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Allanan empresas de la pareja y de un amigo del exjuez Oyarbide

Hernán Cappiello
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4 de abril de 2018  • 18:29

Tres sociedades supuestamente vinculadas a la pareja y a un amigo del exjuez federal Norberto Oyarbide fueron allanadas por la Justicia en una causa donde se lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.

En los procedimientos se secuestraron facturas y documentación, que serán analizadas por el fiscal Jorge Di Lello, quien pidió los allanamientos ordenados por el juez federal Sergio Torres, dijeron fuentes judiciales a La Nación.

Los personajes investigados son, además de Oyarbide, su pareja el ex árbitro de básquet Claudio Blanco y el empresario Ariel Roperti.

Esta causa se inició por una investigación preliminar que realizó el fiscal José María Campagnolli, quien sospecha que Claudio Blanco, y Roperti son testaferros del magistrado jubilado. Las sospechas del fiscal fueron avaladas por la aparición de sociedades de Blanco y Roperti que comparten domicilios y socios, viajes coincidentes de los tres al extranjero y el incremento patrimonial de los hombres cercanos a Oyarbide de 2010 a la fecha. La investigación preliminar destaca que, desde 2010, cuando Oyarbide blanqueó en una entrevista con la nación su relación con Claudio Blanco, el patrimonio del ex árbitro de básquet creció significativamente, mientras Oyarbide, según sus declaraciones juradas, tiene poco y nada.

Campagnoli señaló en su investigación que desde 2010 Blanco se convirtió en empresario e integra tres sociedades: Cuasares, Consorcio Creba y Krakenlab. Los domicilios donde están constituidos esas empresa fueron allanados por la policía de la Ciudad que secuestró documentación y facturas.

Cuasares se dedica a la informática, y la denuncia señala que la empresa está formada por personas a las que conoció en el spa Colmegna, que frecuenta con el ex juez. Creba se dedica a la generación de energía a través del tratamiento de residuos urbanos. Hay otras siete empresas radicadas en el mismo domicilio de Creba, Florida 656, apartamento 205. Hay otras cuatro firmas en otro edificio vecino, declarado domicilio fiscal. La tercera empresa, Krakenlab, comparte domicilio con Creba, pero no opera.

El dato que inició esta investigación fue la costumbre de Oyarbide de instalarse en la parrilla El Mirasol, de Puerto Madero, en un reservado, a mediodía, donde recibía invitados y almorzaba. Acondicionó el lugar con objetos de su despacho, incluidos candelabros de cristal, muebles Luis XVI y una frapera tallada que le regalaron sus ex colegas de Comodoro Py 2002 cuando cumplió 20 años de juez. En ese reservado, separado por un cortinado color vino tinto, había una araña y pinturas. Campagnoli interrogó a los mozos, que le dijeron que Oyarbide pagaba sus almuerzos, y pidió ser atendido por Matías, el mozo más joven del plantel.

En contraste con su estilo de vida, en su declaración jurada de 2013 el ex juez sólo registró un departamento de Recoleta, una caja de ahorro con 110.000 pesos y 65.000 dólares.

En esa declaración no incluyó los bienes de Blanco, que ya era su conviviente. En Migraciones, cuando regresaron al país tras un viaje, declararon el mismo domicilio.

Si un lado del triángulo es Oyarbide y el segundo es Blanco, el tercero es el empresario Ariel Osvaldo Roperti, señalado en la investigación de Campagnoli como la persona que se cruza con socios y empresas de la pareja del ex juez. Roperti comparte con Jorge Bladimisquy y Ariel Feur participación en la sociedad Grupo Florida Inversiones, el Mirador de Caviahue y Playa las Araucarias. Dos de ellas están radicadas en el mismo domicilio que Consorcio Creba, una de las empresas de Blanco.

La ex esposa de Roperti, María Martha Cavallaro, declaró en una entrevista que el trío se conoció en Los Mirasoles y que merced a esa amistad Blanco y Oyarbide llegaron a ser padrinos de sus hijos. Dijo que tras relacionarse con el ex juez Roperti expandió su patrimonio y que su exmarido trabajaba para Oyarbide a través de Blanco.

Un trabajo realizado por Campagnoli estableció que el trío realizó al menos tres viajes al extranjero junto con Cavallaro y sus hijas. Incluso en otros viajes fueron acompañados por otros socios. Roperti vivía con su ex mujer en el country Abril, pero tras su divorcio se mudó a un lujoso departamento del hotel Faena, de Puerto Madero. Cavallaro le reclama en el juicio de divorcio la mitad de ese departamento, valuado en 600.000 dólares; la casa de Abril, valuada en 800.000 dólares, y una casa en Cariló, de 1,5 millones de dólares, además de participaciones societarias y una cuenta que tenían en el exterior.

La mujer dijo que Roperti maneja un Porsche 911, un Mini Cooper o un BMW. Explicó que su auto en 2014 era una camioneta Porsche Cayenne que no está a nombre de Roperti, sino de otra pareja del empresario. Otra Porsche Cayenne está a nombre de la consultora Mams, de Roperti, y él está autorizado a manejarla. En el Registro Automotor sólo figura como dueño de un viejísimo Fiat 128.

Roperti figura ante la AFIP como socio de cuatro empresas. En tres de ellas tiene como socios a Bladimisquy y Feuer. Estos dos últimos son a su vez socios de Blanco en Creba.

"Aquellas personas que se acercan al círculo íntimo de Norberto Mario Oyarbide tras algún tiempo ven transformada su realidad económica con un crecimiento patrimonial y financiero que no guardaría relación con su estado anterior", dijo Campagnoli. Blanco conoció mundo con Oyarbide: hasta 2010 nunca había salido del país y ahora tiene 13 entradas en Estados Unidos. Roperti también empezó a viajar. Entre 1993 y 2009, en 16 años, salió del país 22 veces, pero entre 2010 y 2016, en seis años, salió del país 48 veces.

Campagnoli concluyó que "Blanco utiliza y hace valer la relación personal que mantiene con Norberto Mario Oyarbide y su consecuente influencia sobre él -sea esto último verdadero o falso- ante terceras personas con objeto de obtener un beneficio personal. Estas maniobras espurias las realizaría con la colaboración de las gestiones que le brinda Ariel Osvaldo Roperti merced a su notorio conocimiento del mundo empresarial". Y por eso pidió investigarlos como presuntos testaferros del ex juez, a quien acusó de enriquecimiento ilícito.

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