Lara Jacobs

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION
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4 de abril de 2018  

La suiza Lara Jacobs aprendió de su padre el número que paraliza al público de Amaluna, el último show del Cirque du Soleil. Ella no lo sabe, pero construye, lenta y precisa, una metáfora de la Argentina. En un cuarto de hora, el sonido de su respiración alimenta la tensión. Es lo único que quiebra el silencio mientras levanta con un pie una rama seca de palmera y la apoya sobre otra que tiene en una de sus manos. La dificultad crece a medida que suma más ramas a esa trama. No es fácil y es parte de su arte saber hacerlo notar. El peso que soporta aumenta cada vez que añade un pedazo de madera. Queda la última rama sobre la pista y la Reina del Equilibrio ya tiene montada su estructura con forma de punta de flecha. La hace girar, provocativa. A la construcción todavía le falta algo. Lara exhala y levanta la última rama, aunque esta vez no la coloca sobre las otras; la apoya sobre el piso, vertical, para que así sostenga a las demás. Lara toma distancia para contemplar su obra terminada.

La metáfora de las crisis argentinas está a punto de explicarse. Se armó pieza sobre pieza, parece un milagro, pero en verdad fue un gran esfuerzo paciente y coordinado. Pero es precario. Y Lara lo demuestra. Saca la rama más pequeña y todo vuelve a derrumbarse.

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