Nicolás Massú: "El favoritismo de la Argentina era mucho más grande"

Nicolás Massú, capitán de Chile a 18 años de la tristemente célebre "serie de los sillazos"
Nicolás Massú, capitán de Chile a 18 años de la tristemente célebre "serie de los sillazos" Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Sebastián Torok
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5 de abril de 2018  

SAN JUAN.- Nicolás Massú ostenta un valioso currículum. Fue N° 9 del mundo en 2004 y, ese mismo año, logró dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, en single y dobles, junto con Feña González. Nacido en Viña del Mar hace 38 años, posee un fuerte vínculo con la Argentina. Fue en Buenos Aires donde ganó su primer ATP, en 2002. "Me formé entre Chile y Argentina. Soy un agradecido de todo lo que me han dado: entrenadores, psicólogos, preparadores físicos. Entre mi país y Argentina me hicieron crecer como jugador", le dice a LA NACION el capitán, desde 2014, del equipo chileno de Copa Davis, rival albiceleste del viernes y sábado próximos, en el estadio techado Aldo Cantoni, por la 2ª rueda de la Zona Americana 1. Massú participó, además, de la penosa y última serie entre ambos equipos: en 2000, suspendida por los "sillazos". Massú y Mariano Zabaleta disputaban el cuarto set del segundo punto (el tandilense estaba 2-1 en parciales y 3-1 en games), cuando todo se desmadró. Ante la inminencia de la serie, el recuerdo es inevitable.

"Fue algo que se fue de las manos y hasta el día de hoy no entiendo qué pasó. Yo estaba jugando contra uno de mis grandes amigos y fue triste. Los dos fuimos perjudicados, los países fueron perjudicados y fue por culpa de poquita gente que no entendía nada. Había un clima extraño, hacía poco se había jugado un partido de fútbol y había un ánimo de revancha [10 días antes de aquella serie jugada en abril de 2000, el seleccionado nacional venció 4-1 a Chile, en River, por las eliminatorias para el Mundial 2002]. Pero ni me quiero acordar. Es como que fue en otro momento de mi vida; era muy joven, ni siquiera vale la pena comentarlo porque estoy seguro que hay un gran respeto de Chile a Argentina, tenemos gran admiración por ustedes", comenta Massú, sin ocultar las heridas.

-En esta serie se esperan 4500 argentinos y 500 chilenos en el estadio. ¿Temés algún conflicto?

-Cero, cero. Cero porque Chile y Argentina tienen historia de que las cosas han funcionado bien y aquello fue una cuestión que aun nadie entiende. Fui tantas veces a jugar a Argentina, me han tratado de la mejor manera, mis mejores amigos son chilenos, argentinos y españoles, siempre estoy yendo a Buenos Aires. Argentina es como mi segunda casa. Soy un agradecido de todo lo que aprendí allá. Es una serie que me motiva, porque para crecer como equipo tenemos que medirnos con los grandes rivales y Argentina lo es.

-Luego de aquellos severos incidentes en la Copa Davis, ¿te costó volver a enfocarte en el circuito?

-Tenía apenas 19 años, las cosas positivas y negativas eran nuevas y las vivía y las trataba de superar. A los meses que pasó eso yo estaba viviendo en Argentina. A los 20 años llegué a entrenar con Gabriel Markus, entonces es como que pasó, ya estaba y fue como una cuestión externa que no se pudo manejar y que nos afectó a todos.

-¿Volviste a ver imágenes?

-No, no las veo nunca. Sé que están en Youtube, creo que hay un reportaje mío, pero no quiero verlas porque me dan tristeza.

-Tus jugadores te describen como un apasionado, que vive los partidos con euforia. ¿Es difícil quitarte el traje de jugador?

-Cada uno tiene su personalidad y yo trato de ser la persona que siempre fui: lo vivo con la misma pasión, con la misma euforia y con el mismo respeto de siempre al representar a mi país. Ahora estoy en otra vereda, en la de capitán. Antes el que jugaba los puntos y el que corría era yo; ahora yo estoy sentado en la silla, pero a la vez trato de jugar el partido con mis jugadores, acompañarlos. Tuve grandes entrenadores y trato de tener una conexión importante con mis jugadores; con algunos de ellos compartí equipo. Con los más grandes yo jugué Copa Davis y pasé a ser capitán de ellos. Es una linda experiencia. Anuncié mi retiro en agosto de 2013 y a los pocos meses me dieron la posibilidad de ser capitán; fue muy rápido. Yo pensaba serlo algún día, pero no tan pronto. Pero fue un buen momento para aceptar: tenía jugadores jóvenes y tenía energía.

