Termómetro del mercado global, tendencias de la escena local

Alicia de Arteaga
Alicia de Arteaga PARA LA NACION
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4 de abril de 2018  

Después de dos años de bajas, el mercado de arte registró en 2017 un alza del 12 por ciento, entre ventas privadas y subastas públicas, con un total de US$63.700 millones. El informe de la economista Clare McAndrew para UBS pone foco en las ventas globales, lideradas por Estados Unidos, con 42%, y con el avance de China (21%) y Gran Bretaña (20%). Dos datos a destacar: el ascenso de China pisando los talones y pasando a un mercado architradicional como es el británico. Las dos rematadoras líderes del mercado nacieron en Londres; el museo más visitado del siglo XXI es la Tate Modern; el director de museos más popular del planeta es Nicholas Serota (Tate) y el coleccionista más controvertido del último cuarto de siglo es el publicista inglés Charles Saatchi.

Las subastas y las ferias siguen siendo los escenarios con mejores ventas, desplazando a las galerías, que han sufrido bajas notables. En la última década se registró un alarmante cierre de galerías y fueron muy pocos los espacios nuevos que abrieron sus puertas. La multiplicación de las ferias confirma que las galerías van a las ferias a vender lo que no venden durante el año, y en ese caso arteBA no es una excepción. Se inaugura una feria por día; ha crecido de manera notable la oferta en Latinoamérica (ArtBO, en Bogotá; ChACO, en Chile, y Parc, en Lima), pero siguen siendo un puñado de ferias internacionales las que marcan el ritmo de ventas: ArtBasel, Tefaf, Frieze, ARCO, Armory, Frieze y la Fiac, de París.

La señal más llamativa en la última década ha sido la apertura de sucursales, potenciando know how y contactos. Queda claro que las ferias son también un negocio turístico. La primera en la lista es Basel, con sus satélites en Miami y en Hong Kong; Frieze, que nació en Londres y se expandió a Nueva York; Tefaf, original de Maastricht, tiene dos nuevas fechas en Nueva York, y ARCO extendió su expertise a Portugal.

Las subastas de Old Masters el año último mejoraron su performance por una razón muy simple: la venta espectacular de Salvator Mundi, de Leonardo, comprada por un príncipe saudí en US$450 millones. La concentración de la riqueza moviliza a nuevos coleccionistas hacia la obra del millón. El 1% de los compradores pasa la barrera del millón, el 86% no vende jamás lo que compró y el 73% tiene un asesor para armar una colección. Finalmente, al arte es un multiplicador de puestos de trabajo. En 2017 empleó tres millones de personas de forma temporaria, con una base de empleos fijos de 310.000 operadores. Con este balance de la especialista McAndrew, formada en Dublin y asesora del UBS, el mercado enfrenta la fecha clave el 7 de mayo con la subasta de la colección de Peggy y David Rockefeller. Una prueba de fuego que puede dejar US$500 millones en las arcas de Christie's con destino filantrópico. Rockefeller es el apellido del arte en Nueva York. Su madre y dos amigas fundaron en su propia casa el Museo de Arte Moderno, y su primer director, Alfred Barr, fue amigo y consultor de este coleccionista filántropo, consejero de Amalita Fortabat en varias de sus más memorables compras, entre otras, el recordado Turner veneciano, que hoy se exhibe en el museo de Puerto Madero.

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