El infatigable 7 bravo: la Copa Libertadores le sienta bien a Cristian Pavón

El festejo de Cristian Pavón tras anotar el único gol frente a Junior
El festejo de Cristian Pavón tras anotar el único gol frente a Junior Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Franco Tossi
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5 de abril de 2018  • 08:57

Volvieron las noches de Copa Libertadores . Volvieron las noches de Copa de Cristian Pavón . Ese 7 bravo que siempre fue importante para Guillermo Barros Schelotto . Desde que se hizo cargo de la dirección técnica, hace dos años y un mes, le dio un absoluto protagonismo. Lo apoyó cuando las cosas no le salían bien y los hinchas no confiaban en él. "Para mí jugó bien", fue la respuesta del Mellizo durante meses, ante algún cuestionamiento hacia el delantero. Esa confianza tuvo premio: ahora es uno de los más reconocidos del equipo. Más aún después de la victoria ante Junior de Barranquilla (1-0) en la que abrió un partido que estaba cerrado, dejando en claro que este certamen es cosa seria para él: volvió a ser importante, como en los encuentros de la edición 2016 que lo convirtieron en un jugador temible.

Era un trámite imprevisible. Los colombianos no atacaban, pero cuando tenían la posesión agrupaban gente en ofensiva sin lastimar a un Boca que tampoco se animaba a aprovechar los espacios que el rival le dejaba. Apenas alguna insinuación, pero nada abrumador. Hasta que a Kichán le llegó una pelota por izquierda (pase de Pablo Pérez a Emmanuel Mas y habilitación del lateral izquierdo al Nº 7), sector que ocupó por la titularidad de Cristian Espinoza, e hizo de las suyas: enganchó hacia su mejor perfil y la colocó en el segundo palo para el delirio de la Bombonera.

El gol de Pavón

No solo fue el gol. También mucho sacrificio, algo que para Guillermo es vital cuando utiliza su esquema predilecto (4-3-3) y que la parcialidad boquense valora mucho. Por momentos, incluso apareció por detrás de Mas para ocupar espacios, recuperar pelotas y hasta para hacer los relevos en momentos necesarios.

Está claro que la Libertadores le sienta bien al punta de 22 años. Lo activa y motiva. Boca puede estar tranquilo: supo ser determinante en el 2016 y en la noche de miércoles mostró que quiere serlo nuevamente. En aquella que terminó siendo una mala experiencia para el conjunto de los Mellizos por la olvidable e inesperada eliminación ante Independiente del Valle, el cordobés marcó 4 goles en 8 partidos. Absolutamente todos en momentos importantes: uno a Cerro Porteño en octavos de final, uno a Nacional en cuartos y un doblete en la noche fatídica ante los ecuatorianos, en la que mientras todo era desolación él se iba aplaudido y ovacionado. Aquellos gritos fueron en la Bombonera, donde más se destaca. Y ante los de Barranquilla no fue la excepción.

En el debut en Lima, hace más de un mes, no había podido desequilibrar y por lo tanto el xeneize se fue de Perú sin goles y con un punto. Contexto que obligaba a los de Guillermo a imponerse ante Junior debido a que las próximas dos jornadas coperas serán ante Palmeiras, el rival más difícil de un grupo H que lidera hasta acá el conjunto brasileño, hasta acá, con puntaje perfecto y la valla invicta. Y Pavón, entonces, asumió otra vez la responsabilidad de hacer ganar a Boca en el ámbito internacional.

Los Barros Schelotto se fueron tranquilos. Siguen sin estar conformes, pero con la labor hecha. Y con un "7" que crece cada díate.

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