Colón-Vélez, Superliga: la barra brava local arrojó bombas de estruendo y obligó a que se suspendiera el partido

7 de abril de 2018  • 23:41
El momento en el que cae una bomba a metros del arquero de Vélez, César Rigamonti Crédito: Captura TV

SANTA FE.- Otra vez la violencia desatada por los que se dicen hinchas de un equipo de fútbol pueden más que los que quieren disfrutar de una tarde de fútbol. Hoy, esa locura, se hizo presente en el estadio del barrio Centenario. Colón y Vélez apenas pudieron jugar 22 minutos. La caída de una tercera bomba de estruendo en el área de César Rigamonti, obligó al árbitro Andrés Merlos, que había advertido que eso iba a ocurrir, a suspender el cotejo.

Desde el primer estruendo hasta el que obligó a la suspensión del cotejo, pasaron apenas 16 minutos. Se podrá esgrimir una serie de especulaciones pero quedó en evidencia que esto fue premeditado porque durante la semana la "barra brava" del sabalero visitó el predio donde entrena el equipo -a la vera de la autopista Santa Fe-Rosario- con el propósito de solicitar dinero para acompañar al plantel. La respuesta no fue positiva y los barras se alejaron sabiendo lo que iban a concretar esta tarde. En la parcialidad existe el convencimiento de que la barra brava ingresó al estadio, 5 minutos después de iniciado el cotejo (segundos después explotó la primera bomba) decidida a suspender al cotejo.

Hasta media hora de la suspensión ningún dirigente, ni de Colón ni de Vélez, podía afirmar cómo seguirá esta situación. Está claro que si AFA decide que el cotejo prosiga jugándose, será en cancha cerrada (sin público). Además, el local recibirá otro tipo de sanciones económicas previstas por reglamento.

Una bomba a metros de Rigamonti
La advertencia del árbitro

El árbitro, Andrés Merlos, justificó su decisión al sostener: "Habíamos hecho una advertencia por los altoparlantes y las bombas siguieron cayendo. No se pudo hacer más nada. Agotamos todas las instancias. Y como no había garantías de los responsables del operativo, no nos quedó otro camino que suspender el cotejo. Esto da mucha bronca porque hay un sacrificio grande de jugadores, técnicos, dirigentes y los árbitros. No sabemos qué puede ocurrir. Yo elevé el informe al Tribunal de Disciplina y ahora la decisión está allí", argumentó.

Por su parte, el titular de Colón, José Vignatti, estimó: "Hoy, una sector minoritario ganó con la suspensión del cotejo. Colón no se merece esto". Ante una consulta por diferentes comentarios que se escucharon sobre un apriete de la barra brava, el dirigente aclaró: "No recibimos ninguna amenaza. No tengo ninguna vinculación con los barras, no los conozco. Lo sucedido fue una sorpresa total. No sé cuál es la finalidad de todo esto. Indudablemente, vinieron a perjudicar al club. Por eso me duele la imagen que se le da al país. Hoy ganaron los que no quieren que se juegue en paz. Pero vamos a seguir luchando para desterrar este tipo de violencia", resaltó.

En tanto, Fernando Peverengo, subsecretario de Coordinación de Políticas Preventivas, del Ministerio de Seguridad de la provincia, comentó que el operativo policial "fue de rutina pero no bueno" y explicó que "está comprobado que dos menores arrojaron, desde la zona de estacionamiento, dos bolsas, supuestamente con las bombas de estruendo, que cayeron detrás a la zona de molinetes (del acceso principal al estadio). Eso no está filmado, pero sí hay imágenes de los que arrojaron las bombas al campo de juego. Vamos a analizar las imágenes y de allí saldrán los responsables que deberán asunmir sus responsabilidades por lo que sucedió", subrayó el funcionario.