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La retaron en el trabajo por embarazarse antes de que fuera su "turno"

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3 de abril de 2018  • 17:29

Una empleada de Japón quedó embarazada y su jefe la retó por "romper las reglas". Simplemente no era su turno de tener familia. Esto, que parece una historia de terror, es una realidad para muchas trabajadoras en Japón que son obligados a esperar para casarse o quedar embarazadas.

La mujer estaba trabajando en una guardería privada en el centro de Aichi, en el norte de Japón. Se enteró de que estaba embarazada y empezaron los problemas con sus jefes. La noticia chocó con los "turnos" que el director de la guardería había establecido para que las empleadas pudieran casarse y tener hijos.

La lucha de la mujer, que no está identificada, echa luz a la inquietante práctica que muchas compañías japonesas usan para que las mujeres no falten a sus actividades. La experiencia de esta mujer se hizo noticia después de que su esposo, de 28 años, escribiera una carta contando esta situación a Mainich Shimbun, uno de los diarios más leídos de Japón.

El hombre describió que su esposa se sintió mal y ansiosa cuando descubrió que estaba embarazada. "El director de la guardería donde trabaja le determinó el orden en que los trabajadores podrían casarse o quedar embarazadas, y aparentemente hay una regla no dicha de que uno no puede tomar el turno de una persona que está en una jerarquía más alta", contó el esposo de la mujer.

Hace unos meses, a la concejal Yuka Ogata le prohibieron que amamante a su hijo durante su trabajo, en el recinto de la ciudad de Kumamoto.
Hace unos meses, a la concejal Yuka Ogata le prohibieron que amamante a su hijo durante su trabajo, en el recinto de la ciudad de Kumamoto.

La pareja se encontró con el director para disculparse formalmente, pero el hombre dijo que a su esposa la tildaron de egoísta por romper las reglas de la guardería. "Los cuidadores que trabajan en las guarderías sacrifican a sus propios hijos para cuidar a otros. Es una noble profesión que nutre a los más pequeños", dijo en su carta. "Respeto a mi esposa por el compromiso que tiene con su profesión y quiero continuar alentándola. Estas condiciones de trabajo para las personas que trabajan en guarderías evidencian el retroceso de nuestro país".

El caso tuvo mucho apoyo en Japón, un país conocido porque su tasa de natalidad está achicándose y por una crónica falta de guarderías públicas. En las redes y en los medios japoneses criticaron que la empresa viola los derechos humanos, aunque por otro lado muchos otros reconocieron los desafíos que tienen las guarderías actuales.

Los derechos de maternidad de las mujeres son altamente cuestionados en el país oriental. Hace unos meses, a la concejal Yuka Ogata le prohibieron que amamantara a su hijo durante su trabajo, en el recinto de la ciudad de Kumamoto. Es que Japón tiene una gran tasa de discriminación de género: en el ranking mundial del Foro Económico Mundial, Japón está en el 114° lugar de los peores lugares para las mujeres.

El acoso maternal, "matahara" en japonés, es un problema grave. En 2015 un relevo del gobierno demostró que la mitad de las empleadas del país sufrieron algún tipo de acoso después de quedar embarazadas. Se cree que 1 de cada 5 fue despedida después de anunciar su embarazo.

La práctica de decirle a las mujeres cuándo están autorizadas a tener hijos, y cuando no, no es solo de la industria de las guarderías en Japón. Otra mujer de Tokyo, de 26 años, contó que la supervisora de la empresa de cosméticos en la que trabajaba le dijo que no tenía permitido tener hijos hasta los 35 años.

Según su relato, recibió un documento detallando la agenda de embarazos y licencias que circuló entre las 22 colegas de la empresa. El mail tenía una advertencia: "El comportamiento egoísta está sujeto a un castigo". La mujer, que tiene problemas de fertilidad, contó al diario Mainichi Shimbun: "Ya tengo problemas para quedar embarazada. ¿Cómo se van a hacer responsables si espero y pierdo todas mis posibilidades de tener hijos?".

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