Angel Cabrera y su desafío en el Masters de Augusta: "Si el juego no está, se me va a hacer difícil"

Ángel Cabrera, de regreso en Augusta
Ángel Cabrera, de regreso en Augusta Fuente: AFP
Gastón Saiz
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3 de abril de 2018  • 23:59

AUGUSTA.- ¿Cuánto hilo en el carretel le queda a Angel Cabrera en el PGA Tour? ¿Qué tan competitivo puede ser hoy, en un circuito de supergolfistas que se chocan entre sí para ver quién es el mejor? Preguntas que puede hacerse hasta aquel advenedizo del golf que se enteró que el Pato había sido muy bueno en algún tiempo, y que ahora quedó fuera de los primeros planos.

El cordobés no escapa del inexorable paso de las hojas del almanaque. Ni siquiera en un campo como el de Augusta National al que considera su casa, a la par del Córdoba Golf Club. Fue campeón en el Masters 2009, cayó en el desempate en 2013 y salió en el grupo final con Rory McIlroy en 2011, pero todos estos datos forman parte de su esplendoroso pasado. Ahora, con 48 años y unas 20 yardas de distancia menos debido a la edad, podría aferrarse a la experiencia. Aunque resultaría insuficiente: las cosas no van bien si se habla de rendimiento.

Este martes, en la vuelta de práctica con el venezolano Jhonatan Vegas, tuvo que ajustar tuercas en todo momento porque su juego anda desarticulado desde hace rato. Le consultó poco a su caddie Tony Navarro; más bien, buscó él mismo encontrar respuestas. El escenario es complicado ya desde hace tres temporadas, período en el que perdió la tarjeta y dejó de recolectar resultados interesantes, tanto que hasta hubo abandonos y molestias en el hombro izquierdo que le agregaron problemas. Quizás pueda mirarse en Phil Mickelson, que a los 47 volvió a triunfar después de cuatro años de sequía. Pero al final, todo depende de uno mismo.

Cabrera corre con una ventaja: es realista y plenamente consciente de que, irónicamente, su juego está desangelado. Por eso lanza un suspiro más resignado que esperanzador y reflexiona sobre lo que le espera: "Va a ser duro porque no estoy pegando bien. El tema está en mi juego corto, de 70 a 80 yardas para abajo. En estos días busco corregirlo con la ayuda de Charlie Epps, a ver si llego un poco mejor". El doble campeón de Majors siempre fue un jugador de sensaciones: "El swing se va y lo mío es puro feeling. El tema pasa por ahí, por volver a sentir aquel juego corto. Ayuda un poco conocer la cancha y el hecho de haber ganado, pero si el juego no está, se me va a hacer difícil. Es un desafío", reconoce.

Ángel Cabrera, junto con su caddie Tony Navarro
Ángel Cabrera, junto con su caddie Tony Navarro Fuente: AFP

¿Y qué dicta la mente cuando un golfista observa que su juego se evapora y no vuelve a ser como el de antes? "Bueno, es una suma de todo -comenta el Pato-. Cuando empezás a pegar mal vienen las dudas y ahí las cosas se ponen más difíciles. Es normal que cuando la cabeza no funciona, no funcione nada". A su alrededor empieza a tomar cuerpo ese latiguillo exitista que lo señala y lo sentencia: "Está acabado". Cabrera no se preocupa en contrarrestar esa idea: "Si se miran mis resultados de los últimos años, es para que la gente piense eso. Pero si sigo acá es porque creo que todavía puedo dar; si no, cuelgo los guantes".

Su futuro profesional se proyecta sin cambios respecto de lo que pensaba hace unos años; no se alteró pese al bajón cada vez más pronunciado: "Nooo, obviamente que el gusto por el golf se mantiene. Es que es difícil quedarme en mi casa. Hay que seguir compitiendo: me queda un año y medio antes de llegar al Champions Tour y haré lo que se pueda. Esto tiene que mejorar, tengo que volver al juego de antes. Para un golfista es muy complicado alejarse así nomás, es el golf el que te aleja y te dice basta".

Mientras tanto, la vida extragolfística. Su alegría se sustenta hoy por los mellizos que tuvo recientemente la mujer de su hijo mayor, Angelito. Y paralelamente a su condición de abuelo, la denuncia penal vigente por presunta violencia de género de su pareja, Cecilia Mana. "Estoy tranquilo y sé lo que pasó, solo queda esperar que los tiempos judiciales sigan su curso", menciona Cabrera. Más atento a la Justicia de Córdoba, ahora se enfoca en su Major favorito y en la posibilidad de relanzarse. No sería el primer veterano en destacarse: sin ir más lejos, Kenny Perry, con 48 años entonces, le peleó mano a mano el playoff al cordobés en el Masters 2009.

La ficha personal de Cabrera en el Masters

  • Mejor ubicación: 1º en el Masters 2009
  • Primer/último año en Augusta: 2000/2017
  • Torneos jugados: 18
  • Cortes superados: 13
  • Vueltas jugadas: 62
  • Dinero ganado en Augusta: US$ 3.507.257
  • Promedio de score por vuelta: 72,31 (par 72)
  • Ronda más baja: 66 (R1, 2001)
  • Ronda más alta: 79 (R1, 2017)
  • Vueltas bajo el par: 28

Aquel triunfo en el Masters 2009

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