Cómo Martin Luther King cambió la vida de un recolector de basura

Cómo el Dr. King cambió la vida de un recolector de basura

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4 de abril de 2018  • 03:36

Cleophus Smith marchó con el reverendo Martin Luther King Jr. durante la huelga de los trabajadores sanitarios de Memphis de 1968. Con 75 años, es uno de los dos huelguistas que aún trabaja, aunque sufre al ver la realidad de su país: "Si el Dr. King se despertara y viera la situación actual, no estaría para nada contento".

Hoy es el aniversario de la muerte de Luther King quien se convirtió en un referente y modelo para Smith: "Me enseñó mediante su humildad y liderazgo. Me dije que quería ser como él". Aún recuerda la sorpresa que sintió cuando se enteró que los ayudaría con la huelga que realizó junto a 1300 colegas cuando, en 1968, se produjo lo peor: dos hombres murieron aplastados por la compactadora de un camión. "Estabamos decididos a organizar un sindicato y a hacer justicia", lanzó.

En los años '50 y '60, la recolección de residuos en Memphis era una tarea casi exclusiva de hombres negros que padecían día a día un ambiente de trabajo "agotador y peligroso". Comenzó en esta labor cuando tenía 24 años bajo muy malas condiciones laborales. "Después de tres semanas, cuando recibí mi primer cheque rompí en un llanto", confesó.

Por eso, en la huelga reclamaban por los bajos salarios, pedían recibir un trato justo y que se dignifique su trabajo y cuando King se sumó por fin sintieron "que había alguien al que le preocupaban" sus problemas. Y recordó que, en su discurso, el Dr. King les dijo: "El Señor me permitió subir a la cima de la montaña y mirar hacia la tierra prometida. Tal vez no llegue ahí con ustedes pero llegaremos a la tierra prometida".

El 4 de abril de 1968, el día después del discurso, Martin Luther King Jr. fue asesinado en el balcón de su hotel. "Fue un día de silencio", describió Smith quien reconoció que la muerte de su referente "fue una de las razones por las que el alcalde Loeb firmó el decreto del sindicato" por el que no solo obtuvieron un aumento de los salarios sino que también recibieron otros beneficios. Sin embargo, tenían un sabor amargo. "Obtuvimos lo que queríamos pero, al mismo tiempo, perdimos al gran líder".

Hoy, los trabajadores sindicalizados de residuos sólidos de Memphis ganan un promedio de 17 dólares por hora. "Las cosas son como son hasta que alguien se arremanga y sale a luchar", resumió Smith.

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