La despedida interminable

Pablo Gianera
Pablo Gianera LA NACION
(0)
4 de abril de 2018  

Fuente: LA NACION

Lo propio de las estaciones de tren es lo siguiente: alguien se va y alguien se queda. Esta evidencia muy obvia tiene un correlato sentimental: hay inevitablemente una despedida. Aun cuando, como pasa en esta noche en la Gare du Nord de París, el hombre esté solo, terminará, incluso sin quererlo, despidiéndose de alguien o de algo, acaso de la ciudad misma. Las estaciones de tren, igual que antes los puertos (pero ya casi nadie viaja en barco), tienen una condición de la que los aeropuertos, con su aséptico protocolo del adiós, están privados: la escena de la partida, la lenta lejanía de la estación (para el que se va) y de la formación de los vagones (para quien se queda). Una huelga dejó sin trenes la Gare du Nord, pero las vías vacías duplican el efecto de la partida. Anticipan la separación y lo hacen con los elementos más frágiles de todos: el reflejo intermitente y fugaz de los faroles en el acero, el hombre en el andén un poco fuera de foco, como nosotros.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.