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Una fiscal que hizo su carrera judicial en la zona sur del conurbano

Fernando Rodríguez
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3 de abril de 2018  

Durante el fin de semana extralargo se mantuvo encima de la investigación judicial quizá más conmocionante del momento: la de los abusos en las divisiones inferiores de clubes de Primera. El tema, dicen quienes la conocen, le toca una fibra muy sensible: uno de sus hijos, de 7 años, quiere ser futbolista.

María Soledad Garibaldi, de 42 años, trabaja en el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires desde hace 17 años. Abogada y escribana recibida en la Universidad Católica de La Plata, con estudios de posgrado en la Universidad de La Rioja, España, y de la American University Washington College of Law, donde cursó una diplomatura en evidencias científicas, ingresó como auxiliar letrada en una fiscalía de Quilmes, en mayo de 2001, y fue subiendo peldaños en el escalafón -siempre en departamentos judiciales del conurbano sur- hasta llegar a la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) N° 4 de Avellaneda, donde le tocó intervenir por la denuncia presentada por las autoridades de Independiente el 21 de marzo pasado.

Algunos de sus colegas en el departamento judicial Lomas de Zamora -donde fue, sucesivamente, auxiliar letrada en un juzgado correccional y agente fiscal de la UFI N° 11- destacan su perfil de funcionaria "muy trabajadora"; parece confirmar esa impresión el hecho de que ayer, muy temprano a la mañana, haya supervisado el allanamiento en el departamento de Palermo de uno de los cinco detenidos por los abusos de chicos de la pensión del club de Avellaneda.

Garibaldi no esquivó la exposición pública en estas dos semanas que lleva al frente del sonado caso; siempre prefirió la mesura en sus expresiones y la cautela en sus afirmaciones ante la prensa. Esa misma precaución tiene puertas adentro. Eso hizo que, por ahora, rechazara el ofrecimiento que le hizo el jefe de los fiscales provinciales, Julio Conte Grand, de reforzar su dotación de colaboradores: no quiere filtraciones.

La fiscal, radicada en Quilmes, está casada con José Antonio Michilini, uno de los jueces del Tribunal Oral en lo Federal (TOF) N° 1 de la Capital. Integrante de la asociación Justicia Legítima, Michilini será uno de los camaristas que juzgará las causas por el "dólar futuro" y por el memorándum firmado con Irán por el atentado contra la AMIA.

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