Sin Darío Benedetto, Boca perdió poder de gol: cómo bajó su promedio de 2,35 a 1,23 por partido

El lamento de Wanchope Abila por el penal errado frente a Junior
El lamento de Wanchope Abila por el penal errado frente a Junior Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Pablo Lisotto
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6 de abril de 2018  • 00:32

Boca perdió poder de fuego. Los resultados de sus últimos partidos así lo evidencian. De los últimos 17, solo en tres ocasiones ganó por una diferencia de más de un gol y apenas en una marcó más de dos (4-2 a San Martín de San Juan).

En este período apenas señaló 21 tantos, a razón de 1,23 por encuentro. Es una cifra correcta, aunque bastante inferior con respecto a sus propias marcas. Está muy lejos de los 40 que llevaba anotados hace un año en las primeras 17 jornadas del campeonato 2016/2017 (2,35 de coeficiente), o del sorprendente 2,71 goles de promedio que construyó en las primeras 7 fechas de la actual Superliga (19 festejos).

Nada es casual. De esos últimos 17 partidos oficiales, en 15 no estuvo Darío Benedetto (rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha frente a Racing, en noviembre), que garantizó durante todo 2017 al menos un gol suyo por partido; y no estuvo en ninguno Fernando Gago (rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco y el ligamento lateral interno de su rodilla derecha a comienzos de octubre con la selección argentina frente a Perú), uno de los principales generadores de juego en el medio campo. La ausencia de ellos es algo que el Mellizo no logró disimular. ¿El regreso de ambos (previsto para mayo) modificará la ecuación? Habrá que ver cómo vuelven, claro, pero en el mundo Boca hay muchas expectativas depositadas en sus retornos.

A la vez, su arco presenta una vulnerabilidad que antes no mostraba. Mientras en los primeros 19 partidos de la temporada 2017/2018 (16 de la Superliga y 3 de la Copa Argentina) había recibido 7 goles y había mantenido su valla invicta en 13 ocasiones, en los 8 juegos siguientes (cinco del torneo local, dos de la Libertadores y el restante por la Supercopa Argentina) sufrió 9 goles y apenas mantuvo su arco en cero en dos encuentros, casualmente los dos de la Copa (frente a Alianza Lima en Perú y Junior).

Vale destacar que aún cuando el arco se le haya achicado, la mayoría de las veces sigue ganando (10 triunfos, 3 empates y 4 derrotas en este lapso). Pero el bajo porcentaje de eficacia en comparación con la cantidad de situaciones de riesgo que genera por partido deriva en contextos como ante Junior. Aún cuando Boca hizo un muy buen primer tiempo y dominó las acciones, en los últimos minutos sufrió de manera innecesaria. El aroma a empate sobrevoló en el aire de la Bombonera, sobre todo después del penal que Ramón Ábila envió por arriba del travesaño y que hubiera significado el 2-0 aliviador.

En los últimos 17 encuentros, Boca solo bajó de los 11 remates al arco rival en dos ocasiones: contra Banfield (7) y Argentinos (8). De hecho, según los datos de Opta, frente a Junior generó la mayor cantidad de disparos. Fueron 22 (14 en la etapa inicial y 8 en el segundo tiempo).

Así como la victoria frente a Junior le permite a Boca afrontar con tranquilidad los días previos al viaje a San Pablo, donde el próximo miércoles visitará a Palmeiras, por la tercera fecha del Grupo H de la Copa Libertadores, también debe ser aprovechada como una necesaria evaluación acerca del lugar en el que está parado el conjunto xeneize en el plano internacional. Sobre todo que se enfrentará con un rival que en la Libertadores suma 5 goles a favor y ninguno en contra.

Por momentos, el monopolio que construyó Boca en el plano local (donde lleva 481 días en la cima y todo indica que está a un par de semanas de dar una nueva vuelta olímpica), puede jugarle en contra. Creer que es lo mismo enfrentarse con Chacarita, Olimpo o Arsenal que jugar contra Alianza Lima, Junior o Palmeiras sería un grave error. Porque, a diferencia de los campeonatos largos, el torneo continental sudamericano más importante a nivel clubes no da margen de error. Un paso en falso, sobre todo a partir de los octavos de final, sentencia cualquier planificación. Y fue el propio Guillermo el que puso la vara bien alta: "Hacer una buena Copa es jugar la final".

El triunfo copero alivia. Incluso, Guillermo Barros Schelotto tiene la posibilidad de aprovechar el encuentro de este sábado frente a Defensa y Justicia, por la jornada 22º de la Superliga, para seguir brindándole oportunidades a futbolistas de su plantel que habitualmente no suelen ser titulares, como por ejemplo hizo con Emmanuel Mas, Ramón Ábila y Cristian Espinoza ante el conjunto colombiano.

El tablero electrónico de la Bombonera no dejó dudas: Boca venció a Junior y sumó tres puntos importantísimos, que le dan más valor al 0 a 0 cosechado en el debut frente a Alianza Lima, en Perú. Pero los Mellizos son conscientes de que la falta de eficacia es un déficit que puede costarle caro a Boca en el corto plazo.

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