Aumentó el giro de fondos a provincias para atender a docentes y jubilados, pero cayó la inversión

Fuente: Archivo
Pablo Fernández Blanco
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4 de abril de 2018  • 11:28

Tras el acuerdo fiscal que se firmó en diciembre del año pasado entre la Casa Rosada y casi todas las provincias, el Gobierno aumentó en los primeros dos meses de 2018 la transferencia de recursos a estas últimas para atender los denominados gastos corrientes (entre los que se destacan los salarios), que representan sus necesidades más inmediatas. Pero en el mismo movimiento redujo los fondos para inversión, otra tendencia que se sostiene desde la última parte de 2017 y por la que ya alzaron la voz algunos gobernadores.

Según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), entre enero y febrero de este año las provincias y los municipios recibieron $17.535 millones en concepto de transferencias. Esa cifra representa un 18% más que en el mismo lapso del año pasado, pero está por debajo de la inflación del período (25,4%, según el Indec), de manera que se trata de una reducción en términos reales.

El destino de los fondos parece indicar con claridad las urgencias de las provincias. Las denominadas transferencias de gastos corrientes crecieron más del 59 por ciento. Se trata de partidas destinadas a atender los gastos cotidianos de la administración, como los salarios, que no dejan una huella a largo plazo, a diferencia de lo que ocurre con las obras de infraestructura o las inversiones en general.

Al primer saco llegaron hasta febrero pasado $10.844 millones, $4000 millones más que en la misma etapa de 2017. La mayor partida se destinó al rubro Educación (fueron $4700 millones, casi todos al nutrir el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID, que cobra relevancia en cada discusión paritaria), $3000 millones para atender las cajas de seguridad provinciales (128% más que el año pasado) y los frutos -desde la mirada de los gobernadores- del acuerdo Nación-Provincias, por los que llegaron $1442 millones.

La Casa Rosada, sin embargo, retrajo el financiamiento para inversiones (englobadas bajo los llamados gastos de capital), al menos en la primera parte del año, con una reducción de 17,2% en las partidas ($6.690 millones, casi $1400 millones menos que en el mismo período de 2017).

Las mayores partidas estuvieron a cargo del Ministerio del Interior, que maneja Rogelio Frigerio, y estuvieron destinadas a la construcción de viviendas ($2500 millones) y el mejoramiento del hábitat ($1300 millones). También se destinaron fondos por varios millones al tendido de rutas y al control de recursos hídricos.

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