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El emblemático edificio de Pablo Escobar en Medellín será transformado en un parque

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5 de abril de 2018  • 15:49

MEDELLÍN (El Tiempo/GDA).- Ya es un hecho que demolerán el emblemático edificio Mónaco, en Medellín, donde vivió el narcotraficante Pablo Escobar con su familia y explotó el primer coche bomba de Colombia, el 13 de enero de 1988.

Para demostrar que ese hecho será realidad, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez; el ministro de Justicia, Enrique Gil Botero, y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, le dieron martillazos ayer a la estructura del edificio y derrumbaron algunos pedazos de cemento.

El predio, ubicado en el barrio Santa María de los Ángeles de El Poblado, en el sur de la ciudad, y que pertenece a la Policía, pasará a manos de la Alcaldía de Medellín, gracias a que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) permitirá intercambiar el inmueble por otro.

Ese era el primer paso para dar vía libre a la demolición del edificio Mónaco, que pertenece al Estado desde los años 90, cuando se le hizo extinción de dominio, y que por más de dos décadas ha sido el ícono del narcotráfico de la ciudad.

"Venimos a entregar este lote para que sea demolido y se construya un parque en memoria de las víctimas del narcotráfico (...) Queremos dejar atrás ese pasado de violencia y mostrar la nueva Medellín. La demolición significa el cambio", dijo Villegas.

El ministro señaló que cuando el alcalde de Medellín planteó la propuesta de demoler el predio, el gobierno nacional lo apoyó para dar vuelta esa página de violencia y que ese espacio ya no siga siendo visitado por turistas "con una perspectiva enferma que no le trae nada bueno a la ciudad".

Por ello, el gobierno facilitó la entrega del inmueble que estuvo valorado en 1,8 millones de dólares, que cuenta con estacionamiento para 34 vehículos, 12 departamentos, dos piletas y una cancha de tenis.

"El crimen organizado va a caer como caerá este edificio. Era una deuda histórica con las víctimas y los vecinos, quienes por años han soportado la llegadas de turistas en busca de leyendas falsas", advirtió el alcalde de Medellín.

El mandatario agregó que el nuevo parque será un homenaje para policías y civiles que cayeron en esa guerra del narcotráfico y que el espacio le dará un lugar a las víctimas.

Gutiérrez además dijo que el proceso continúa y que ya se superó el obstáculo más grande, que era tener los títulos del predio para poder seguir con las siguientes etapas como los permisos de implosión. "Continuar el proceso requerirá de meses, esperamos que hacia fines año, se acabará con el símbolo de la ilegalidad", añadió el mandatario.

Álvaro Vélez, vecino del edificio Mónaco, contó que el 13 de enero de 1988 algo lo arrojó muy fuerte mientras dormía y que los vidrios de las ventanas de su casa estallaron en pedazos, así como las puertas y las escaleras. "Un placard que se desprendió por poco le cae encima a mi bebe de 3 años, que se salvó de milagro", describió.

Su vivienda, al igual que la de sus vecinos, quedó inhabitable, por lo que se mudó a otro barrio y regresó seis meses después, pero desde ese momento el edificio se convirtió en un ícono del mal y todos los días es visitado por turistas, lo que estigmatiza el sector.

Tras la extinción de dominio del Mónaco, el edificio fue ocupado por la Fiscalía, pero el 19 de febrero de 2000, de nuevo, un grupo terrorista detonó una bomba en la portería con 40 kilos de explosivos para atentar contra funcionarios de la entidad.

Una vez que la Fiscalía se trasladó, el edificio fue ocupado por dos compañías bananeras, luego fue usado para marroquinería, más tarde para una empresa de salud prepaga, un bufete de abogados y allí hasta funcionó un centro de recuperación para adictos a la droga.

En 2015, la administración de Aníbal Gaviria propuso instalar en el Mónaco los servicios de inteligencia de la Sipol, las oficinas del 123 y la Secretaría de Seguridad a lo que se opusieron todos los vecinos, por temor a que se repita la historia de las bombas.

José Fernando Arango, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de El Poblado, dijo que la noticia de demoler el edificio la esperaron por años y que con ello se acabará el símbolo del mal.

"La zozobra y el pánico era permanente, esperábamos un bombazo en cualquier momento y con la llegada del parque, ese miedo se acaba".

Para los habitantes, el parque de las víctimas será un símbolo de la vida, de la esperanza y del cambio, que signifique una nueva etapa. "También cambiará el turismo, el actual es muy nocivo, es una apología al mal, un homenaje a Pablo escobar, cuando el homenaje debe ser para las víctimas", concluyó Arango.

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