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Cor@zones

Treinta días y treinta rosas para conquistar a una mujer

Señorita Heart
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6 de abril de 2018  • 00:46

Definitivamente, 1998 resultó un mal año. Después de incansables tensiones, la relación de Maxi, larga y compleja por demás, había llegado a su fin. Atrapado en un vínculo intenso, todo había concluido de la peor manera posible, dejándolo absolutamente devastado. Así, sin más ganas de nada, sus días transcurrieron en un pasearse cabizbajo, autómata y deprimido, con la certeza de que le iba a resultar difícil volver a sonreír.

Pero Maxi tenía 23 años y no quería dejarse vencer. Por eso, entre fiestas y distracciones, pudo superar esa tristeza que creyó eterna. A fin de cuentas, y a su edad, nada era más importante que las salidas, los amigos y viajar.

Aparte, 1999 podría resultar un año mejor. Tal vez en enero, todo fuera a cambiar.

Con tan solo una mirada

"Y lo hizo de una manera increíble", cuenta Maxi. "Un día de enero del año 99, fui a trabajar a un shopping. Yo era encargado de una zapatería. ¡Era domingo! ¡Nada más horrible que ir a trabajar un domingo, y más con sueño de resaca de la noche anterior! Ese día caminé hacia el local como un zombie cuando, a través de los lentes de sol pude ver a una mujer hermosa, única. Recuerdo que nos miramos profundamente, de manera muy especial. Fue algo fuera de lo normal".

Maxi llegó al local sobrexcitado y arrastró a todos sus compañeros hacia el pasillo, con el único y fundamental propósito de señalarles a esa bellísima promotora y decirles: "Esa chica va a ser la madre de mis hijos. Mi mujer para siempre".

Una de sus compañeras estalló en carcajadas, y el resto ni le llevó el apunte.

Al día siguiente, sin que ella supiera el origen, Maxi le envió una rosa a través de un seguridad del shopping. Y al otro día, una nueva de la mano de otra persona. "Siempre pedí que no le dijeran de quién provenían", explica Maxi, divertido.

Fueron 30 rosas, en 30 días de corrido.

Así de simple, así de increíble...
Así de simple, así de increíble...

El día treinta y uno

Los 30 días y las 30 rosas habían llegado a su fin y, tal como lo había planificado, Maxi debía revelar su identidad. Le había resultado sencillo y atrapante jugar a ser aquel hombre misterioso y ahora, que la fantasía tenía que ceder para darle paso a la realidad, su corazón estallaba de nervios.

"Pero tomé coraje y el día 31, desde mi local, llamé al stand donde trabajaba ella y simplemente pedí por la chica de las rosas", revela Maxi.

Y como el misterioso hombre de las rosas ya era famoso, automáticamente, la compañera de trabajo de la bella promotora le pasó el teléfono y él le escuchó su voz por primera vez. "Le pregunté si le habían gustado las rosas y si tenía ganas de conocerme, que tenía un alfajor para regalarle", cuenta Maxi.

Fernanda, ese era el nombre de la mujer de sus sueños, con una sonrisa pegada a sus labios, le dijo que 30 rosas en 30 días le habían despertado mucha curiosidad y suspenso, y que quería aceptar el alfajor. "Te espero en el segundo piso, en la cafetería", le dijo Maxi, "Y espero poder regalarte muchas rosas más".

Le había resultado sencillo y atrapante jugar a ser aquel hombre misterioso.
Le había resultado sencillo y atrapante jugar a ser aquel hombre misterioso.

Escuchar al destino

"Y así fue. Subí muy nervioso. Es que realmente no podía entender todo lo que sentía, todo el amor que tenía por alguien que nunca había conocido", confiesa, "Cuando llegué nos miramos como aquel domingo de enero, el día que nos vimos por primera vez. Le di el alfajor y no me salió ni una sola palabra", continúa.

"El destino tiene sus cosas, creo. Y pienso que a veces nos habla y algunos logramos escucharlo. Ella me miró a los ojos, agarró el alfajor de entre mis manos y me dijo: Lo único que quería era que fueras vos".

Hoy llevan 19 años de casados y tienen 3 hijos. Así de simple, así de increíble.

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar

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