Gala lírica: llegar a la médula del lirismo italiano

Constanzo, un tenor carismático
Constanzo, un tenor carismático Crédito: Enrico Fantoni
Virginia Chacon Dorr
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6 de abril de 2018  

Gala lírica / Interpretes: Vincenzo Constanzo (tenor) y Giovanni Auletta (piano) / Temporada de Nuova Harmonia / En el Teatro Coliseo / Nuestra opinión: buena

La canción italiana y las arias de ópera se entrelazan históricamente en los programas de concierto, a favor de mostrar el talento de los cantantes. Enormes artistas como Luciano Pavarotti y Enrico Caruso han transitado con gran éxito esta fructífera unión. En el concierto de apertura de la temporada 2018 de Nuova Harmonia, la programación se apoyó sobre esta tradición sumando la intención de explorar el lirismo en piezas para piano, con un rendimiento en ciertas aristas nebulosas.

La gala recorrió un arco dramático heterogéneo: comenzó con el aria "E lucevan le stelle" de Tosca (Puccini), en la que el protagonista enfrenta su inexorable muerte, y cerró con la popular canción ganadora del Festival di Sanremo del 58' "Volare" (Modugno). En este recorrido Constanzo demostró su capacidad vocal, con una clara proyección que hizo dudar de la utilidad del micrófono que lo acompañó durante la noche. La competencia del tenor se lució en las arias "Ah, la paterna mano" (de la ópera Macbeth, de Verdi) que propone una tesitura en la que Constanzo se mostró especialmente cómodo para explorar sutilezas dinámicas, y "Addio fiorito Asil!" (de la ópera Madama Butterfly, de Puccini) que permitió mostrar su potente emisión de agudos.

Las obras vocales se intercalaron con piezas para piano, en las que Auletta se vio desafiado específicamente por la Balada no.1, opus 23, de Chopin. La intención expresa de la noche (explorar el lirismo en sus distintas formas) se vio truncada en esta obra, que por sus características formales necesita de una cohesión discursiva con especial cuidado en el fraseo, ausentes en esta oportunidad. Con modestia y mejor resolución, Auletta exploró con más celo las texturas y contrastes líricos en la "Danza sacra e duetto finale su Aida" (Liszt).

El cierre del programa fue una versión descontracturada de "Volare", en la que Constanzo se dio la libertad de divertirse con el público que coreó la famosa canción. El pianista fue el encargado de interactuar con el público, que con simpatía y un castellano esforzado -y por ello más valorable- enmarcó con accesibilidad el contexto histórico y estético de las obras. La generosidad de los artistas ofreció un encore, y no podía ser otro que "O sole mio" (di Capua), la célebre canción napolitana.

Con un programa que tocó la médula de la lírica italiana, Nuova Harmonia abrió una temporada que contempla visitas internacionales prometedoras.

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