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Masters de Augusta: el desastre de Sergio García, que mandó 5 pelotas al agua en un hoyo y anotó 13

Sergio García se lamenta luego de cinco tiros que se le fueron al agua
Sergio García se lamenta luego de cinco tiros que se le fueron al agua Fuente: Reuters
Gastón Saiz
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5 de abril de 2018  • 16:57

AUGUSTA.- No hay inmunidad siquiera para un golfista que figura en el pedestal: como parte de las dificultades ancestrales de este juego, los duendes del golf hacen sus hechizos para que la pelota se dirija al lugar equivocado. Sergio García se fue a dormir tratando de entender por qué la bola husmeaba el hoyo pero terminaba irremediablemente rodando hacia la laguna del 15. Con todos sus honores de defensor del título de campeón del Masters, jamás imaginó que su tarjeta quedaría manchada con un 13 en ese par 5, sinónimo de despedida del bicampeonato y muy probablemente de este torneo en forma anticipada.

El condenatorio score de 81 golpes (+9) del español en la primera vuelta quedará como marca indeleble entre los récords negativos del primer Major del año, reforzada por el hecho de que el domingo último el español había llegado a Augusta National con el saco verde puesto, una prenda que a lo largo del año había paseado orgulloso por todo el mundo y que incluso había vestido al casarse con la texana Angela Akins. Hasta poco antes de pegar en el tee 1, todo había sido color de rosa para el Niño: llegó a calificar al martes de la Cena de Campeones que brindó en el club como uno de los días más gratificantes de su vida. Sin embargo, sufrió esa debacle que cada tanto padecen los grandes jugadores, al observar cómo su pelota se hundió cinco veces en Firethorn, un par 5 de 530 yardas que invita a buscar el green con el segundo tiro, pero que castiga con piques traicioneros los excesos de confianza.

Hasta el momento del desastre, García llegaba con +2 total. Tenía 206 yardas al hoyo y en el primer intento utilizó un hierro 6, un tiro que según sus sensaciones le salió perfecto. Después del primer error, cambió y probó sucesivamente con el sand wedge, aunque siguió frustrándose. Ahora, a la espera de intentar pasar el corte, ya aparece en los registros del Masters en la misma línea que el japonés Suneyuki Nakajima, que había firmado 13 en el hoyo 13 en 1978, mientras que Tom Weiskopf padeció ese número de la mala suerte en el hoyo 12 en 1980. Además, García es el que más golpes anotó en el 15, por encima de los 11 de Masashi Ozaki (1987), Ben Crenshaw (1997) y otro español, Ignacio Garrido (1998).

"Son cosas desafortunadas que ocurren. Es la primera vez que hice 13 sin fallar un golpe. Si la primera bola hubiera subido habría hecho un 4 tranquilo. Pegué buenos golpes pero la pelota no quería quedarse", se lamentó el jugador nacido en Borriol, que sabe muy bien lo que es vivir el golf como un calvario. Además de que no logró conquistar un Major a lo largo de 17 años siendo una gran promesa -tardó 73 intentos en certámenes grandes, hasta obtener el Masters-, sintió odiosa la cancha de Augusta por considerarla demasiado injusta. "La verdad es que no me gusta, es demasiado complicada y más bien una lotería. Si el Masters no fuera un Major, lo borraría de mi calendario", se quejó en 2009, lo que lo obligó con los años a recomponer relaciones con los dirigentes de la entidad.

Son cosas desafortunadas que ocurren: hice 13 sin fallar un golpe. La primera bola, si subía, hacía un 4 tranquilo. Pegué buenos golpes pero la pelota no se quería quedar
Sergio García

Tiger Woods tuvo un comienzo discreto de 73 (+1), después de tres birdies (3, 14 y 16) y cuatro bogeys (4, 5, 11 y 12); merodea el puesto 25º

En 2017 llegó el torneo de la redención para el hincha de Real Madrid, y mucho tuvo que ver su hoy mujer. Varias semanas antes del Masters del año pasado, Angela les pidió a familiares y amigos del golfista que escribieran y le enviaran a ella unas cartas en las que expresaran por qué Sergio era especial para ellos y por qué creían que podía ganar ese certamen grande.

Algunos textos eran cortos, otros eran escritos de 10 o 15 páginas. Unos eran entregados de puño y letra, y muchos otros, enviados por correo electrónico. La cuestión es que la idea fue todo un éxito y tocó las fibras íntimas del golfista. Surtió un efecto mucho mayor que cualquier rutina técnica o mental de las que abundan. Hasta entonces, el idilio deportivo, pero García afrontará hoy el duro desafío de recomponerse en el campo que lo llevó a los libros.

Todo viene remitiendo al agua en el Masters, porque el puntero es Jordan Spieth, que fue campeón en 2015 y estuvo a punto de repetir en 2016, hasta que vivió un tormento parecido al de García al hundir dos veces su pelota en la laguna del hoyo 12 (cuádruple bogey), un colapso que le dejó al inglés Danny Willett el saco en medida y planchado para que lo luciera en la ceremonia final.

Ahora, el estadounidense comenzó a toda máquina con una vuelta de 66 (-6) y 2 de ventaja respecto a dos que no estaban en el radar de los favoritos, Matt Kuchar y Tony Finau, que en el distendido torneo de Par 3 del miércoles salió corriendo para festejar exageradamente un hoyo en uno y casi se lesionó un tobillo por una torcedura.

Pasó la primera jornada del Masters y el derrumbe de un notable, García, tapó el increíble inicio de otro talento. El golf tiene cosas como esta.

El leaderboard, en este link

Sergio García se lamenta luego de cinco tiros que se le fueron al agua
Sergio García se lamenta luego de cinco tiros que se le fueron al agua Fuente: Reuters

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