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Fracasa en Italia la primera ronda de consultas para formar gobierno

El presidente italiano, Sergio Mattarella, en la sede de gobierno
El presidente italiano, Sergio Mattarella, en la sede de gobierno Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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5 de abril de 2018  • 14:16

ROMA.- Tal como se esperaba, hubo fumata negra hoy, al terminar una primera ronda de consultas entre el presidente de Italia, Sergio Mattarella, y las principales fuerzas políticas del país.

"Hasta hoy no se registra ninguna posibilidad de formar un nuevo gobierno", admitió Mattarella, que cerró esta tarde dos jornadas de consultas marcadas por el desacuerdo total y la imposibilidad de armar una alianza capaz de formar un nuevo Ejecutivo. "Hará falta más tiempo para los partidos, como ellos mismos me pidieron y hará falta más tiempo para evaluar", dijo el jefe de Estado, que anunció que se hará una nueva ronda de consultas la semana que viene "para verificar la posibilidad de acuerdos que al momento no se registran".

Mattarella, figura que deberá resolver el rompecabezas de la situación de ingobernabilidad en la que ha caído Italia después de las elecciones del 4 de marzo pasado, aludió así al hecho de que ninguno de los ganadores de la contienda electoral obtuvo los votos suficientes como para formar una mayoría de gobierno.

Luigi Di Maio, candidato del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), el partido que más consensos obtuvo (32%), pretende ser el próximo primer ministro. Pero para ello necesita de un aliado. Al salir hoy del Palacio del Quirinale -sede de la presidencia-, Di Maio, de 31 años, reiteró que esta dispuesto a sellar un "contrato de gobierno" con la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini-el otro gran ganador de las elecciones, cosechando el 17%-, o con el Partido Democrático (PD, el gran perdedor), de centroizquierda, excluyendo, así, al partido del ex premier, Silvio Berlusconi, considerado un personaje impresentable por los "grillini".

"Nosotros le proponemos a estas dos fuerzas políticas un contrato sobre el modelo alemán para que se comprometan ante los italianos sobre las cosas para realizar", dijo Di Maio, que recordó que el M5E "no es ni de derecha, ni de izquierda y por lo tanto podemos conversar con aquellos que quieren hacer cosas y mejorar la vida de los italianos".

Di Maio negó haber querido romper la coalición de derecha liderada por Salvini, que incluye a Forza Italia, de Berlusconi y que, junto a otros partidos, cosechó el 38% de los votos. "Pero yo no reconozco a la coalición porque tienen ideas totalmente opuestas sobre el M5E y es por esto que nos dirigimos solamente a la Liga Norte y al PD", aseguró. El PD, que sufrió la peor derrota de su historia, se encuentra dividido, como siempre, entre quienes quieren quedarse en la oposición y quienes, en cambio, quieren negociar con los "grillini".

Salvini, quien al parecer estaría dispuesto a formar una "diarquía" con Di Maio, dejándole a él la jefatura de gobierno, por su parte, se mostró dispuesto a negociar con el M5E. "No hace falta un científico para entender que otras soluciones serían improvisadas", dijo. "Tendré contactos en los próximos días, también formales, para encontrar una solución", agregó, al asegurar asimismo que de no hallarse un "equipo", la única solución sería volver a las urnas. "Una perspectiva que no auspiciamos, pero que no tememos", dijo.

Berlusconi no ocultó su rabia ante el veto puesto sobre su persona por Di Maio. "No a un gobierno del populismo, del odio, del pauperismo, del justicialismo", dijo el Cavaliere, de 81 años, al hablar con la prensa luego de su reunión con Mattarella. El magnate -que pese a no poder ser candidato, representó a Forza Italia en la consulta, se manifestó listo a sellar alianzas, pero partiendo de la alianza de centroderecha y de Salvini como candidato a primer ministro.

En un marco imposible, los sondeos indican que de convocarse de nuevo a elecciones con la misma ley electoral, el escenario volvería a ser el de la ingobernabilidad. Por eso también se habla de la hipótesis de formar un "gobierno de objetivo", cuya meta sería aprobar una nueva ley electoral con un premio de mayoría para el ganador, para luego volver a las urnas.

Más allá de los jueguitos, Italia necesita aprobar su presupuesto trianual en breve. Y Mattarella, apunta a tener un nuevo gobierno en junio. Italia, con una deuda pública altísima y los mercados que podrían ensañarse, en efecto, no puede permitirse vivir mucho tiempo en el limbo. Y se espera que tenga un gobierno formado el 28 y 29 de junio, cuando el Consejo Europeo, marcado por el eje franco-alemán, deberá tomar decisiones en temas clave como el derecho al asilo de los inmigrantes y el futuro del euro, cuestiones que fueron el caballito de batalla de los "grillini" y de la Liga Norte, con su slogan "Italia primero".

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