana".

Por: Nora Bär

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