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El premio Nobel de Medicina fue víctima de motochorros en Ciudad Universitaria

Rosbash, ayer, al recibir el doctorado honoris causa en el Aula Magna del Pabellón 2
Rosbash, ayer, al recibir el doctorado honoris causa en el Aula Magna del Pabellón 2 Crédito: Exactas
Michael Rosbash fue asaltado cuando llegaba para recibir un doctorado; le robaron el traje, una computadora y su pasaporte
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6 de abril de 2018  

Tres meses después de haber conseguido el máximo galardón ecuménico en su especialidad, el premio Nobel de Medicina o Fisiología 2017, Michael Rosbash, llegó al país para recibir, aquí también, un merecido reconocimiento: el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencia de la UBA le iba a dar un doctorado honoris causa. Pero lo que debía ser regocijo se convirtió, ayer, en una pesadilla: en Ciudad Universitaria lo asaltaron motochorros, que, entre otros objetos, se llevaron la computadora, la ropa de gala y el pasaporte del norteamericano, con el que hoy debía subir al avión que lo llevaría primero a Chile y, de ahí, a Boston.

A pesar de todo, Rosbash, de 73 años, fue con lo puesto a recibir su premio y, con sencillez y buen humor, brindó su conferencia magistral y cautivó a cientos de científicos, periodistas especializados, docentes y alumnos que habían ido a escucharlo.

El asalto ocurrió a las 13.45, cuando Rosbash llegaba a Ciudad Universitaria con el licenciado en Ciencias Biológicas Omar Coso en un auto y fueron abordados por "tres delincuentes que se trasladaban en dos motos", según precisó la Facultad de Ciencias Exactas en un comunicado. "Una vez que estacionaron frente al edificio, los investigadores fueron abordados por los motociclistas, que, después de amenazarlos con un arma, rompieron la luneta trasera del vehículo tomando los objetos personales y dándose a la fuga", se explicó.

Fuentes policiales dijeron a LA NACION que, tal como surge de las primeras pesquisas, el auto en el que viajaban los profesores era seguido desde el centro porteño. Según los voceros consultados, las víctimas entregaron las llaves del coche, pero los motochorros, como no pudieron abrirlo, rompieron la ventanilla y se llevaron unas mochilas que contenían, entre otras cosas, la computadora, el traje para la conferencia -zapatos, pantalón y camisa- y el pasaporte.

Ante esta situación, Rosbash -que llegó al país ayer y tenía pasaje para irse hoy- hizo la denuncia y apuró los trámites en la embajada norteamericana para obtener los documentos que le permitan viajar tal como lo tenía previsto.

Desde la facultad destacaron que "si bien este hecho puede cobrar dimensión destacada debido a que uno de los afectados es una figura científica de la máxima jerarquía internacional, la comunidad que desarrolla sus actividades habituales en Ciudad Universitaria convive diariamente con robos, hurtos y otras situaciones de violencia".

"Desde hace varios años la Facultad, a través de sus autoridades, viene denunciando ante el Rectorado y el gobierno de la ciudad la situación de desidia y abandono que sufre el predio, sin obtener hasta el momento una respuesta que permita dar una solución satisfactoria", concluyó la gacetilla.

A través de su cuenta de Twitter, la Facultad de Ciencias Exactas confirmó que, debido al robo, la conferencia y la entrega de doctorado honoris causa a Rosbash, en el Aula Magna del Pabellón 2, prevista para las 16, se demoró dos horas.

El Nobel de Medicina o Fisiología dio la charla en ropa sport y zapatillas, ya que el vestuario para la ocasión se lo habían llevado los motochorros. A pesar del mal momento vivido, estaba de muy buen humor. El Aula Magna estaba colmada.

Rosbash es investigador de la Universidad de Brandeis y del Howard Hughes Medical Institute y obtuvo en octubre del año pasado el Premio Nobel de Medicina o Fisiología junto a sus colegas norteamericanos Jeffrey C. Hall y Michael W. Young.

Los tres investigadores descubrieron los mecanismos moleculares que controlan lo que se conoce como "ritmo circadiano", el "reloj biológico interno" por el que plantas, animales y humanos se adaptan a las rotaciones de la Tierra.

Esas revelaciones se aplican, por ejemplo, al jet lag que producen los viajes transatlánticos y a la función clorofílica de las plantas, y convirtieron la biología circadiana en un amplio y rico campo de investigación, con implicaciones para la salud y el bienestar.

Rosbash (Kansas City, 1944) estudió Química en el Instituto de Tecnología de California, se doctoró en Biofísica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y trabaja en la actualidad en la Universidad Brandeis, donde dirige estudios de los procesos, genes y mecanismos detrás de los ritmos circadianos.

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