Massú, durante una de las prácticas del equipo chileno en el Cantoni
Massú, durante una de las prácticas del equipo chileno en el Cantoni Crédito: Sergio Llamera/Prensa AAT

-¿Qué expectativas tienen para esta serie?

-Que juguemos ante un rival que hace poco más de un año ganó la Copa Davis, ante miles de personas en contra en un estadio grande y por televisión, independientemente del resultado final, es muy bueno. Tenemos un equipo muy joven y nos sirve de experiencia para el futuro inmediato. Uno siempre quiere ganar y ojalá que así sea, pero Argentina es una potencia mundial. Vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo. Obviamente que Argentina es favorita. Pero el favoritismo se termina cuando uno entra en la cancha y más en la Copa Davis. Sabemos que nuestro único objetivo es volver a estar en el Grupo Mundial, ojalá que sea más pronto que tarde. Ahora, si el resultado contra Argentina no es positivo, sabemos que la perspectiva en el tiempo es muy buena. Hace algunas semanas, a lo mejor, el favoritismo de Argentina era mucho más grande que ahora. Los resultados de Nico (Jarry; actual 64°) y que Christian (Garín; 217°) esté ganando más partidos, hace que haya un poco más de visión sobre nuestros jugadores. No muchos países pueden tener tres, cuatro, cinco o seis jugadores para la Davis como Argentina. Yo aprendí mucho en mi carrera cuando observé cómo los deportistas argentinos se enfrentan y toman el deporte.

-¿Observás en Jarry a un futuro top 10?

-Nico tiene cualidades que quizás en Sudamérica no se ven mucho. Mide dos metros, como Juan Martín del Potro. Se mueve bien para su altura, es rápido, tiene buenos golpes, es parejo de los dos lados, saca bien, es maduro. Hace un tiempo estuvo entre los mejores 200 y tuvo una lesión en la muñeca que lo frustró y le hizo perder un año. Estaba segurísimo de que en cualquier momento daría el salto. A mí me llamó la atención el año pasado cuando pasó la qualy de Roland Garros y un mes después consiguió lo mismo en Wimbledon. Empezó a ganar challengers, se bancó la presión de ganar el Challenger en Santiago en noviembre. Es jugador distinto. Estoy contento porque cuando sale uno, contagia al resto. No sólo por el tenis chileno, sino por el de Sudamérica. Los argentinos están acostumbrados a sacar tenistas, pero al resto de los países les cuesta más. Es una gran noticia que el tenis sudamericano siga sacando jugadores. Hace quince años, el circuito estaba lleno de latinos, todos los fines de semana había finalistas y ya no tanto. Por eso es muy importante que haya cantidad y variedad.

Massú, en la conferencia de prensa del equipo chileno
Massú, en la conferencia de prensa del equipo chileno Crédito: Sergio Llamera/Prensa AAT

-¿Qué lectura hacés de la gran evolución de Diego Schwartzman?

-Me acuerdo de haberlo visto hace un par de años entrenando en un challenger y me llamó la atención cómo le pegaba a la pelota y lo sólido que era; hablo de cuando estaba 300 del mundo. Pero los argentinos tienen una mentalidad y afrontan el deporte con tanta seriedad, que no me sorprendió, porque yo lo viví. Estuve entrenando en el Cenard cinco años y vi cómo se matan entrenando. Vi la seriedad con la que enfrentan las cosas sin los mejores recursos y cuando yo volvía a Chile decía: ‘Así hay que entrenar, así se hacen las cosas’. En el tenis nadie te regala nada. Schwartzman es un tipo que le gana a la vida. Conozco muy bien a Chela, que fue un tipo súper disciplinado. También conozco a su otro entrenador, Leo Olguín. Diego es un ejemplo a seguir y demuestra que cuando uno se propone algo en la vida lo puede lograr. Es un ejemplo para los niñitos que están atrás.

-¿Pensás que Del Potro puede alcanzar el N°1?

-Cuando ganó el US Open yo pensé que ahí tenía la posibilidad de serlo. Y perfectamente podría haber tocado el numero 1 si no se lesionaba. Cuando los jugadores buenos de verdad se enfrentaban con Del Potro, independientemente de no tener su mejor ranking, lo respetaban. Se ve que no tiene miedo a ganar, tiene coraje, un tenis completísimo y teniendo todos los problemas que tuvo, así y todo, posee muchas posibilidades de seguir creciendo en el ranking.

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