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11-4-3: Claudio Biaggio y los números que levantaron a San Lorenzo

Ante Independiente, el Ciclón logró otro éxito importante, para satisfacción de su entrenador
Ante Independiente, el Ciclón logró otro éxito importante, para satisfacción de su entrenador Crédito: @SanLorenzo
Fernando Vergara
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5 de abril de 2018  • 15:12

Se abrazó como pudo con sus ayudantes Cristian Manfredi y Alejando Albornoz. Desahogo, descarga. El árbitro Patricio Loustau decretaba el 1-0 de San Lorenzo sobre Independiente y Claudio Darío Biaggio sonreía, mientras sus jugadores celebraban en el área de Nicolás Navarro. Se debía el entrenador una victoria con una actuación como la de anoche. No le sobró nada, es cierto. Pero fue un justo vencedor. También era una cuenta pendiente en 2018 para sus dirigidos, que a pesar de batallar en los primeros lugares de la Superliga no terminaban de convencer a los simpatizantes azulgranas. San Lorenzo sonrió por partida doble en Avellaneda.

Al Ciclón de Biaggio se le reclamaba que ganaba sin jugar bien. En medio de ese debate interno, la lógica parecía indicarle al equipo que había que salir victorioso a como de lugar. Sin embargo, contra el Rojo, San Lorenzo redondeó su mejor tarea en lo que va de este año. Y contó con algunos argumentos que pertenecen al combo que moldea el hecho de jugar bien: superó al adversario, creó ocasiones de gol y brindó solidez defensiva.

En medio de las críticas, los números le dan la mano al DT azulgrana: en su ciclo, desde su debut en la 4ª fecha contra Estudiantes en La Plata (triunfo visitante por 3-1), el Pampa tiene un registro de 11 encuentros ganados, cuatro empatados y apenas tres perdidos (sólo uno en el Nuevo Gasómetro, ante Banfield). Siguiendo con esa tónica, tras un comienzo de 2018 dubitativo, de sus últimas cinco presentaciones se llevó la victoria en tres de ellas y además también mantuvo la valla invicta en los últimos tres partidos. Un panorama que lo deja muy bien parado de cara al objetivo actual: el ingreso a la Copa Libertadores 2019. Eso y bastante más, sumado a la lógica y resurgida ilusión de San Lorenzo, brindan un aire refrescante, positivo, vital. Es saludable que el equipo sume y no acumule preocupaciones. Otro detalle que rubrica el buen momento de la defensa: el Ciclón, junto con Talleres, es el conjunto que menos goles recibió en la Superliga: 11 en 21 partidos. "Contra Lanús e Independiente los jugadores entendieron que había que correr y había que ganar", destacó Biaggio.

Entusiasmo y combatividad nunca le faltaron anoche a San Lorenzo en la visita al estadio Libertadores de América. Pero su mejor momento fue precisamente cuando llegó al 1-0, a los 15 minutos del primer tiempo. Franco Moyano abrió la pelota hacia la derecha para la proyección de Paulo Díaz, que descargó de primera para el medio. Ahí se encendió Rubén Botta. El enganche -que resultó el as de espadas- controló y quedó de espaldas al arco, pero con una pisada se acomodó para sacar un remate de zurda al ángulo.

El Ciclón levanta el pulgar porque Nicolás Navarro responde casi siempre y porque Fabricio Coloccini y Matías Caruzzo se vuelven tiempistas en los quites. La zaga central fue uno de los puntos altos en las últimas tres victorias sin recibir goles (Olimpo, Lanús e Independiente). Además, Nahuel Barrios demostró que aparece como un recambio para tener en cuenta. El paraguayo Robert Piris da Motta corre, mete, obliga y les gana a los volantes rivales. En tanto que Nicolás Reniero y Botta son interesantes variantes para la compañía ofensiva. "Después del partido frente a Huracán vino el repunte del equipo. Les ganamos a Lanús y a Independiente de visitantes, no es poco. El primer tiempo de San Lorenzo fue muy bueno y en la segunda parte el cansancio nos pasó factura. Mejoramos mucho e hicimos todo para ganar el partido. Fue un resultado muy positivo para nuestras aspiraciones", expresó Biaggio.

Para el entrenador azulgrana, la alegría por el envión que arrastra San Lorenzo es tan grande como la fehaciente prueba de que encontró algunas variantes dentro del equipo. Eso lo tranquilizó. Y sonríe cuando piensa que varias de esas caras nuevas se formaron en la cantera del club, un sitio en el que él trabajó 11 años mientras los veía crecer: Gabriel Rojas (que ya traía continuidad desde el ciclo Aguirre), Reniero, Barrios y Moyano. "Necesitábamos de todos. San Lorenzo tiene recambio y los muchachos entendieron los mensajes. Los juveniles están apareciendo con firmeza y los grandes empezaron a entender cuándo hay que correr y cuándo hay que jugar", explicó Biaggio.

El entrenador se rompió la cabeza hasta encontrarle una alternativa a la generación de juego de su equipo: Fernando Belluschi, ausente por una tendinopatía en la rodilla izquierda, se perdió los últimos tres compromisos. Sin embargo, frente al Rojo regresó Botta al equipo titular (estuvo más de un mes afuera por un esguince en la rodilla izquierda) y el ex Tigre resultó la figura del clásico, porque no sólo fue el conductor y ubicó los espacios vacíos, sino que realizó un gran desgaste con alto rédito.

San Lorenzo, como la mayoría, convive con errores y aciertos, disputa varios partidos en uno. En cualquier deporte, se sabe, jugar bien el mayor tiempo posible acrecienta la probabilidad de ganar. Ya atravesó este conjunto una situación que no le resulta desconocida, la de salir airoso sin lucir bien. Algo de eso hubo en este comienzo de 2018. "Si aspiramos a cosas importantes, no va a ser con estas actuaciones", había asegurado Diego Aguirre en agosto del año pasado, poco antes de su salida del club de Boedo. Fue una frase que podría haberse aplicado a este San Lorenzo del trimestre inicial. Por eso, quizás en el abrazo grupal de los jugadores del Ciclón tras la victoria en el clásico -que se prolongó por varios segundos-, se encuentre una explicación a esa euforia por haber sentido que se ganó con justicia. No es poco para un equipo que anda tratando de reconocerse en el espejo.

El Ciclón trepó hasta el segundo puesto de la tabla, con 42 puntos, a ocho del líder Boca. Pero San Lorenzo es consciente de que su batalla se aboca a la Libertadores 2019, a la que clasificarán los cinco primeros del torneo doméstico, más allá de que exista otro atajo para lograr un boleto: consagrarse en la Copa Argentina de este año. El próximo domingo tendrá otro cruce vital, ante Godoy Cruz. Si bien Biaggio no dio demasiados detalles sobre cómo encarará el partido, ya anticipó que habrá rotación porque el miércoles 11 de abril tendrá el debut en la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro. Para Boedo serán semanas de definiciones y la primera vez del Pampa en el ámbito internacional.

Suele ocurrir que el mágico mandato de los resultados cambia los sentimientos y condiciona las sensaciones. Los números le venían haciendo un guiño a Biaggio, que también se llevó de Avellaneda 45 minutos como para que su sonrisa sea doble.

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