Cómo destapar los oídos

Cómo destapar los oídos
Cómo destapar los oídos Crédito: https://pixabay.com
Pablo Seoane
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5 de abril de 2018  • 12:40

Ante la pregunta de cómo destapar los oídos, surge el interrogante en simultáneo de porqué se produce la obstrucción en la zona. La cera o cerumen que se deposita allí es el producto de un proceso normal que se genera por las glándulas sudoríparas modificadas, presentes en el conducto auditivo externo. En rigor, es una sustancia que previene la maceración del conducto, tiene propiedades antibacterianas y posee un PH ácido normal, lo que contribuye al ambiente inhóspito para agentes patógenos.

"Algunas personas producen mucha más cera que otras. La cantidad de cerumen puede variar de acuerdo a las características de cada persona. Las causas son esencialmente genéticas", explica Mercedes Khouri, integrante del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Dr. César Milstein.

Según detalla la especialista, la producción de cerumen puede verse estimulada por otros motivos. Por ejemplo, transitar por una zona polvorienta produce un exceso de cerumen a fin de eliminar el polvo. Además, cualquier objeto introducido en el oído suele provocar una secreción como mecanismo de defensa. Sobre todo si se queda de manera prolongada, como sucede con los auriculares o los audífonos. "Una limpieza demasiado frecuente (con un hisopo) podría producir también el efecto contrario y provocar una secreción excesiva de cerumen.", precisa Khouri.

La cera de los oídos solamente debe sacarse si causa síntomas como disminución de la audición, malestar o taponamiento del oído. Si existe dolor, el paciente tuvo alguna vez problemas de irrigación, padeció una perforación del tímpano, tiene antecedentes de una intervención en el oído, reciente de herida o traumatismo, es preciso acudir a un centro de salud lo antes posible.

Sin embargo, ante obstrucciones de cerumen leves o para aliviarse antes de recurrir al especialista, hay una serie de medidas que pueden propiciar que se disminuya la cantidad de cera o, incluso, destapar el oído:

Agua y sal. Echar una cucharada de sal (5 g) en una taza que contenga unos 125 ml de agua y revolver hasta que quede bien disuelta. Luego, humedecer un trozo de algodón con la mezcla y dejar caer algunas gotas del líquido en el oído. Mantener la cabeza inclinada durante unos 3 minutos para que el agua llegue al interior. Después realizar el movimiento inverso para que drene y limpiar la parte exterior para remover la cera blanda.

Inyectar solución de agua estéril con una jeringa. Para este caso, se requerirá de la ayuda de otra persona que tenga buen pulso para que inyecte el líquido en el interior del oído tapado. Utilizar agua estéril, si es posible tibia e inyectarla con una jeringa de manera sostenida, sin darle demasiado impacto al introducir la sustancia. En un rato, el cerumen caerá.

Gotas de agua oxigenada. Colocar en un recipiente -como una taza o un vaso- agua tibia y agua oxigenada (utilizar peróxido de hidrógeno al 3% o menos) en partes iguales. Luego con un gotero llenar el oído afectado y dejar actuar por un período de 3 a 5 minutos, después inclinar la cabeza para sacar el líquido y enjuagar el oído con agua tibia.

Té de manzanilla. Mojar un algodón en una infusión de manzanilla , luego echar 3 gotas adentro del oído y dejar el liquido allí unos 20 minutos con la cabeza inclinada. Finalmente, incorporarse, de esta forma se ablandará la zona.

Gotas óticas. Las gotas anticeruminosas suelen ser recomendadas por los especialistas para los casos en los que el oído está muy tapado. El objetivo es que la zona se ablande como para que posteriormente el otorrinolaringólogo lo termine de extraer a través de la otoaspiracion, un procedimiento sencillo que se realiza en consultorio, en el que se extrae la cera del conducto auditivo externo mediante aspiración y bajo visión microscópica. Sin embargo, si el cerumen es leve, puede deshacerse con la sola aplicación de la sustancia otológica. Deben echarse 4 o 5 gotas, 4 veces al día. Se aconseja, no colocarse ningún algodón ni utilizar hisopos en el oído.

Precauciones generales. El hisopo no sirve para limpiar la cera del interior del oído. Por el contrario, "esta maniobra puede introducirla a mayor profundidad, compactarla como un tapón o incurrir en el riesgo de perder el algodón en el oído", explica Mercedes Khouri. Y añade que estos utensilios deben reservarse para la limpieza de los pliegues de la oreja y el pabellón auricular. "Tampoco nunca sacar pedazos de cera con palillos de madera u otros elementos. En general, porque empujan la cera hacia dentro y con estos objetos también se puede dañar el conducto auditivo. Y ante cualquier duda siempre consultar a un especialista", concluye la profesional que se desempeña en el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Dr. César Milstein.

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